sábado, 25 de mayo de 2013

Noche

Ya se ha hecho de noche,
una vez más en el agónico día del hombre.
El acero llueve sobre la ciudad.
Desde un cielo que todo lo consuela con miradas oscuras
resbala por las fachadas de cristal una antigua lágrima
que deja en el vidrio de humo una huella sucia y opaca
otoñada de tiempo.
Su pasado mineral alivia a proscritos individuos
que desde sus corazones solitarios duermen
el merecido descanso de excelsos dioses,
día a día derrotados por la soberbia.

Hay un hombre malva en todas las esquinas
con un candil de oro encendido
en cada mano.



4 comentarios:

Hostal mi loli dijo...

.....y en cada corazón. Besos.

Shandy dijo...

La noche tiene ojos que velan el sueño,que muerden la oscuridad,
que rebelan y desvelan nuestros sueños: para mantener un candil de oro encendido en cada mano (y en cada corazón. Como dice Loli).
Conjuguemos la luz para derrotar a la oscuridad de los tiempos tristes y difíciles.

Bicos

Tomás Rivero dijo...

Es difícil que los corazones se enciendan en estos tiempos tan tristes, como dice Shandy. Nos queda la poesía, y una mirada noble sobre la vida.

Besos, Lola.

Tomás Rivero dijo...

La ciudad de acero y hormigón nos aleja, nos enfría el corazón. Pero la noche en la ciudad tiene para mí un fuerte atractivo. Se parece a esa parte oscura del hombre solitario.

En la noche, en tu mano
brilló como luciérnaga
mi reloj.

su cuerda:
como un susurro seco
salía
de tu mano invisible.
Tu mano entonces
volvió a mi pecho oscuro
a recoger mi sueño y su latido.
-Pablo Neruda-

Un beso, Shandy.