miércoles, 13 de agosto de 2014

Soledad

La única forma perfecta del amor
es la soledad
(cuando ante la pútrida rosa de la infancia arrasada
no reconoce límites el odio).
-José Ángel Valente-

Sobre el tapete de hilo dulce hecho de azúcar
y flores amasadas con jazmín y leche
se fue depositando una sombra
que llegó caída de una penumbra ácida
y fue cubriendo la mesa de polvo amargo.
Y el tiempo no sabiendo contar las horas
los meses o los años
se fue aburriendo en el zócalo azul
de la fría sala
en la tristeza gris de aquel abandono
muriendo de pena con la llegada de la noche.
Una voz oscura reina ahora
en la hermética soledad
de los armarios.

lunes, 11 de agosto de 2014

Silencio

Son las 8'52 a.m.
y salgo al patio a fumar un pitillo.
Se ha levantado la bruma
que había sobre la playa
y he pensado: "Mi compañera
cuando folla baila".
Una golondrina hace trinos
posada en un alambre.
Hay rocío sobre unas buganvillas.
Un poco más allá
el resto del paisaje
guarda todo mi silencio.


domingo, 10 de agosto de 2014

Entramado

Amado, ¿sabes cómo era mi alcoba?
Sabes si tenía un velo de hilo azul?
Sabes si yo tenía un hilo azul
para ti?
Amado, ¿sabes si mi alcoba la preparé
para ti?
¿Si mi alcoba tiene un bordado blanco
sobre tela azul?
¿Qué es lo que sabes de mi entramado de hilos
cuando entras en mi alcoba, amado?
Amor, dí lo que sabes de mí
antes de entrar.




Hay una ciudad que me espera en el sur

Hay una ciudad que me espera en el sur
-Pilar Pallarés-
  
Vente conmigo al sur.
Pondré albahaca para ti
en los rectángulos azules de la cal,
en los quicios sin alma
de las ventanas.

Vente conmigo al sur,
tengo naranjos en el paladar,
jazmín húmedo en los dedos
y poemas cosidos con hilos de luz
entre las escandalosas manos.

Vente conmigo al sur.
Quiero mirar el mar mientras te bañas
y por un instante me abandonas.


sábado, 9 de agosto de 2014

Apenas un poema

Apenas una palabra,
como una voz
que te habita desde lo más hondo,
roza la noche,
la soledad torpe de la noche,
una palabra cogida al azar,
que escuchaste en tu oreja sorda,
o leíste en tu libro mudo,
y piensas en esas viejas historias
que cruzan la vida
y que van de aquí para allá
turbias, oscuras.

Y el día te encuentra
solo
sin amigos,
en brazos de una mujer que no recuerdas
dónde, a qué hora la conociste,
y huyes de allí
sin una caricia o el sabor de un beso.
Regresas caminando hasta casa
con un ansia dolorosa de madrugada,
sabiendo
que aquello que podías haber
sentido por ella
ya no sirve para nada,
pues tú siempre vives solo
y nunca nadie te acompaña
o desea.
Y nunca,
por cuestiones de principios vanos,
acumulas afectos
dependencias
o recuerdos.

viernes, 8 de agosto de 2014

Habilidad

He perdido el libro de instrucciones
y no sé amar más allá
de lo que me dicta la memoria
y un leve regusto manual
que los hedonistas llaman habilidad.



miércoles, 6 de agosto de 2014

La huella serena de mi mano

Poniendo lavadoras aprendía a quererte,
tendía tu recuerdo y la belleza húmeda
de tus telas,
esos tejidos de hilos que nos unen,
colgando tus blusas,
tu ropa interior,
aquellos vaqueros
que te sientan tan bien.

Y el sol lavaba con luz
un beso imborrable
en ese lugar intangible de felpas,
enjuagaba con vapor de sueños
la huella serena de mi mano
tocándote.


domingo, 3 de agosto de 2014

El agua de tus ojos

A María José Barrios (Hacía tiempo que no te dedicaba un poema)

Hoy mi mujer lavaba prendas delicadas
bajo el agua del grifo,
en una pila de piedra artificial
y usaba un leve jabón de dichas,
una intensa luz que penetraba en la terraza
a través de cristales encendidos,
una sonrisa sin nubes,
y al sol su pelo negro
de árboles y viento.
Y mientras la miraba pensé:
ten un pecho de abismo
poeta,
y nunca obedezcas
a razones,
escribe sobre espumas íntimas,
que el agua de tus ojos
lave la luz.


miércoles, 30 de julio de 2014

Armonía

Me acabo (¡al fin y al cabo!) de comprar hace cinco horas un par de armónicas.
¿Me hacían falta? No. ¿Tenía necesidad de mostrarme a mí mismo que aún puedo? Sí. ¿Me queda un blues aún por tocar? No. Pero en el intento está el éxito. ¿Acaso necesito reafirmarme o confirmarme? Sí. Repetirme en el intento. ¿Hasta cuando y para quién? Como escribir. Como follar. Y al fin y al cabo todo es músculo. Inténtelo. Inténtolo. Algunos músculos tienen sus raíces en el cerebro. En el de un blues. De un poema. De una caricia.


lunes, 28 de julio de 2014

Un errado

Permanecen los garitos abiertos.
Alguna ventana con la luz encendida
de dormitorios que inducen al insomnio.
Los pájaros más oscuros de la noche
se aferran a las gárgolas más altas.
Y un silencio de hombres desanimados
resbala sobre los adoquines de la calle
hacia sumideros que siempre se tragan
los secretos.

Hay esperanzas de encontrarse
un día de estos
y tomar unas cervezas ligeras en alcohol
y mañana veremos
si aún la carne
guarda algún reflejo de esa luz a ratos compartida
sobre la mesa de la noche anterior
donde unos amigos pensaron de ti
que eras un errado.

viernes, 25 de julio de 2014

Un país sin huellas

Ya no me queda nada.

Apenas aparcado
resumo la noche,

con los ojos cerrados
voy viendo el color negro
en el fondo lejano
de un punto de luz.

Tus ojos me hacen falta
para que dentro de mí
vean
la mirada torva
de sangres irascibles,
este andamio de huesos
que quiere dirigirse, sin prisas
a la duda.

Ya no me queda nada.
Una burla extranjera
va vistiendo esta carne
con tela de sacos,
viejas canciones viejas
y ropa de arrieros.

El jabón de nadie
lavándose conmigo
y ya es nuestra la carne
que tarda en decidirse

si detrás del poema,
aún puede haber alguien.

martes, 22 de julio de 2014

A tu impaciente corazón de amante ciega

Dame el tatuaje que como un incesto
se desangra en tu piel,
cielo y tierra entregados
a lunáticos maridajes,
el primor fililí de puntillas y blondas,
los rasos de esa niebla
que transita en tus muslos,
y con todo ello haré un adorno,
bejuquillo abalorio de cuentas nuevas
ceñido a mi cintura,
a mi vientre de agosto,
a tu impaciente corazón de amante ciega.

viernes, 18 de julio de 2014

Johnny Winter

Me quedo solo. Por ideología y por edad. Me duelen los cojones del alma. Me duele esta vida por que conocí cómo era la vida hace 50 años. Me cago en to. El tiempo que no existe nos mata. Aún me quedan unos cuantos polvos. Que se jodan los que me quieren lisiar la vida. Alguno habrá. Saco la cabeza bajo el carbón y resoplo. Estoy cabreado. Cabrones. Ha muerto Johnny Winter. Setenta tacos. Lo escuchaba en el 68 bajo el sol de aquel pedazo de Extremadura con cara de desierto y franquistas por todas partes. Lo escuchaba a pesar de los putos sabañones y un país con olor a pies que pensaba con los ídem. Estas músicas eran un soplo de libertad, casi salvaje.

Johnny Winter. Un caballero tejano, albino del blues blanco, para más redundancia, con voz dura de tejano curtido. Ya sé que a tipos como a este lo disfrutamos, antes y ahora, cuatro chalados, y parece que ya hemos disfrutado demasiado. Que les den. Y que el blues, hace 50 años, era una cosa de niños raritos como yo. Larga vida al blues. Y que no descanse en paz, que siga tocando los güevos al altísimo. Va.

martes, 15 de julio de 2014

Libertad

La espina que más duele,
la que erosiona la garganta,
te ahoga,
nubla la mirada,
te mata,
llena tus ojos de sombras,
siempre es la de ese pez
que nada libre
allá en alta mar.


miércoles, 9 de julio de 2014

Cotidianidad (Domingo por la mañana)

Ahora todo es más normal
de lo necesario.
Tú tienes un espejo para ti
y yo un armario repleto de ropas
viejas y usadas, nuevas y sin estrenar.
Vivimos rodeados de imágenes que salen de los muebles,
puertas desvencijadas,
cajones descolados,
y nos vamos transformando en lo que somos.

Sumamos contrariedades
a todo lo que ya fuimos,
y pensamos en escapar
mirando nuestras manos y nuestros pies,
tocando el suelo y las paredes
sin movernos del sitio,
sin mirar a otro lado,
y un halo de nieblas
rodea nuestros cuerpos inmóviles,
a ratos invisibles
y que el tiempo fue dejando inertes.

Ahora todo es más normal
e innecesario.

Efímero

Fue aquella manera de adaptarse a lo efímero

-relación social, cultura, amor, política,
obras hidráulicas o viajes por el cielo,
unas huertas junto al río-
lo que hoy nos ha convertido en seres eventuales.

Aquella pléyade de sedientos
que cruzaron los viejos arenales
traían una sed de olorosas maderas,
pulsos perfumados,
un bosque talado de recuerdos,
un asilvestrado can,
su frontera de orín,
y mi corbata de reo.

Demasiado tristes, o demasiados solos.
Año 2014. Repítanlo con letras:
dos mil catorce,
y piensen si les duele el número
que no asumieron o la frente
con la que no pensaron.

miércoles, 25 de junio de 2014

Siervo de la gleba

I


El dolor, sus gemidos afirman en mí su poder
y en medio de la noche
soporto la soledad del desatendido,
del desamparado que como yo cocina a estas horas
nocturnas cenas acaecidas, sufragadas con el llanto,
el desamparo, la ilusión rota;
digeridas entre evocaciones y ciega humildad
este hombre, hermano camarada envarado y serio,
olvidado en su cocina como yo en mi alcoba,
con su cena él, con mi dolor yo,
ambos rotos por la distancia,
dos seres que afrontan el futuro
con económica ilusión y desastrosa forja,
en porfía. Dos siervos. Dos plañideras.


II

Que yo sea un siervo de la gleba
y que a mí me aten,
y que tú difundas desastres o quiebras personales
con alegría suficiente y la felicidad rotunda
como para hacer del disimulo un arte.
Que yo sea vil y pendio, infamante o vílico
más nunca señor de la hacienda y sus enseres.
Aspira sus aromas, haz que tu sangre viva
rodeada de mágicos impulsos y nazca de mi carne
el vital hilo de vida que nos ata.
Sea yo, por tanto, un fracasado varón,
tú una sombra hembra o una hembra santa,
yo un mayordomo torpe, tú una fruta quieta
sobre bandeja de plata madurando.
Yo siempre, un siervo de la gleba.


III

¿Que clase de remordimiento has puesto en mí
que quiero liberarme?
¿Tal vez gramáticas palabras de redondez eterna?
¿Un vaso azul de agua sobre la vieja mesa de madera?
Que yo te agradezca evita mi ignorancia,
mi agreste impulso surreal.
Así me recuerdas: aún como una de las doce plagas.
Que todavía las sufra, y así seré dispuesto potro de tortura,
celda de castigo,
un negro ángel de la guarda,
tu siervo arcángel,
la quimera señalada por el juez
dueño y señor de las cárceles,
en esta fría y lumínica tierra.


IV

Adriático esposo, isla misteriosa,
siervo de la gleba, sinónimo de hombre,
alas y fuego conjugados y tristes,
un recuento de idiomas que dan a la lengua
su virgen aguacero: un hombre solamente
ausentado de su casa,
refugiado y lerdo,
melancólico bobo,
sedado por leves infusiones,
medicinales ojos que quieren sorprenderme
y acariciar al hombre que es mi ausencia:
en la sombra, en la sombra,
tras de ritos y tótemes,
tras el paso del hombre queda un rastro
al que nombran camino de arena.


V

Aumenta la pena y el duelo amenaza
con identificar al héroe en doradas placas
o lápidas de mármol o losas de granito:
aquí yace el paciente guerrero que mira al poniente
aumentado en paciencia,
engrandecido de dolor, valiente por fin,
dispuesto al arrojo, al disfrute heráldico
desde el balcón de la muerte
y el vacío de la fosa.


domingo, 22 de junio de 2014

Mariposa

Hoy encontré en el baño una mariposa muerta,
una pequeña mariposa, muerta y seca,
aplastada contra el suelo.

Después me duché,
lave mis alas de ese polvo de mariposa muerta
y vi correr hacia el desagüe mi cuerpo estremecido.