miércoles, 31 de diciembre de 2014

Sonny Terry: Whoopin' The Blues

El blues de las doce llega cargado de aceitunas negras sin hueso y huvas con hache. Que cada cual pase de un año al otro gritando lo que sabe, lo que le dejan, lo que malamente somos: unos tipos llenos de miedos, acojonados en exceso ante la vida, más que lo que la normalidad y la rutina de la vida nos exige. Somos el tiempo que nos queda. O como el mismo poeta (Caballero Bonald) dice:

Si miras un reloj y esperas impasible
a que pase un minuto,
comprenderás al fin en qué consiste
la eternidad.
                   Detente, caminante,
                                                escucha
esos latidos perentorios, ese inconmensurable
desplazamiento de tu corazón
que deja por momentos un gran foso vacío
entre lo efímero y lo permanente.

El instante que pasa ocupa todo el tiempo.
No hay final ni principio:
sólo el todo y la nada equidistando.
-Didáctica-

4 comentarios:

Hostal mi loli dijo...

Feliz vida mi amigo Tomás, amor y felicidad en paz, salud,armonía y belleza, te deseo, os deseo. Besos.

Tomás Rivero dijo...

Hermosos deseos, Loli. Creo que no me has dejado ninguno que yo pueda desearte a ti. Pero desde nuestra amistad y nuestra admiración, creo que eres una de las pocas personas que se merecen los mismos deseos que para mí pides. Yo por tanto deseo lo mismo y un poco más para ti.

Besos, Loli.

Amando García Nuño dijo...

Vale, el año que viene (si existe esa ficción) en vez de uvas, me tomaré los (aproximadamente doce) versos del maestro C.B. Al menos, no me atragantaré.
Abrazos, siempre

Tomás Rivero dijo...

Trece exactamente, Amando. Y sí, mejor versos que uvas. A menos que Baco las convierta en vino. Y eso son palabras mayores. El vino.

Que tengas buen año, si es de ficción mucho mejor.

Abrazos.