Es un niño muy bueno. Muy dócil.
Tal vez no acabe nunca de hacer este poema. -J.M. Caballero Bonald-
domingo, 19 de enero de 2014
jueves, 16 de enero de 2014
miércoles, 15 de enero de 2014
Blues: John Mayer
Ya son las doce, o las tres, hora de la siesta aquí en el norte.
Un blues de estilo Hendrix para una dama enamorada de John Mayer.
Un blues de estilo Hendrix para una dama enamorada de John Mayer.
martes, 14 de enero de 2014
Dialéctica mecánica
Tiene el mar su mecánica…
-Pere Gimferrer-
Tiene el mar su mecánica como el aire sus norias
tienen las norias sus alas como el mar su nieve
o el cuerpo su caries como la madera carcoma
y como el viento sus hojas
el árbol tiene arenas que escupió el desierto
como el desierto su sal que recuperó del agua
como el mar sus noches y la noche su luz.
Tiene la luz su pena como el agua su libertad
o como las mañanas la espera de tener que alcanzar
una isla desierta ocupada por muchos
como el río su mecánica y mi mano su costumbre
de querer comprobar que las distancias
apenas son ausencias.
Tiene todo su armonía como la boca
su palabra y la muerte su ira.
Tiene la rabia su calma
como el mar sus mecánicas mareas
o el engranaje acerado sus dentadas aceites
como mi piel se lubrica de una saliva fría
o el frío su cálida temperatura de sexos
buscando su temblor
en la pausa templada de una mirada.
Tiene el mar su costumbre de ahogados
para luego dejarnos más desnudos que nunca
abandonados de todos y limpios para siempre
domingo, 12 de enero de 2014
sábado, 11 de enero de 2014
Tiene el mar su mecánica
Tiene el mar su mecánica como el amor sus símbolos.
Con que trajín se alza una cortina roja
o en esta embocadura de escenario vacío
suena un rumor de estatuas, hojas de lirio, alfanjes,
palomas que descienden……..
-Pere Gimferrer-
Yo tengo las manos blandas,
tú escribes en un libro, tomas notas,
recuerdas aquel invierno,
yo chupo las puntas de tus dedos
y te recito versos de un poeta veneciano:
“Qué pureza un desnudo o adolescente muerto
en las inmensas salas del recuerdo en penumbra”.
Las cortinas son cómplices
de esta ausencia de formas
aunque la penumbra señala
con un dedo mortal e impaciente
que todas las sombras van acomodándose
a persianas cortinas visillos entrevistos,
a tu encuentro de carne con placer de otra carne
que a nosotros sorprende
como un cristal opaco
de fisuras azogues berilios y cardúmenes,
porque tiene el mar su ausencia de musas
y su grito mudo de sirenas varadas,
y tus ingles un misterio de costumbres
de ceros plenilunios
al borde desafecto de una prenda exacta
que no íntima
guardada en el cajón de la vida
junto a antiguos recuerdos.
Yo leo un diario, tomo notas,
tú lames mis labios
y consultas unas viejas cartas de amor
encerradas todos estos años en un sobre amarillo.
viernes, 10 de enero de 2014
Los inservibles (Versión libre)
Los defenestrados, los inservibles,
los incapaces de ser útiles en esta pocilga
nos sentimos vivos estando nulos;
como ausentes somos precisos
para renuentes artificios de imaginería.
Algunas noches oigo
desde la memoria heredada
el carro del campanillo*.
(*) El carro
del campanillo, salía por las noches y paseaba a los rojos, en San Vicente de
Alcántara, Badajoz. Para los que incluso ignoran qué significa “paseo” en
lenguaje fascista, aclarar que “dar el paseo” era fusilar contra las tapias del
cementerio, en el lenguaje universal de cometer asesinatos.
jueves, 9 de enero de 2014
Cabinas telefónicas
En las cabinas telefónicas
hay misteriosas inscripciones dibujadas con lápiz de
labios.
Son las últimas palabras de las dulces muchachas rubias
que con el escote ensangrentado se refugian
allí para morir.
-Pere Gimferrer-
En las tiendas de mi barrio se esconden
mujeres asustadas.
Con un temblor triste
huyen de maridos celosos y violentos;
compran leche, lejía, escobas,
pan y algunos libros
que luego leen a escondidas
aprendiendo a huir, a soñar que sueñan,
a no cejar en los intentos
y por fin,
aprendiendo a volar, escapan
dejando un rastro de amores amargos,
superada por fin la baba del miedo.
Subiendo por centros gravitatorios
en islas remotas se refugian,
crean grupos fuertemente armados
conociéndose o tocándose,
amando la huella virgen,
el punto cero de su carne.
En las tiendas de mi barrio
no quedan cabinas telefónicas
pero sí un eco de mujeres
llamándose en la noche.
miércoles, 8 de enero de 2014
martes, 7 de enero de 2014
Metafísica 712014
Roza el macho curvo
la recta raja blanca
entra dentro deja puesta
en la percha del útero
la mácula señal o sombra
escribe el nombre del autor
del padre y de la madre
la fecha de la noche
los besos que se dieron.
La nota dice lo siguiente:
“Úsese este emblema de hombre
y no como bandera”.
la recta raja blanca
entra dentro deja puesta
en la percha del útero
la mácula señal o sombra
escribe el nombre del autor
del padre y de la madre
la fecha de la noche
los besos que se dieron.
La nota dice lo siguiente:
“Úsese este emblema de hombre
y no como bandera”.
lunes, 6 de enero de 2014
Tótem blues
A Shandy, que eligió el título y el poema. (Yo el blues)
fue creciendo sobre el tallo culto,
sobre el árbol de la ciencia
y el acervo de la estirpe,
a la vez que crecía el río,
médula espinal de la cabila.
Allí impone su triunfo el elefante,
destaca su altura gris entre el verde,
blande el mastodonte, sobre su cabeza, la trompa
defendiéndose de sordas incursiones
hechas por escuadras que fueron a cazarle,
guerreros aulladores contra el bramido,
voceadores de doce compases barruntados
en el temblor de la tierra,
bajo sus patas retumban los tantanes al galope
avisando que llega un blues a la hora de la muerte.
Sudorosos y hambrientos esclavos,
locos de nostalgia, bajo su canto negro
echaban al fuego restos de carne roja,
fueron entregando relatos y memoria,
parte de su gesta al polvo
y sus cuerpos sobre hierba pisoteada y seca
para que fueran pasto de la intemperie,
sufrieran el holgazán frío de las noches: el tótem.
sábado, 4 de enero de 2014
Edit y Lot
La tocó al amanecer
con una mano temblorosa,
y sus dedos llenos de dudas
le hicieron alejarse de ella para siempre.
Tan sólo un murmullo de ropas
ciñéndose a la carne
le obligó a volver la cabeza
y ya en la calle
desde el cielo cayó una
lluvia de sal sucia y triste
cubriéndolo todo
miércoles, 1 de enero de 2014
Amor
Amor que se consuma
¿termina?
No me voy solo
cuando salgo de vos.
Me llevo una parte
de ti tan mía
que no puedo
dejar de ser tú.
Ante mí
la dicha permanente
de un hombre sin acabar.
cuando salgo de vos.
Me llevo una parte
de ti tan mía
que no puedo
dejar de ser tú.
Ante mí
la dicha permanente
de un hombre sin acabar.
lunes, 30 de diciembre de 2013
Citas desinteresadas: Tomasito
Compongo con una guitarra del Lidl:
50 pavos con afinador y todo.
Y el día que tenga frío la echo
a la candela ligero.
50 pavos con afinador y todo.
Y el día que tenga frío la echo
a la candela ligero.
domingo, 29 de diciembre de 2013
Blues: Lonnie Johnson
Ya son las doce. Sonny Boy Williamson, presenta a su compañero:
Lonnie Johnson. Era de Nueva Orleans, Luisiana.
Lonnie Johnson. Era de Nueva Orleans, Luisiana.
Con esa precariedad
Con esa precariedad de las cosas que duelen
los órganos del cuerpo dan aliento
o sustento para seguir latiendo
con esa brevedad,
así, pacientemente, añadiendo al grumo sanguíneo
granitos de maíz, de arroz, de seda resignada,
periódicamente en el paisaje busco el alimento dócil
que benévolo, a los mansos nutra.
periódicamente en el paisaje busco el alimento dócil
que benévolo, a los mansos nutra.
sábado, 28 de diciembre de 2013
Citas desinteresadas: René Char
A todas las comidas comunes invitábamos a la libertad a sentarse
con nosotros. El lugar continúa vacío pero el cubierto continúa puesto.
...................................................
viernes, 27 de diciembre de 2013
Silencio
Aturdido por el silencio del bosque
lanzo una piedra contra la lluvia y el viento la empuja un poco y cae al suelo
rueda y no se levanta inmóvil espera que aún la ayude un poco más y vuelvo a
lanzarla contra el árbol más cercano se eleva como ala rota y cruje entre las
ramas cae una ramita seca y queda inmóvil en el suelo esperando que la levante
y la ponga verde más verde más verde grita y sus gritos se unen al silencio a
la piedra al viento a la lluvia. Un poco más lejos tengo otra piedra a la
vista. Y de repente no hay árbol esperando en el bosque. Y el bosque se borra
lentamente. Yo tengo en la mano una piedra.
lunes, 23 de diciembre de 2013
Epíteto muy arbolado
Corindón o esmeril pedernal
la chaira recorre los filos de la carne
magulla y gorgorea
hacia la oreja enfila la aguda punta
a escasos centímetros
quiebra
brevemente merodea
luego acaba hiriendo
donde la sangre brota con un gemido
de peces que se ahogan
de aspas y hélices fraguándose
en un murmullo de abanicos
proveniente de esa zona de la garganta
hecha cuna un instante
hecha cueva de oscuros y silenciosos pasillos
habitáculo donde mora el vital veneno.
Y muere misteriosamente.
Acaba en ese instante de bramantes
que exigieron el oscuro filo
para derramarse al vacío encerado
de un embadurnado hilo meciéndose
p
é
n
d
u
l
o
de anímicos cuajos:
todas las maderas sangran
como una garganta sin voz.

la chaira recorre los filos de la carne
magulla y gorgorea
hacia la oreja enfila la aguda punta
a escasos centímetros
quiebra
brevemente merodea
luego acaba hiriendo
donde la sangre brota con un gemido
de peces que se ahogan
de aspas y hélices fraguándose
en un murmullo de abanicos
proveniente de esa zona de la garganta
hecha cuna un instante
hecha cueva de oscuros y silenciosos pasillos
habitáculo donde mora el vital veneno.
Y muere misteriosamente.
Acaba en ese instante de bramantes
que exigieron el oscuro filo
para derramarse al vacío encerado
de un embadurnado hilo meciéndose
p
é
n
d
u
l
o
de anímicos cuajos:
todas las maderas sangran
como una garganta sin voz.
jueves, 19 de diciembre de 2013
Blues
Ya son más de las doce, son más
de las trece. Casi las catorce. Últimamente me levanto tarde por razones
personales que no vienen a cuento y los blues de las noches se presentan con
doce horas de retraso. Este blues se lo dedico a mi compañera. A ella. Este
blues de mi querido y admirado Rory se lo dedico a Lola, que me estará
escuchando, a Bipolar que me estará viendo, a las amapolas que nacerán esta
primavera. A Nines, que quiere leer, leer. A Carmen Muñoz que comparte admiración por el bluesman irlandés. Al
ruido. A la furia. Este blues está dedicado a las personas que me quieren,
porque sí, porque también, por qué no. A Juli, a Manoli. A Anxo Manoel, que no para de hacer blues. A David, que hace
música, incluso cuando te mira. A los cinamomos que dejamos en el pasado como
si fuera pasado. A los cuervos que vuelan sobre los vosques buscando la b que
les llene el buche, ahora que las heladas queman los alimentos. A Xela, que me
regala blues. A Jorge, que los hace con la palabra. A los pobres. A los
asalariados, que también son pobres. A Lenin que siempre se equivoca, porque no
supo salvarnos. A los barcos de pesca. A los peces. A la contradicción de
ambos. A Trostky que sufrió las consecuencias. A mi admirada Soco. A mi querido
Eloy Sanchéz, que tiene un blues en forma de libro. A Maricarmen, que este año la han
despedido de su empresa después de cuarenta años de duro trabajo, y aún así
sigue sonriendo. A los que se me olvidan porque no me da la gana recordarlos. A
una novia que tuve alemana. A mi madre que le canto blues y sonríe. A Jose, que
trabaja en el diario El Progreso, hace fotos y camina también por el blues. A
Fina, que tiene un blues con su nombre, pero ella no lo sabe. A las putas
amapolas que son rojas y las quieren teñir de llanto. A los que se me olvidan
porque no quiero que su recuerdo me haga sufrir. Al tren. A Miguel por su blues
de este verano. A mis muertos: tengo unos cuantos cientos, muy cerca de mi
historia. A los poetas que me enseñaron a vivir, sin ellos sería un ser mucho
más jodido de lo que ya lo soy. A Félix G. porque lleva un blues dentro. A Ángeles Cortizas, por compartir cientos de blues. A Ana Torres que tiene blues en la cabecera de su cama. A Manuel Fernández, que me enseñó que una
mirada es otra verdad, siempre distinta a la anterior. A la mentira y a la
verdad, que caminan siempre juntas, siempre van en pareja. A los que nunca
mienten. A mi vida, que se merece el reposo de muchos blues. A ella que quiere
compartirla conmigo. A la verdad, porque es revolucionaria. A los árboles. Al
viento, que gracias a él los árboles dejaron de ser sordos y recuperaron el
habla. A Inés González, que también sabe de blues. Y a todos los amigos que
sabemos que nuestro mejor tiempo ha pasado y el futuro se presenta negro como
los cojones de un grillo. A José Horacio Martos: grande. A Amelia Fernández,
prima chiclanera. A Alejandro, un electricista que fue Secretario General de
CC.OO. en el cinturón rojo de Madrid, y sigue de electricista. A los que se me
olvidan porque mi memoria se llena de cadáveres. A los obreros de la
construcción que ahora son burbujitas en las olas del mar. Al Blues.
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