viernes, 9 de diciembre de 2011

TRINIDAD


El precio que pagaste por defender tu vida, la luz,
tus amantes, los besos, el secreto de las cosas ocultas;
el precio que se paga en esta vida de lámparas apagadas
y orquídeas encendidas, siempre lo ajusta la muerte.

El único poeta con vocación de locura
que tenían en aquella ciudad apareció
colgado de una viga, víctima de ese azul infinito
que todo poeta pretérito persigue.

Las geografías exactas de una piedra cualquiera
siempre arrastran la sombra de cuando fueron viento.
Pon viento sobre el nombre de las cosas que quiero
pespuntes sobre girones de esta ropa abandonada.

10 comentarios:

Bletisa dijo...

Ay que susto me has dado.
Pensé que hablabas de Enrique Gracia Trinidad.
Me tranquilizo y me pierdo en esas geografías exactas solo por esta vez.

Hostal mi loli dijo...

.....Y las piedras acabarán siendo viento. Un beso.

Tomás Rivero dijo...

Bletisa. Ignoro. Eso me salva. Cuando los otros saben cosas malas, ignorar le salva a uno.

Ni puta idea de quien es ese pequeño burgués llamado enrique garcía trinidad.

Me encanta (que no) tú sí pero no, es una forma de apreciar, de amar, un tanto rebuscada. Tú misma.

Besitos de terciopelo azul con natas entretenidas y algo de hojaldre en la mirada.
Un pastel.

Tomás Rivero dijo...

Loli, besitos.

El día que no me comentes en un poema, dame un toque vía móvil, creeré que te ha pasado algo. Y estaré preocupado.

No pienses mal, no es con segundas.
Que te conozco.
Vale no tienes el móvil. Pues manda señales de humo.

Hostal mi loli dijo...

Menos mal que me has comentado, sino no te vuelvo a comentar más, lo peor es la indiferencia, a mi indeferencias nada. Pues si señor. Besos.

Tomás Rivero dijo...

Cuando me despite, dímelo.

Un beso.

Shandy dijo...

Se pueden leer por separado o en conjunto. Una buena trilogía, o uno sólo y trino. En cualquier caso, muy bueno. Para recrearse en la lectura, en la cadencia, para pensar si la muerte es un principio o un final, o ambas cosas. Para meditar si es justo pagar un precio por la lucidez de la locura. Y para preguntarse cual es el lenguaje y el misterio del viento que ondula las circunvoluciones de una piedra.

Hay que leerte despacio. Pero es un disfrute.

Un abrazo

TOMÁS RIVERO dijo...

Shandy, me lo suelen decir: te tengo que leer tres veces. Y yo lo siento.
Y me alegro.
Mira a estas horas de las brujas, te puedo decir que la poesía es un coñazo. En serio. Es una locura. La más exacta y perfecta locura.
No quise nunca escribir para entretener, para pasar el rato.
La poesía es el final de la palabra. La palabra recorre un camino y allí, en el poema termina.
¿Y cómo? Condensada. Pasó un filtro. Dos. La palabra alambique. Y esa gota debe contener perfumes, los perfumes de todas la palabras.
Ves? es un coñazo la poesía.
Me gusta cómo me hablas. Gracias por tus palabras, hacen que yo quiera hablarte.
El poema es como tú lo has descrito. Y es un poema mío que a mí me gusta. No todos me gustan ni mucho menos. Algunos no puedo con ellos.
Me enrollo, un beso.

Shandy dijo...

Tomás,"Mover las pesadas poleas del lenguaje" (en palabras de Alfredo - La posada del sol-) es una ardua tarea, pocas veces gratificante y muchas desesperante, pero siempre un estímulo de vida y un hermoso reto. Y sí, el buen poeta se acerca antes al misterio y al filo de la vida que el filósofo o el matemático, pero juega con la sugerencia y la ambigüedad de la palabra para aprehender el mundo más complejo, el de las emociones.
Y a veces las palabras son tan putas que no se nos revelan, si no que se rebelan... Queda el silencio... O el juego con ellas.
Para desintoxicarse un poco, es bueno jugar con las palabras, atizarles una colleja,haz triquis-troques,palíndromos o o tomarles el pelo, como hacía Cortázar con el gíglico. Mira este corto basado en un relato de Cortázar para reírte un poco:
La inmiscusión terrupta

http://www.youtube.com/watch?v=FosGg8TYsuU

Tomás Rivero dijo...

Shandy, tengo ese relato en mis manos, en una edición de "Último Round", 1974. Siglo XXI.

Es una maravilla, de texto. Yo lo disfruto más si lo leo. Pero es muy gracioso ese corto, ambientado como el cine mudo.

Octavio Paz en un poema llama a las palabras, putas ratas que chillan. Y Efraín Huerta:
"La Poesía es una santa
laica
liberalmente emputecida
hasta el cansancio."

La palabra...

Besos con triquistroques.