miércoles, 14 de diciembre de 2011

Réptil

Toda la tierra se cubrió de agua
y el hombre comprendió
que su sino era ser pez.
Toda la tierra se cubrió de árboles
y él comprendió que debía trepar, mono.
Toda la tierra fue arena
y el hombre echó alas,
se hizo pájaro.
Pez, mono, pájaro.
Condenado eternamente a existir,
a permanecer,
aquel ser se dijo que debió ser hueso
bajo el barro,
el fósil jamás desenterrado.
Que no supieran nunca de él.
Ahora profanado existe,
bífida serpiente arrastrándose.

12 comentarios:

Hostal mi loli dijo...

Poema muy Darwiniano, teoría evolutiva. Lástima que la serpiente del poema tenga conciencia de humano, sufrirá. Un beso.

Tomás Rivero dijo...

Podría ser el diablo, que es un ángel bueno y también humano.

Un beso.

Hostal mi loli dijo...

estás viendo la 2?

Tomás Rivero dijo...

No veo casi nada la tele, Loli.

Ventana indiscreta dijo...

Parece un pasaje bíblico.
Me gusta.

Tomás Rivero dijo...

Nunca quise ser monaguillo. Pero me gustaba subir al campanario.

Besos.

icaro dijo...

el campanario es un buen lugar para observar Tomás

desde allí podías ver con cierta perspectiva los monos que trepan y se quedan quietos, los pájaros que vuelan y planean y, difuminados, los peces bajo el agua (algunos saltan y boquean)

...después, con todas esas imágenes vienen los dolores del parto y nace Reptil

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Y te dejo otro que me ha gustado



Cavante, andante
A veces
soy la sedentaria.

Arqueóloga en mí hundiéndome,
excavo mi porción de ayer
busco en mi fosa descubriendo
lo que ya fue o no fue
soy predadora de mis restos.

Mientras me desentierro y me descifro
Y recuento mi antigüedad,
pasa arriba mi presente y lo pierdo.

Otras veces
me desencorvo con olvido
pierdo el pasado y soy la nómada.

Exploradora del momento que me invade,
remo sobre mi canto suyo
rumbo al naufragio en rocas del callar,
o atravieso su repentino bosque mío
hacia el claro de muerte.

Y a extremas veces
mientras sobrecavándome
descubro al fondo mi
fulgor inmóvil ojo
de cerradura inmemorial,

soy avellave en el cenit
ejerciendo
mi remolino.




Es de Amelia Biagioni

TOMÁS RIVERO dijo...

Hay tantos y tantas poetas que no conozco que estoy seguro plagiar desde la ignorancia.
No conocía a Amelia Biagioni. Su poema es muy bueno.

Saludos Icaro, deseo que estos poemas que encontrarás a doquier por estos folios, te sirvan para constatar cómplices. Si no es así, vaya fracaso de poemas.

Saludos.

icaro dijo...

no te imagino yo plagiando

este poema lo he leído hace un rato por primera vez, nunca había leído a esta mujer

tus folios sueltos y grapados me acompañan desde hace tiempo, si hubiesen sido un fracaso se los habría llevado el viento, pero no


vesos y bersos

Tomás Rivero dijo...

No sabía que me espiabas, Icaro.

Mis folios grapados empezaron siendo poemas grapados, o al revés, no lo tengo claro.

Los grapaba y los regalaba por la calle. La gente es muy divertida a la hora de coger un poema gratis. O un amor o un abrazo. Cree que todo se tiene que pagar.

A ti te voy a cobrar por el viento que no se lleva los poemas: soy yo el que sopla.

Un beso con versos.

Tempero dijo...

Sinceramente, Tomás, pudo comprender el hombre sus hábitats. Más, ¿qué comprende ahora? Creo que el hombre es ahora todo menos animal.

Poema el tuyo lleno de filosofía como de zoología.

Abrazos.

Tomás Rivero dijo...

Pues es cierto. Cada día es menos animal. Aunque parezca un contrasentido. Ahora no comprendemos nada. Ni siquiera tenemos a otros animales para fijarnos en ellos y aprender de sus comportamientos.

Un abrazo, Tempero.