![]() |
| Bala de goma (pelota la llaman para quitarle gravedad al tiro) recogida por este que sufre la vida como si fuera un vidón. Con uve de vida. Que no un suvidón. Y esta ya no sé si va con uve. Con uve de victoria o con uve de vendetta, esta bala de goma, que mató a alguno-a en la transición que nunca supo contar Fuimos hasta esa cárcel, en una pantomima a la que acudimos algunos para que soltaran a Don Santiago Carrillo, detenido con peluca para poder soltarlo con peluquín. Todo era peluquín, amiga Prego, en la transición. Así transitamos hoy. Desde entonces tiene Don el Sr. Santiago. Maldita sea la vida si la vida es la vida. O el vidón. Ahora la pelota, adorna una estantería de yeso, sobre pedestal de pvc capturado en la playa, y proveniente de una red de pescador que arrojó sus sueños a la mar. Qué bonito es el tiempo que no existe, y perdona al que sí. Al que está. Ese tiempo pendiente de que te descuides, para marcar las horas, los días, los meses. Tiempo. Pregúntenle ustedes la hora a los gorriones. O a mí. |
Tal vez no acabe nunca de hacer este poema. -J.M. Caballero Bonald-
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Pelota de goma
martes, 14 de diciembre de 2010
Agujero negro
Agujero negro, bautizado como "miles davis", en la Galaxia Rosa, a varios minutos años luz. En esta ocasión disfrazado de carnavalito naranja para atraer a curiosas galaxias cercanas y zampárselas de 50 "bocaos". Sin dientes. Por mera succión. Y hasta aquí puedo contar. Poco se sabe de estas carnívoras-caníbales que redundan sólo cuando chupan-muerden. El Universo está hasta el gorro (el de ganchillo con estrellas) de este tipo de agujero que se ríe de la física y de la poesía. Fue vista, en un despiste desde el observatorio del sultan Jai Singh (Jaipur, Delhi). Para poder ver las fotos del observatorio, acudir a esta dirección: http://bibliotecaignoria.blogspot.com/2008/07/julio-cortzar-prosa-del-observatorio.html. Para poder ver a Cortázar, enviar señales de humo con los cronopios, esos seres verdes y húmedos, ingenuos y desordenados. A lo mejor, en un despite, aparece. |
cinamomos
lunes, 13 de diciembre de 2010
Degustación
A esa hora en la que degustamos un café
en nuestra cafetería favorita
al calor de sus acogedoras mesas y sillas
y al suave bullicio del local
(ambiente que nos hizo coincidir
para poner término a nuestra relación
cogidos de las manos
y alguna duda en nuestros corazones
de anacoretas en flor)
a esa hora
mientras el reloj desatiende a los clientes
volando imparable hacia ninguna parte
manecillas de un tiempo improbable
en un rincón acogedor
coincidiendo con nosotros
un hombre saborea una cerveza
mira fijamente la blanca espuma
la acusa con su dedo índice
no oigo de qué
pero un entrecortado murmullo
sale de sus labios.
en nuestra cafetería favorita
al calor de sus acogedoras mesas y sillas
y al suave bullicio del local
(ambiente que nos hizo coincidir
para poner término a nuestra relación
cogidos de las manos
y alguna duda en nuestros corazones
de anacoretas en flor)
a esa hora
mientras el reloj desatiende a los clientes
volando imparable hacia ninguna parte
manecillas de un tiempo improbable
en un rincón acogedor
coincidiendo con nosotros
un hombre saborea una cerveza
mira fijamente la blanca espuma
la acusa con su dedo índice
no oigo de qué
pero un entrecortado murmullo
sale de sus labios.
Huida hacia adelante (fuga interior con andante)
jueves, 2 de diciembre de 2010
Más occidental o más ocaso
Subo desde lejanas tierras
donde los ríos corren
casi estancos
hasta la piedra más occidental o más ocaso
y desde ella mi corazón echa alas
llega hasta tu falda
organiza pequeñitos zurcidos con hilo y con dolor
sube y te alcanza donde las hebras son de escarcha
y con seda de tu carne y dedos de mi alma
organiza diminutos entramados
enredadera o hiedra que te escala
penetra en tu elemental vigor
te eleva
te regresa
hasta la piedra más occidental o más ocaso
donde mi corazón yace dormido o quieto
agradecido sueño
entretenido aliento.
donde los ríos corren
casi estancos
hasta la piedra más occidental o más ocaso
y desde ella mi corazón echa alas
llega hasta tu falda
organiza pequeñitos zurcidos con hilo y con dolor
sube y te alcanza donde las hebras son de escarcha
y con seda de tu carne y dedos de mi alma
organiza diminutos entramados
enredadera o hiedra que te escala
penetra en tu elemental vigor
te eleva
te regresa
hasta la piedra más occidental o más ocaso
donde mi corazón yace dormido o quieto
agradecido sueño
entretenido aliento.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
rosa y verde
Mensaje en una botella de corcho
Yo soy un invisible. Tú eres una invisible. Catorce millones de obreros de este país son invisibles, creo que lo sabes, o te haces la tonta, o como si fueras hombre, incluso el tonto, para seguir con una venda en los ojitos que no le hace ningún favor a la poesía. Amas a la Pizarnik, tal vez a poetas de otras tierras, a Edmundo De Ory, a fulano de tal, a perico de los palotes. Pues si es verdad tu amor por ella, por él, por tantos, ama lo que ellos amaron. Busca qué le dolía a la Pizarnik. Murió en nombre de los invisibles que poblamos la Tierra. Un planeta que se llama Tierra, ¿no te llama la atención? Tierra. Agua. Barro. Formas. Nos vamos dando forma. Tú a mí, yo a ti. Ni tú ni yo tenemos la misma forma desde que compartimos. Desde que compartimos. Hoy soy otro por decir palabras nuevas. Para ti. Para el viento del sur. Para esta primavera disfrazada de otoño. Estas palabras que son agua y barro. Formas. Pasa el tiempo y sigo sin saber qué hacer contigo. Con el comité central. Con los girasoles, que no dejan de joder con la pelota: girando en torno a un sol sin portería. Y quiero vivir ignorando las formas que te dan nombre. Siempre te quiero. A pesar de ti. De mí. A pesar de los dos. A pesar de que es imposible amar. Fin del mensaje. Acaba la historia. Todo se recicla. Somos eternos. Cenizas por tanto. El soplo frío de un dios enfermo.
martes, 30 de noviembre de 2010
Fina
sábado, 27 de noviembre de 2010
tarde
Nunca, nunca será tarde
si para amarte yo, me tocas
y si para tocarme
viene un aire cálido
del tacto de tu mano a serenarme.
si para amarte yo, me tocas
y si para tocarme
viene un aire cálido
del tacto de tu mano a serenarme.
Ahora que los ciudadanos por fin son poetas
Hay siempre, en definitiva, una esquina del velo que exige expresamente no ser levantada, y piensen lo que quieran los imbéciles, ésta es la condición misma del encantamiento. -André Breton- Hoy alguien en un sueño dijo: ten, en esta garrafa hay agua limpia, por si toma moho la del corazón. -Olvido García Valdés- Referentes La cita de André Bretón dice que una esquina del velo exige no ser levantada. Y que cuando tengas moho en el corazón acudas al de Olvido García Valdés que en su garrafa de sueño hay agua limpia. Seguí las instrucciones. Así que me situé en el paisaje y me puse a recorrerlo sin rozar el velo. Respeté la magia, sopena de ser un imbécil bajo las garras de Bretón. Antes de emprender el camino, para que no me echara del sueño Olvido, tomé agua limpia por si durante el trayecto tomaba moho la del corazón. Nada más. Trabajo de poeta amarrado al ocio permanente. En 1815 Heinrich Stölzel incorpora el mecanismo de pistones a la trompeta. El jazz le debe un güevo. Algunos poetas intentamos incorporar una pieza de jazz al poema. La poesía necesita un soporte de acero: el martillo, el yunque. Fuelle, brasas. Rojo vivo. Un martinete. El metal. Ascuas. La trompeta. Esto no es coreografía estalinista. La poesía que se hizo bajo el realismo socialista es lo peor y lo mejor que hemos hecho como clase: lo mejor porque lo intentamos. Lo peor porque lo hicimos bajo la atenta mirada del estalinismo. Vladimiro (maiakovsky) no lo consiguió. Después de aquel paréntesis, hoy más que nunca, (no es bueno volver con el rabo entre las piernas) buceamos en las piscinas literarias de la burguesía. Nuestros dirigentes obreros proceden de la burguesía, nuestros poetas también. ¿Qué hemos hecho como clase hasta hoy?. Trabajar como hormiguitas idiotas. Nosotros trabajamos para ellos y ellos entran en un dulce trance de contradicciones, producido por el ácido fórmico que obtienen de nosotras. La burguesía sufre contradicciones que sí merecen ser contadas. Sus contradicciones son de calidad; las nuestras, en cambio viven a expensas de las suyas. En nuestro devenir cotidiano, nosotros les proporcionamos los ingredientes y ellos saben cómo digerirlos, darle un orden al desorden espontáneo de todo aquello que les llega del resultado final de su “convivencia” con nosotros. Ellos sí saben contarnos lo que les pasa, y nosotros, perfectos imitadores por tiempo y tradición, perseguimos enternecedoramente sus intensas pasiones. Sus cuidadas emociones se enseñan en la Universidad, de donde sales especialista. Y cuando lo culto se “democratiza”, para los más reacios crean escuelas menores a las que llaman talleres literarios, para que de una vez por todas entendamos practicando, que a estas alturas de la historia ellos han hecho literatura de su vida; y que ese pedigrí, rango, casta o distinción, ya ha alcanzado una altísima cotización en el mercado y mucho prestigio en la sociedad. La suya, pero sobre todo en la nuestra, porque no hay nada más notorio que conseguir el Nóbel con el mono manchado de grasa, o yeso, y que tu vecino del tercero derecha, te espete: “anoche te vimos en la tele”. Los tuyos te reconocen en ellos. Autoestima. Pero tus padres lo que quieren es que logres una buena colocación. En caso de que vayas por libre y “sepas sin saber” te titulan autodidacta, y desde el reconocimiento oficial de tu ignorancia, ya puedes presumir de que eres un ignaro con medalla. Yo, debe ser porque mi inconsciente, históricamente plebeyo, puede más que una hipotética línea dinástica que no me ampara, soy un malísimo alumno, y aunque llevo años imitando el estilo inmaculado del burgués, aprendo poco. Como mucho, para crear clima (atmósfera propicia) imito al burgués escribiendo estas líneas mientras suena un blues del Mississippi cantado por Howlin’ Wolf: The Red Rooster. Sin duda esta es otra lección. O quizá porque soy blanco, hijo de occidente. En ambos casos porque tengo la tripa llena. Importante para poder escribir y escuchar un blues. El sentir general (incluyendo a los analfabetos funcionales) es que el poema no sirve para nada terrenal. Dicen que es fantasía, un simulacro. Aquello que se le decía a la novia, a la madre. Dicen que la poesía pertenece a ese estado “superior” (¿contemplativo? ¿místico?) donde, con vocación de equilibrista, uno puede mirar el interior de su carne para ver los conductos a través de los que se alimenta el alma. En su descubrimiento uno emplea todas las energías. Allí tan solo hay arterias, venas, epitelios, y puede que en el torrente sanguíneo haya versos, muchos versos, mas es el óxido nítrico el desencadenante de la erección, y el colesterol del infarto. Y en última instancia se trata de follar con corazón y elegancia, esa donde el falo evita su natural redundancia falócrata. Los poetas somos unos tontos sentados. Unos tontos con conciencia estrambótica. La conciencia, ese estado de percepción, que mira más al futuro que al presente y se enfrenta a la realidad fea, triste y sucia. Así que los poetas sabemos cosas que no sirven para nada. Somos unos tontos sentados, y otras unos jodidos provocadores con sangre en la punta de la lengua. Los poetas somos referente moral, para una sociedad que se come los mocos. Los pistones de Heinrich. Como a Pablo de Rokha me duelen los cojones de las medulas categóricas de ser un autodidacta borracho (empapado) del arte de otros. Lenin, emocionado ante el arte “enemigo”, sentía ganas de arrullar a los artistas burgueses, y después se quería cortar la mano con la que los había acariciado. El poeta escribe versos, que una semana después, no sirven para nada, y un mes antes nadie los necesitaba. En los Estados Unidos, prácticos y eficientes, se les persigue por vagos. Nunca como hasta hoy se había hecho un producto (en venta) de absolutamente todo. En esa “lógica” el producto debe durar tan sólo días, horas, minutos. El uso dado a los tomos de poesía en los últimos 70 años fue adornar librerías de caoba. Algunos pudimos leer poemas al desenvolver el bocadillo de sardinas. Hoy, millones de poemas arden a diario en las factorías de post-producción, y en los balances anuales de beneficios. Pero el poema te va curando durante todo el viaje, y a la larga, o sea, cuando ya te has muerto, sus toxinas disuelven la carne, pero salvan la memoria, que es una ola inmensa de oxígeno de color azul flotando cerca de las estrellas, dispuesta para ser recogida por los ojos curiosos de nuevos navegantes. Algunos egoístas lo usan para respirar. El poeta sabe que de sus sueños vivirán los hombres futuros. Demasiado largo me lo fiáis, piensan los estresados. En esta vida de rally que llevamos, yo tengo que vivir hoy, dicen. Y la diferencia entre tú y yo, es que ambos estamos solos. Así que impuestas las condiciones por los papas de siempre, se trata de romper, hacer trizas la palabra. Se escribe para dejar de escribir. El poema debe parar una guerra antes de que estalle. Cambiar el resultado de unas elecciones, que no se han celebrado. Y si le lees un poema a un patrón al segundo siguiente debería darte empleo. Al solicitar la hipoteca, una biografía de poeta debe acelerar su concesión. O la nómina se hace poema o continuaremos perdiendo poder adquisitivo. Mientras, seguiremos aquí en la ciudad dormitorio, todo el tiempo entre ladrillos. Pateando el barrio. Los barrios bajos. Los barrios altos. Los bajos, hechos de palabros. Los altos, de frases hermosas. Las calles sin salidas, de exabruptos y tacos. Las avenidas, de versos luminosos. Las plazas, de retrueques. Y el mercado de la literatura, de Ferias del Libro e ingresos multimillonarios. Los editores también, ya, por fin, pueden financiar las guerras. La vida, dándose forma cada día a sí misma, contempla el extraño, triste y solitario producto en que nos hemos convertido. Esa costra de miel y barro que es la vida, permanentemente maravillada ante nuestras abluciones. Hagamos de la derrota nuestro único triunfo. La poesía es un eterno dolor de muelas, muelas de las que el alma carece, así que te duele el alma: transparencia de seda para llevar puesta una sombra de agua que nos calme la sed. Y como todo es búsqueda, ambición y deseo, en ese deambular, el alma se transmuta en metafísica; se enrola en las asambleas de afiliados del sindicato y produce en los corazones de los allí asistentes, arrebujados nidos melancólicos hechos con papel y sangre de analíticos debates, intentando demostrar que los tres puntos del convenio están por encima de los versos inmortales de Don Antonio Machado: “Un golpe de ataúd en tierra/ es algo perfectamente serio”. Vano intento. Y si ellos aprueban los textos por amplia mayoría (tenaces bolcheviques) uno aprueba por amplía minoría (absurdo menchevique) saltándose el centralismo democrático, que la poesía se hace con los restos del íntimo naufragio, se hace en soledad o con uno, de la memoria de unos besos, y también “con amor o con odio”, que diría Pavese, pero siempre con la violencia de un salvaje. Que nuestra carne arde quemada por el oxígeno, y en su larga combustión, las llamas precisan ser avivadas para que de ellas nazca el cero, el círculo que elevándose alcance la esfera celeste, en el eterno viaje. Viva la clase obrera. Viva porque ya no cambiará el mundo, el mundo nos va a cambiar a nosotros por la barbarie. Salud, porque con dolor de espaldas no nos moverán. Esta “larga lista” de contradicciones encontrará su antídoto el día que sepamos hacer matemáticas de izquierdas: si ellos reflexionan, sentémonos a pensar. Diez años trabajando en la construcción evidencian que mi acercamiento a la poesía lo hice para ser práctico. Se trataba de levantar un muro de ladrillos contra su estúpida eficacia. Si como dice García Márquez en su última novela: “el sexo es el consuelo que uno tiene cuando no le alcanza el amor”, a mí después de la derrota tan sólo me queda una moderada actitud cínica, y cuando estas derrotas se me acumulan, al igual que N.Parra, “sonrío a los imbéciles que bajan de los árboles”, y abono feromonas usando como substrato el vaho de la carne, por si alguien quiere atrapar su libidinoso vuelo. De niño creía que la profesión más dura de todas era la de actor de cine, ya que más tarde o más temprano, al pobre actor le tocaría morir en alguna película, por “orden” del guión. Más tarde supe que en las “pelis” no moría nunca nadie. Me dije: “Entonces tendré que hacer poesía. Alguien debe asesinar a estos fingidores”. Heme aquí, toda una vida intentando matar al actor de cine, que muere para estar vivo en la película siguiente. Yo también interpreto mi papel, con mayor o peor fortuna. Y los poetas somos seres inmortales. |
viernes, 26 de noviembre de 2010
considerare
Considerando en suma -que diría (o dice) Vallejo-
la muerte accidental del cuerpo que me porta
o la caries del traje que me viste
accedo triste al cero que me suma
a la masa que dice que me acusa
con su dedo cardinal
resto algarabía a la historia que me llama
y visto la blusa de sudar mañana.
Considerando la adición a anémicas sustancias
dados al vicio los reiterativos dedos de carpos calizos
sempiternas veletas que señalan la hora de mi muerte
sus manecillas tristes y sensoras palpitan digitales
cuando indican la alquimia de la piedra
que yerma amenaza mi frente con un golpe
de minutos turmalina hora gema
el cuarzo azul que en mi cabeza hace sangre pedernal.
Considerando en fin el número aritmético y plano
(geográfico elenco de sobresaltos y tristezas)
que leo y leo a mi amigo Juan a mi amigo Pablo
y también a César
digo
qué vida sin la palabra de ellos
qué puta vida.
Considerando que la vida el tiempo
acarrea errores
y muy poco acierto
lamentando el discurso de mi carne de cisne
o mis plumas de tigre transparente
me dispongo valiente a ser un héroe
un soldado un militante ariete ácido
me adentro en el adentro de las cosas
y soy dispuesto.
la muerte accidental del cuerpo que me porta
o la caries del traje que me viste
accedo triste al cero que me suma
a la masa que dice que me acusa
con su dedo cardinal
resto algarabía a la historia que me llama
y visto la blusa de sudar mañana.
Considerando la adición a anémicas sustancias
dados al vicio los reiterativos dedos de carpos calizos
sempiternas veletas que señalan la hora de mi muerte
sus manecillas tristes y sensoras palpitan digitales
cuando indican la alquimia de la piedra
que yerma amenaza mi frente con un golpe
de minutos turmalina hora gema
el cuarzo azul que en mi cabeza hace sangre pedernal.
Considerando en fin el número aritmético y plano
(geográfico elenco de sobresaltos y tristezas)
que leo y leo a mi amigo Juan a mi amigo Pablo
y también a César
digo
qué vida sin la palabra de ellos
qué puta vida.
Considerando que la vida el tiempo
acarrea errores
y muy poco acierto
lamentando el discurso de mi carne de cisne
o mis plumas de tigre transparente
me dispongo valiente a ser un héroe
un soldado un militante ariete ácido
me adentro en el adentro de las cosas
y soy dispuesto.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Augusto Arana
miércoles, 24 de noviembre de 2010
El pájaro siempre es un hombre que vuela
lunes, 22 de noviembre de 2010
Zapatos
Me puse unos zapatos que encontré en la calle.
Reñidos con el hombre me siguieron.
Pacientes a la puerta de casa aguardaron
a otro ser descalzo que yo era.
COMIENZACABA
Comienzacaba después de la tormenta
un ruido de humedad en la paja mojada
que llega desde el campo próximo
y penetra por la ventana abierta de tu casa,
tu casa que es tu casa porque dentro de ella
habita ese dulce olor a paja mojada,
la humedad que deja la tormenta.
Es la hora te dices de bajar a la calle,
caminante de calles o paseante de aceras,
caminas por el barrio, la ciudad queda lejos
se ve a lo lejos la ciudad
y en esta oscura plaza hay abierto un garito
donde tomar una copa dos copas un tercer trago
siempre preciso para acabar el paseo
y regresar al catre con olor a calvario
a humedad que dejara
la tormenta
tu tormenta
la de siempre
la familiar, la que está siempre a tu lado,
la que duerme contigo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
