sábado, 1 de diciembre de 2012

Tu boca: Julio Cortázar

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Capítulo 7 de Rayuela


11 comentarios:

Isolda dijo...

Un verdadero placer revivir este capítulo por Cortázar y acompañado de Satie. ¡Qué marvilla! Gracias por compartirlo, Tomás.
Que estés bien. Un beso fuerte.

Tomás Rivero dijo...

Yo nunca quiero estar bien, quiero estar regular, para parecerme a tantos. Un mimético de las mayorías. Un gran disimulado. O una manera de entender que represento a muchos y a nadie, y que soy por lo tanto la fiera acostumbrada. El gran contenido.

No me cuesta compartir. Sobre todo aquello que me vino dado.

Un beso grande, o fuerte, Isolda.

Ah!, besos también para Cortázar.

Jorge Arbenz dijo...

Qué gran maravilla de novela. Y qué envidia no haberla escrito.

Saludos cordiales.

Beatriz Boca dijo...

Estoy Releyéndolo Rayuela, placenteros deberes antes de dejar París.

Beatriz Boca dijo...

Estoy Releyéndolo Rayuela, placenteros deberes antes de dejar París.

Tomás Rivero dijo...

Sí Jorge, a uno le dan ganas de escribir esta novela. Pero los tiempos determinan el tipo de literatura que necesitamos. Ahora memoramos, y nos miramos las manos. Vacías tantas veces.

Un abrazo.

Tomás Rivero dijo...

Está bien volver a Rayuela siempre, una y otra vez, sobre todo desde París.

Un saludo, Beatriz.

Shandy dijo...

Cortázar y cronopios, siempre

http://www.youtube.com/watch?v=9Nzomk6mB3c

Shandy dijo...

Para un cronopio, que sabe que la esperanza caerá al poco tiempo del cocotero:

http://www.youtube.com/watch?v=N7hL2LitFEM

Tomás Rivero dijo...

Una carta de amor.

"Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo,
como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,
todo eso es tan poco,
yo lo quiero de vos porque te quiero.
Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,
y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad."
-Julio Cortázar-

Un beso, Shandy.

Tomás Rivero dijo...

"Los famas son capaces de gestos de una gran generosidad, como por ejemplo cuando este fama encuentra a una pobre esperanza caída al pie de un cocotero, y alzándola en su automóvil la lleva a su casa y se ocupa de nutrirla y ofrecerle esparcimiento hasta que la esperanza tiene fuerza y se atreve a subir otra vez al cocotero. El fama se siente muy bueno después de este gesto, y en realidad es muy bueno, solamente que no se le ocurre pensar que dentro de pocos días la esperanza va a caerse otra vez del cocotero. Entonces mientras la esperanza está de nuevo caída al pie del cocotero, este fama en su club se siente muy bueno y piensa en la forma en que ayudó a la pobre esperanza cuando la encontró caída".
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"Con seres así no se puede practicar coherentemente la beneficiencia, por eso en las sociedades filantrópicas las autoridades son todas famas, y la bibliotecaria es una esperanza".

Beso de cronopio a cronopia.