domingo, 13 de noviembre de 2011

Citas desinteresadas

La primavera del cincuenta y dos, las chicas
llevaban blusas blancas y rebecas
verdes, y por las calles se oía el crepitar
precipitado de flores y hojas...............
-Gabriel Ferreter-

4 comentarios:

Ángel Muñoz dijo...

buena cita de gabriel ferreter, te dejo mis lindes por aquí, para lo que gustes:

http://angelrodriguezpoeta.blogspot.com/

Tomás Rivero dijo...

Viví unos cuantos años en Leganés, Ángel, ¿tú eres de allí? Pues estamos cerca con las lindes.

Tempero dijo...

En la primavera del cincuenta y dos Leganés era un pueblo agrícola. A día de hoy aún se ven ovejas, pocas, un pastor que las tiene entre la M-45 y la M-40.
La palabra linde es hermosa aunque por muchas de ellas, seguro que por escasos y absurdos metros han habido muertes y azadonazos por medio.
Ahora poco crepitar por la absurda manía de barrer las hojas que, al menos, camuflan el asfalto.

Un saludo.

Tomás Rivero dijo...

Todavía queda alguna oveja entre Móstoles y Navalcarnero, algunas vi y con el pastor hablé, en mis largos paseos en bicicleta.

Sí, las lindes siempre están confusas, tanto en la tierra como en nuestro comportamiento. Y se resuelven estos conflictos a palos. Por mi trabajo en topografía algún caso vi.

En la primavera del 52, aún nos quedaba el crepitar de hojas sobre el asfalto y era también tiempo de mejores poetas.
La absurda manía de la limpieza de nuestras calles que está haciendo desaparecer a nuestro amigo el gorrión, ante la falta de comida.

Ferreter creía que el 50 era un buen número para dejarlo todo.