lunes, 16 de enero de 2012

Corre la sangre del poeta

Corre la sangre del poeta por aceras
hacia alcantarillas profundas,
precedieron en su vida puñaladas rotas,
abierta la carne por heridas púrpuras,
sobre un cuerpo que siempre supo
que venerar al otro era mutilarse
o quemarse un poco a lo bonzo
bajo la sombra de bruñidos edificios,
aclamado por sedientos seguidores,
lectores compulsivos de poesía.

Dijo, citó como pudo, antes de morir,
que romper la mansedumbre de la palabra
era construir el verso indomable del poema.
Y llevaron luego su hermoso cadáver
a escenarios lánguidos
donde rutilantes esteticistas
le pusieron menta y laurel
una pincelada de óleo,
ramita de lino,
y en su boca acomodaron
la palabra fin.

Dicen que como se esperaba
aumentaron las ventas.

10 comentarios:

Isolda dijo...

Querido Tomás: Se aprecia tu ironía, pero el poema es muy bueno, de veras.
Besos, pues, para tus versos.

Tomás Rivero dijo...

Bueno la ironía no necesariamente debe hacer malo al poema. Yo que lo escribí en su día, estaba cabreado. Creo que cuando me cabreo mansamente, me sale la ironía. Y la tristeza.

Un beso, querida Isolda.

Isolda dijo...

Tienes razón, el "pero" sobra. Sólo quería insistir en que me gustó el poema. Y que me suena muy triste lo de cabrearse mansamente. Nunca lo hubiera pensado; y es que soy de cabrearme mucho, llegado el caso.
Besos para ti, Tomás.

Tomás Rivero dijo...

Un día te veo y te cabreas para ver tu cara cabreada.

Un beso. Muchos.

Ramón Ataz dijo...

La ironía es mucho más peligrosa para aquellos a la que se dirige que la ira, o al menos eso es lo que yo, que no tengo media torta en combates iracundos, deseo creer.
El poema, lúcido y amargamente certero, lo he disfrutado buscando nombres y caras para ese poeta.

Un abrazo, Tomás.

Tomás Rivero dijo...

Amigo Ramón, llevamos unos días reivindicativos y mordaces, tú y yo. Desde nuestra postura descreída nuestra poesía es mucho mejor, sin duda.
Ese poeta al que le quieres poner cara somos unos cuantos. Incluidos, claro está, los que no tenemos media torta en combates iracundos.

Un fuerte abrazo, Ramón.

Shandy dijo...

¿Para que queredes un poeta vivo?
Matádeo
e celebrádelle as pompas.

¿Para qué queréis un poeta vivo?
Matadlo
y celebradle las pompas.

Este poeta, Alfonso Pexegueiro, también estaba cabreado. La amarga ironía de tu poema concuerda con la del gallego.

Tomás Rivero dijo...

Me declaro ignorante de mi Galicia y la tuya. Y menos en gallego.

Un puto analfabeto es lo que soy. Me van a matar y con razón:
para que quereís
un poeta ignorante,
matadlo, ¡leches!

Shandy dijo...

Jaja... Yo también me río de mi ignorancia. Si es que das una patada a una piedra y aparece un poeta. La eternidad no nos llegará para leer tantos versos como se han escrito.

Pexegueiro es un poeta con muy mala leche. La verdad es que fue puteado por ciertos nacionalistas por no escribir una poesía "patriótica" al uso. Pero a mí me gusta porque su compromiso con el ser humano no tiene fronteras. Ayer te dejé un enlace con Seraogna, un poema de él. Ahora te dejo otro. Pero, tú a tu bola, eh, que yo propongo pero usted dispone (faltaría más, tú)

http://sinpermisodetucaranilicenciadeustedes.blogspot.com/2009/11/poetas-iv-fragmentos-de-luz.html

Tomás Rivero dijo...

Tu enlace con Seraogna no funciona. Lo he intentado y me lleva a crear una cuenta hotmail.

Tú lima mis asperezas que yo me organizo. Sigue informándome y formándome.