lunes, 3 de diciembre de 2012

Lejano yo, en la llanura de Ática

Yo habitaré después de ti
y lo harás tú también sobre la huella
que dejara abierta un reptil, un simio,
esa hembra de león.
Seré un hombre en una plaza
expuesto a las inclemencias del clima,
a este ozono firme y frío.
Erguido como una roca que soporta
el viento azul del norte, la lluvia gris del sur.
Los paseantes verán en mí
el bronce de la futura estatua,
las afiladas garras de la basilisca arpía,
la viperina boca de la mítica gárgola.
Un estático sueño de granito,
una columna de mármol pentélico.
Más cerca de ti que nunca,
lejano yo en la llanura de Ática,
siendo aquel deseo
que nunca tuvo De Chirico.



4 comentarios:

Shandy dijo...

Tal vez G. de Chirico nunca tuvo "aquel deseo", sin embargo supo expresarlo muy bien en su pintura "La estatua silenciosa (Ariadna)":“Ama su extraña alma. Conquista. El Sol se mantiene en alto, en medio del cielo. Y, con una dicha suprema, la estatua sumerge el alma en la contemplación de su sombra”.
G. De Chirico

Queda claro pues "El deseo"
-romántico deseo- expresado por el yo poético, ese "estático sueño de granito" perdido en la llanura de Ätica: con-sumirse en la nostalgia, en las sombras de su propia soledad, vivir "eternamente" la feliz? penitencia de la nostalgia

Poema perturbador y enigmático, tanto como la pintura De Chirico o la estatua de Ariadna en la que el pintor se inspiró.

Besos ( Y que Ariadna no nos abandone en el laberinto ni Teseo en Naxos. Ni tampoco en la llanura de Ática).

Isolda dijo...

Una hermosura de poema. Veo la pintura y al poeta en un conjunto perfecto. Precioso, pero espero que se quede fuera del cuadro, con sus cosas y sus paisajes.
Muchos besos, Tomás.

Tomás Rivero dijo...

Misterioso el poema. Misterioso el frio de sus plazas y su metafisíca; y misteriosa la pintura de De Chirico, en general.
“El deseo de la estatua”, el frío del poeta y de la piedra. Y el frío y la nada. Ariadna fríamente abandonada, mientras duerme. Sus pesadillas. Teseo en Naxos, héroe traidor.
Ariadna abandona entre dos fieras, en la pintura magnífica de John William Waterhouse, mientras el barco de su amado, se aleja.
Y cavilado comentario indagador, por tu parte, Shandy, que me hace indagar dentro de mí. En el misterio del poema y del pintor.

Sí, que Ariadna, no nos abandone en el laberinto, “más cerca de ti que nunca”.

Besos.

Tomás Rivero dijo...

Pues el poeta se quedará allá donde el poema le lleve. O las cosas y el paisaje. Pero no espero nunca que sea un mero contemplador, que observa sin intervenir en la vida de los hombres, sus paisajes, y sus Ariadnas.

Besos, Isolda.