martes, 10 de diciembre de 2013

Buenos días

Tengo la cabeza llena de rosas
la boca desbordándose de pétalos azules
y un mar de pestañas
que me lleva al vértigo gris
de tus ojos dormidos.

Nada en la penumbra de la alcoba
un pez germinal que va dejando semillas doradas
en nuestra piel de buenos días
y hay un sol o tal vez tres
tras los cristales húmedos y fríos.

Y recuerdo versos de Pavese
y un poema que hice de niño
cuando los hombres eran pequeños
como un árbol
o muchos como un bosque.

Hoy no voy a decirte que te amo
si me besas y te marchas
tras el sol de la ventana
tras la niebla de los bosques
de esos hombres que un día fueron niños

y que hoy juegan en un mar de otoños
como un pez de doradas escamas
nada entre las hojas húmedas y frías.


6 comentarios:

Eloy Sánchez dijo...

Leo, Tomás, un despertar muy productivo, un poema que comienza muy arriba, como a la altura de un árbol más o menos y me lleva como una ola pequeña hasta las hojas muertas del final. Prefiero decirte esto a decir: ¡qué bonito!, que también.

Que tus buenosdías sean abundantes.

Tomás Rivero dijo...

Pues yo también prefiero que me digas lo que me dices que simplemente muy bonito. Pero ya sabes que "meterse" dentro del poema y nadar de ola en ola, o de verso en verso es más complicado desde el punto de vista literario. Así que agradezco tus palabras.
El poema nació con ella esta mañana. Siempre tenemos una "Ella" de la que nos alimentamos, real o proyectada. Incluso ambas cosas.

Gracias, Eloy.

María Socorro Luis dijo...

esa "ella" real o proyectada- que mas da para el poema- te inspira bonito.

Un abrazo, poeta

TOMÁS RIVERO dijo...

Es cierto,no importa, Soco. Lo decía en honor a la "verdad" del poema, si es que el poema tiene que tener una verdad a la hora de la inspiración.

Un beso, Soco.

Shandy dijo...

Un mar de otoños, niebla en los bosques... Hermosas sensaciones las que se transmiten en estos versos de un Buenos Días luminoso y otoñal.

Besos vespertinos

Tomás Rivero dijo...

Sobre todo lo que intenta transmitir el poema es la ausencia de la amada y de cómo el poeta se arropa de esta ausencia con recuerdos presentes y pasados.

Besos vespertinos, entrada la noche, Shandy.