viernes, 20 de noviembre de 2015

Tu alma de aljibe

Levanta la mano izquierda,
empuña el viejo portaminas,
pon aquí un verso como una noria
que gire en canjilones de agua y saque de ti,
como de un pozo
un cuerpo dulce y suave como una sábana
cubierta de pasado, de gloria,
de húmedas arrugas,
de viejas historias que olvidó el agua.

Recupera la memoria de aquellas lágrimas
que cayeron un día en tu alma de aljibe,
serena y rota
como los misterios geográficos
de un laberinto.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Galanterías y Ternuras

1

Déjalas crecer junto a los ríos
flores silvestres y otros brotes
galanterías y ternuras
para abejarucos que vienen
a beber de estas aguas.
Tus manos no los tocan
no los rozas ni los tomas
vienen las aves con algarabía
y en su vuelo entretienes a tus ojos
toda la mañana.

2

Aroma de jazmín una pluma
la brisa
todo lo leve me recuerda a ti
salgo a la calle
la luz se descompone
y tu recuerdo se repite.

3

Un pájaro
levanta el vuelo y se pierde
el sonido del mar está lejos
una voz de sal me abandona
una vez tuve arena entre los dedos
y tu nombre de ala rozó mis párpados.

4

Un ciego solo en medio de la noche
es guiado por pájaros negros
y su destino siempre es la luz.



Como un dibujo antiguo

Que pena que no me nombres
ahora que empiezo a desaparecer
de los diccionarios
y ya no soy una palabra
sino un milagro que merodea el agua
de los charcos
el agua de lluvia
gota a gota borrándose
de los labios sedientos.
Ahora que va cayendo lenta
la lluvia como un dibujo antiguo
y la oigo levantarse
entre nubes apagándose con la lentitud
de la belleza que tienen todas las criaturas
que van a morir.
Ahora había que lavarse delante del espejo
comprobar que la carne guarda algún despojo
de sueño irrealizable.
Ahora que la lluvia comienza
acabando por desaparecer.


martes, 3 de noviembre de 2015

Madrugada

Tus piernas y las mías entrelazándose
en la madrugada
despertándose
desperezándose
como cuatro ofidios de amor.

viernes, 30 de octubre de 2015

Si dulce es el tormento (2)

A Mª José


Tomo tu mano de martes y comienzo la semana
con un balcón en los ojos y una mesa y una silla
y una luz solar de temperaturas exigentes.

Tomo tu mano tus dedos y sus rutas
y con ella acaricio mi frente y pienso en tu boca
y veo tus ojos fijos en los míos.

Tomas mi mano y recorres un tramo de mi vida
una duda que cruza tu boca y una certeza
que baila en mis labios de besarte siempre.

Tomas de mí lo que ayer dejé en la mesa un poema
un libro sobre la silla un balcón de suave luz
aquel pasado de ciudad sus noches de calles encendidas.

Si dulce es el tormento

Si dulce es el tormento que tu boca me absuelva
del dolor de la vida
que tu mano me nombre con una caricia
que tu lengua en la mía sea una voz
confesándome besos
o he pecado en tu ausencia
con los nombres de otros.

Si dulce es el tormento que tu mirada de hierba
crezca entre mis dedos
una tarde dos noches
que me visitó la urgencia
los poetas los libros
las rutas olvidadas
los ruidos que dejamos
la mirada encendida.

Si dulce es el tormento que tu vientre me absuelva
del dolor de la vida.


viernes, 23 de octubre de 2015

Aguas

Aunque llovía como si el día fuera únicamente de la lluvia
y a ella le perteneciera
esa soberbia de agua implacable,
casi inútil, derramándose por las absurdas
cañerías y las grises torrenteras;
yo tenía una olla de agua puesta en el fuego
y con ella cocía la mano que escribe,
con ese agua lavé, escaldé los versos
que tanto me dolían,
los versos escabrosos endurecidos por el óxido
más verde del tiempo.
¿No ves que el agua no es suficiente?
¿Agua hirviendo para qué?
Pon agua fría a tus versos deja que el clima de aguas
los seque y que su lluvia los amanse,
y sé un poeta que no encuentra
una manera humana de encuadernar versos
bajo el aguacero de la vida.

De "Un libro que no pienso escribir nunca"

sábado, 17 de octubre de 2015

Sed

Hice proselitismo: mis palabras
cubrieron la arena del desierto.
Mas allí todo era mudo.
Busqué las cuevas dónde nacían las aguas
y encontré a un hombre curtido por el sol
que plantaba semillas en su huerta.
Su manos de barro y madera.
Había comenzado la travesía
en busca de las fuentes.
Las arenas del desierto de inútiles dunas
iban navegando la noche
como una barca a la deriva
entre tormentas de arena.
Arriba la luna murmuraba un lento silencio
de hombres perdidos en la sed.

lunes, 12 de octubre de 2015

Polen

Hay flores como lirios, también hibiscos, alhelíes y frondas verdes que marcan el límite de las cosas. Prímulas, celindas, o la flor del cinamomo, azucenas, cinerarias, la rosa, el dulce recuerdo del pelargonio, siemprevivas, geranios: el listado infinito que lleva a la inmortalidad, porque el túmulo siempre lo hicieron florido por tradición o por la simbiosis del polen con el cadáver.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Akhal-Teke

Y tú, tú tráeme un caballo sirio
cuando vayas al mundo a pedir explicaciones
de tu abundante errar,
de tu náufrago interior sin barcos ni remos
por desiertos, praderas o mares muertos;
tú tráeme un caballo sin bridas
de tus continuos viajes
alrededor del mundo o de tu piel,
deja que yo le ponga bridas al trote
y aprenda a llevar bajo mis muslos
un caballo salvaje con ojos de arroyo claro,
deja que él y yo sepamos más de ti,
que tu cabellera sea la crin que ahora sostengo
entre mis dedos, vacíos de ti,
y que palpan, en un relincho,
el aire, como una queja.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Libros

Llega hasta mí la humedad
de las hojas muertas
ese dulce aroma de los cuerpos
sonando muertos cuando caen
apaciguados por el cardinal otoño.
No acaban aquí sino que empieza
a crepitar su carne de papel,
como la madera o la felicidad,
se hacen tiempo.

Ahora la nada toma cuerpo
y todo se agranda en el contrario.
El otro nos distingue.
Leo libros ocres y marrones
que luego regresan obedientes
a su aparente silencio
de baldas y anaqueles.
Hay en su carne de papel
un ruido de hojas muertas.


Otoño


domingo, 13 de septiembre de 2015

Falocracia 20

Al amanecer,
cuando las cosas pequeñas vuelven a la vida,
y los retratos de los espejos
se quiebran en el cristalino,
me he tatuado sobre el pene
un pene de veinte centímetros
lo cual me ha proporcionado una perspectiva
distinta de las cosas grandes de la vida.

Por ejemplo ahora lo veo todo 
desde la importancia que tiene
ser un hombre empequeñecido
por la responsabilidad voluminosa
de los asuntos de la vida
y el trafago del hombre y su destino.

He borrado el tatuaje con tinta de calamar
y de nuevo vuelvo a ser el molusco
que tanto deseas tú
y el mundo que me rodea:
mis tentáculos de gelatina
anidan en oquedades precisas.

Llueve en el norte. El glamour del gris.
Feria de las vanidades en el resto del país.
Las antorchas de la noche buscan
a un hombre.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

EGO ISMO (Las vanguardias)

No sé si soy egoísta cuando pongo un poema mio, aquí. O son eghoistas los otros cuando ven la hache intercalada de mis versos, y miran para otro lado. ¿Qué les aturde que yo no contemplé con la humildad precisa y suficiente como para no publicar un poema que forzaba la hache, que forzaba la máquina de los versos a una comprensión impropia de este medio? ¿A qué comprensión de quién se debe el poema? ¿A qué soporte anímico la fuerza del molde que soporta un modelo? Troquel presionando, cortando los bordes del poema. Esas excrecencias que siempre vomita el fuego del verso, tan sumamente egoista. Me alimento de tildes. La tarde es continua. Continúa el día. Los dias. Y mi vida hambrienta de ti. La vanguardia de tu sangre. Los perros ahúllan porque la noche es de ellos. Quito la hache intercalada.

martes, 8 de septiembre de 2015

Otra ruta

Otra ruta,
otra casa,
otra ciudad,
los lugares
van dejando
su piedra
sobre la sien caliente
del hombre,
su soledad
y su agua 
entre las manos
vacías.
Sus ojos buscan
la puerta cerrada
que abra la vida
a la noche
de las fraguas
donde él
forjará siempre
el ojo de pájaro
que le lleve
a encontrarte,
ciudad dormida,
casa encalada
de alma,
de geranios
blancos
rectificando
la luz de la luna.

martes, 25 de agosto de 2015

Residuo

Cuando yo amaba a Celan y tenía fuerza
y vigor para defenderle
de la poesía de otros,
aquellos arribistas que se atrevieron
con el arado de la pluma a rasgar el papel
que el poeta dejó en silencio,
como una seda húmeda en la noche,
letras de agua bajo el puente Mirabeau
en París y primavera.
Cuando yo aún tenía fuerzas
y no era un residuo gris
y las mujeres amaban mi cintura
de revólveres.
Y los poemas inmensos de Pablo de Rokha
clavados en el pecho
eran una sábana azul de cielos
inconclusos.
Cuando todo lo que amanece
ya amaneció por los siglos de los siglos.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Agonista

Toco tu frente. Pienso.
Toco tu pelo. Un instante.
Todo cuanto toco lo deseo tocar.
Toco tus labios. Hablo,
digo cosas que hasta a mí me sorprenden,
digo incluso que te amo.
Digo norte y busco el sur nublado
de tus muslos,
y de nuevo toco tus labios.
Y pienso. Y me sonrojo.
Toco tu espalda
y añado palabras al haz de leña
al que llamo poema.
Toco la planta de tus pies
y corro sobre la nieve
que fue dejando como un rastro
mi carne encendida.
Toco dilema y te beso
y cierro los ojos y no hay nadie.
Estoy solo y me doy por apagado,
sobre las cenizas hay una huella.
Todo lo que fui, ahora lo soy.
Hay un sordo y un ciego,
uno sobre el monte que corona mi vida,
el otro al borde de un camino
que nunca quise tomar.

viernes, 7 de agosto de 2015

Ruiseñor

Bajo a la calle bronce como si alarde fuese
mezclarse entre la savia de un día amargo.
Pienso que si viviera un viernes
no tendría esta nostalgia
tan propia de lo eterno.
Ya sabes: había un mandarín ciego
allá en la China de 1113
que ingería ojos de ruiseñor
todas las mañanas.
Ver y volar es algo propio
del canto triste de las aves.