miércoles, 19 de noviembre de 2014

Miro mi sexo con ternura

Miro mi glande puro
-Jorge Eduardo Eielson-

Trepa
álzate
hacia adelante
sube
corretea como alce o gamo
cebra sedienta
bébeme
recorre los lirios de mi piel
déjate
chupar pámpano de ayer
los dedos
sécate
con mis cabellos de caballo
yérrame
derramado pendiente de oro
en tu oreja trinidad
sóplame
el aire de un sueño majestad
abre mis ojos
recórreme
encuentra el sexo
que sacie
la virginidad
blanca
de tus enmiendas.

Miro mi glande puro
su brillo de luna
la soledad del prepucio
sus estancias vacías.

La sed de tu lengua.


4 comentarios:

Shandy dijo...

Álzate/Bébeme/Déjate/Sécate/Yérrame/
Sóplame/ Recórreme [...]

Miro [...] la soledad...
sus estancias vacías

Ímpetu y deseo en los imperativos y los esdrújulos. Calma y desamparo en el presente y los graves. Un buen juego semántico verbal, y una buena combinación de acentos.

Por cierto que la fálica vasija ilustra muy bien el poema. Hasta en su clasicismo.

Eloy Sánchez dijo...

Y yo miro tu texto con ternura.

Tomás Rivero dijo...

La imagen era importante para este poema. Aunque a mí la imagen nunca me da una medida acorde con la palabra. Generalmente la imagen tiene "sus palabras" y el poema las suyas. El intento de fundirlas es -creo- baladí. Hay alguna excepción.

Gracias por tus siempre acertados comentarios que mejoran mis poemas. Ya sabes que escribo de "oídas" y casi nunca me engaña la afinada oreja. Que en esta ocasión aún retenía una música reciente compartida con una dama.

Un beso, Shandy.

Tomás Rivero dijo...

Eloy, yo también te leo con ternura, independientemente de nuestros respectivos sexos, los cuales sin duda alguna, necesitan una mirada compasiva; una mano, que como a un perro, acaricie su deseo de tener dueña. O dueño.

Un abrazo.