Como tu ropa quitándose
el cuerpo que soporta,
descansando de tu carne
sobre sillas o camas o sofás;
también la ciudad
al despojarse de ti
reúne millones de alcobas,
dónde a solas comprendes
que hay otras ropas
iguales a las tuyas
deslizándose en silencio
hasta armarios oscuros
hasta perchas de abrazos inhumanos.
A solas no eres otra.
A solas permaneces.
Y hay un rito en los grifos
que gotean la noche.
Tal vez no acabe nunca de hacer este poema. -J.M. Caballero Bonald-
jueves, 1 de marzo de 2012
miércoles, 29 de febrero de 2012
Códigos
Cogí una ruta distinta
a la que otras tribus trazaron
con líneas inmortales.
Los hombres que las siguieron
jamás llegaron a su destino.
Nunca supe por qué
preferí esas sendas erráticas
a la inmortalidad.
martes, 28 de febrero de 2012
Consecuencias
Ver con que poco se conforma la gente,
no te acerca a la humildad,
a la pobreza, a la resignación.
Te acerca a la pedantería
a la exageración o al derroche.
Te acerca a la cobardía.
Vigila
vigila el crecimiento
-F. Brines-
Vigila el crecimiento de mis esporas
soy la flor prepucial que tanto anhelas
vigila si me crece o se me engana
soy la piel que se estira y envenena
tu clitorial rosetón de porcelana.
lunes, 27 de febrero de 2012
Devoción
Dibujar en el agua del río tu boca
beber de otra boca ahogarse en otro río
y en todas las desembocaduras confluir
conocer el piélago maniatar con limos
mis labios desbordados
mi anegada juventud de marisma.
Andorinha da Primavera / Madredeus
domingo, 26 de febrero de 2012
Falocracia 2
Amada:
¿y qué son ocho centímetros
teniendo en cuenta
que un país pierde la soberanía
al medir con el método imperialista
la línea fronteriza?
Amada:
¿y qué son siete centímetros
teniendo en cuenta
que una entrepierna pierde
la soberbia
al medir con el método imperialista
la línea fronteriza
entre tu carne y la mía?
Afeitarse junto a un libro de poesía
Afeitarse junto a un libro de poesía,
suicidarse frente a unos huevos fritos,
subirse el cuello del gabán mientras llueve fósforo,
tender un puente entre dos caudalosos ríos,
poner un palo de mástil sin bandera,
acodarse con firmeza a la barra de la noche
y ver cómo pasas tú por ella
sin prestar atención a las mansas aguas
que dejaron cicatrices en mis ojos.
Retrato así perfiles, disociadas líneas
de una tarde abundante en noches tristes,
la supuesta armonía, los recuerdos,
esos gestos absurdos que la memoria hace
para olvidar que no puede morir.
Reconocer que la derrota es una amiga,
el triunfo de hombres lobos desdentados de noche.
Y cuando creo que te has ido, regresas
-tomas de mí la ausencia-
para con tu lengua en mis labios
al oído, decirme:
toma ten toca mira sube dime
adónde vas a caer desfallecido de mi
y yo de ti qué dejaré de ser
hoy que soy mujer para siempre.
Amor.
viernes, 24 de febrero de 2012
Una prole ofendida
Si comulgo que padezco de una prole ofendida
si confieso que fui músculo en la noche
si mi mano se cerró en un puño hecha energía
si forcé a aritméticas las cuentas de los nobles
y en su número incidente fui error del sumario.
Gesté en la oscuridad una pelea contra el poder
me declaré clandestino del día y de la noche
y como tonta vanguardia me sumé a las masas
razonando con ellas mis cotas de dolor y rabia
y mi huérfana memoria recaló en los diarios.
Soy yo miradme. Perfecta dureza delicada
en el talón proletario del zapato
su empeine de zócalos rozándome en un ay!
de dolores antiguos anticipando estandartes
promontorios esquinas aquellas barricadas
de vidrios encendidos tras los escaparates.
Yo estornudando a deshoras la cal de las paredes
su sangre secándose como un semen vitriolo
en paredes de cuarzos yeso virgen ladrillos.
Todo huele a pasado de sumos traidores
trajeados y ricos reciclando los trapos
de lo que fueron telas de mi viejo estandarte.
Heme aquí hoy
derrotado y triste
derrotado y triste
abstemio
sin ganas
inapetente y sordo
mudo ciego
y algo lánguido.
En suma
soy una plástica
renuncia de la historia.
Con viento largo y fresco
sin apenas cigarro
con un porro de humo mágico
en la memoria narcótica
en la memoria narcótica
salgo a pasear al borde del abismo.
O en equilibrio de sillas
a lomo de serpientes que antes fueron hadas
dejo que su mordisco por fin me envenene.
Todavía mi cordura hace señas al mundo
una luz me ilumina
la llama de una vela que encendió la alegría.
Nada espero del beso que denuncie
a mi lengua por inundar de risa la sal de tu saliva.
Sálvame
No me sometas al pairo
de tu total ausencia,
deja que tus brazos de barca me lleven
a dónde rompe la tempestad,
acantilados tengo que merecen la pena.
En la quietud me ahondo
y me cimento
y allí donde naufragan todas
cuando ruge la tormenta,
tú,
invicta aún de mí,
me salvas de la gloria.
jueves, 23 de febrero de 2012
Jazz
Voy a escribir para mí un poema que nunca escribí para nadie
voy a escribir como si la ciudad fuera mía
como si fuera un músico que en la noche densa
de la ciudad triste
toca el piano para él.
Voy a escribir un poema como si fuera un gran poeta
que sabe escribir un gran poema
como si la vida fuera mía como si fuera un gran músico
que en la ciudad triste toca un poco de jazz
en las calles de la ciudad
sonando en todos los corazones
sonando en todos los corazones
que van y vienen de esquina a esquina
de bus a bus
o salen vomitados por las bocas del metro.
Voy a escribir tocando y rezando una canción como un blues
como un poema como un pianista que toca poemas al piano
en esta ciudad densa llena de jazz triste.
Cronícas del pájaro
Diminutos casi no
pájaros acuáticos
lamen con la lengua el ala página
de atrevidas mariposas
de atrevidas mariposas
que se acercan hasta ellos
para libar bajo sus alas las lágrimas
con las que adornan sus plumas.
Luego se zambullen en los ríos
ofreciendo su pecho escarlata como cebo
y los plateados lomos de los peces
se frotan creen cebarse
para ser devorados
bajo los plácidos bejucos esparcidos.
Cuando comencé a entender la mentira
ya había dejado de ser niño.
Hay un vencejo que construye un nido
con saliva transparente, casi de cristal,
pegado a rocas inalcanzables.
El hombre usa esos nidos como alimento,
mientras que yo descubría
que en tu vientre tatuado de ramas
habían anidado los zorzales
y una pareja de jilgueros.
Cuando comencé a entender la verdad
de nuevo había comenzado a ser niño.
Adaptar una colonia de avutardas
al paisaje gris de grúas y camiones
requiere una maestría especial
donde el hombre y el pájaro se envidian.
En el interdicto encarnizadamente se atacan
pero jamás huyen
y cuando mueren
se alimentan el uno del otro
se transforman en óbitos nocturnos
en humus estiércol gas cero
un polen animado a perpetuarse
más allá de los paisajes diurnos que borra la noche.
miércoles, 22 de febrero de 2012
Semilla
Ya no sé de mí, ya me he perdido,
las desveladas piedras contaron
que guijarros segundos dijeron
serás negado diez mil veces
por hombres azules vestidos de negro,
por amigos estrepitosos como cantos rodados
que te adulan en un largo amanecer.
Ya no sé de la sombra, que adormecida baja,
de aquel árbol de piedra, hasta dar con su talla
en la raíz postrera, que encendida esconde
una torva ligereza de títeres y parvas.
Ya no sé qué arado me señala,
qué reja me voltea,
qué semilla prendió en mí.
martes, 21 de febrero de 2012
Círculos
Copió despacio en papel de estraza
poemas inservibles
dejándolos a resguardo
poemas inservibles
dejándolos a resguardo
en aquellas amplias alcobas
desocupadas del corazón,
desocupadas del corazón,
y dijo: ahora puedo escapar,
miró y vio que lo de siempre
era siempre igual,
que igual era como un sin vivir
y que sin vivir también se podía estar,
ya lo había demostrado
cuando acudía al trabajo para no hacer nada,
ya lo había demostrado
cuando acudía al trabajo para no hacer nada,
y sudando en lo doméstico
hizo el amor como nunca lo había hecho
porque siempre que se hace el amor
se hace distinto
porque nunca nada es igual
y porque todo circula y aunque parezca imposible
lo hace siempre en círculos evidentes.
El círculo, la ó, el cero, la rueda,
la noria.
Todo empezó un día que era redondo,
porque el sol y el cielo, la luna,
la tierra, el agua, eran redondas.
Huyó adónde el trigo,
organizó su páramo,
dejó sus libidos labios
en besos colgados de perchas incompletas,
derramó el vino antes de beberlo,
en una sombra escribió su nombre,
encontró otras aguas,
con ellas estaré limpio al alba o al amanecer,
mas no por eso dejaré de amar
recuerdos que tuve y que aún tengo,
esos son imborrables.
Ah! que bella es el agua
y tus ojos y la lengua y la palabra,
la palabra que vive en la lengua
en tu boca,
en el beso que nunca das
ese que siempre piensas
y que en ratos oscuros
cuentas con los dedos:
cuentas con los dedos:
uno, dos, tres;
el círculo,
mi pequeño círculo
único y desapercibido.
lunes, 20 de febrero de 2012
Las estatuas
El maniquí vestido de novia
pasó la noche llorando.
Otros transeúntes paseaban
sus derrotas en silencio
por plazas solitarias.
Los que fuisteis perseguidos sabéis
que al final de las caricias
como al final de todas las historias
el mundo se deshace como cartón mojado
por eso los cuerpos rehacen su grotesca figura
alzándose en estatuas permanentemente frágiles.
Y cuando la asunción de soledad
se hizo vicio en mí
acudí solitario a un paisaje anónimo
que fuera como yo un lugar vacío.
Eternamente paseo entre ellas.
Su mirada fría de felicidad.
pasó la noche llorando.
Otros transeúntes paseaban
sus derrotas en silencio
por plazas solitarias.
Los que fuisteis perseguidos sabéis
que al final de las caricias
como al final de todas las historias
el mundo se deshace como cartón mojado
por eso los cuerpos rehacen su grotesca figura
alzándose en estatuas permanentemente frágiles.
Y cuando la asunción de soledad
se hizo vicio en mí
acudí solitario a un paisaje anónimo
que fuera como yo un lugar vacío.
Eternamente paseo entre ellas.
Su mirada fría de felicidad.
Zapatos
Me puse unos zapatos que encontré en la calle.
Reñidos con el hombre me siguieron.
Pacientes a la puerta de casa aguardaron
a otro ser descalzo que yo era.
domingo, 19 de febrero de 2012
Poeta
El poeta abrió con la punta del lápiz la página en blanco
y sobre aquella luz que se derramó sobre la mesa
introdujo las manos y los ojos,
tocó los bordes del abecedario
y nadó en un mar de letras líquidas.
Vio que en su fondo
dos émbolos de oro movían un carrete de plata
y nadó en un mar de letras líquidas.
Vio que en su fondo
dos émbolos de oro movían un carrete de plata
y siguió con las yemas de los dedos un hilo de seda
que le llevó hasta una esfera de acero,
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