Aveces tengo la triste sensación de un defecto.
-Tomás Rivero-
Tal vez no acabe nunca de hacer este poema. -J.M. Caballero Bonald-
domingo, 22 de abril de 2012
sábado, 21 de abril de 2012
Itinenarios
1
Aún te miro. Anoche me quedé un largo rato mirándote
mientras dormías.
¿Era ternura porque aún te quiero?
Pasan las noches demasiado rápidas,
los días no pasan.
Fui a la cocina y me puse una copa.
Y ya no quise mirarte más.
La ternura con el alcohol se fue calmando.
Una soleada tersura fue creciendo por dentro.
2
¿Qué hace un hombre con el corazón roto?
¿Pegarlo? ¿Conseguir uno nuevo?
¿Llorar angustiado? ¿Pedir socorro?
Limpiar la sangre con higiénico esmero,
hacer coincidir los grumosos coágulos
con copos de nieve reumáticos y serios.
Y tener un caballo siempre dispuesto
para la pradera que puso Kafka.
Aún te miro. Anoche me quedé un largo rato mirándote
mientras dormías.
¿Era ternura porque aún te quiero?
Pasan las noches demasiado rápidas,
los días no pasan.
Fui a la cocina y me puse una copa.
Y ya no quise mirarte más.
La ternura con el alcohol se fue calmando.
Una soleada tersura fue creciendo por dentro.
2
¿Qué hace un hombre con el corazón roto?
¿Pegarlo? ¿Conseguir uno nuevo?
¿Llorar angustiado? ¿Pedir socorro?
Limpiar la sangre con higiénico esmero,
hacer coincidir los grumosos coágulos
con copos de nieve reumáticos y serios.
Y tener un caballo siempre dispuesto
para la pradera que puso Kafka.
Escribano
Y yo que soy vano y ordinario
vengo de una hoja caída de un árbol
un otoño cualquiera encerrado en el
bosque.
Una hoja que voló arrastrada por
frías ráfagas inútiles,
llevada por hombros y cinturas de
afanados transeúntes.
Sopla el viento,
un corazón de vendaval a mí me
dicta,
y más tarde vendrá otra mañana
soleada
y todo será como un número de magia
que pasará imperceptible sin que
nadie se dé cuenta.
Y yo que vengo de una hoja caída un otoño cualquiera,
te pregunto:
escribano dime ¿qué vas a decir de
mí
cuando mis ojos no te lean?
viernes, 20 de abril de 2012
Del sur
Rafael Riqueni y Javier Vargas. Más sur. Aunque esté rayado unos cuantos segundos (4:18-5:02)
Y aquél "Área Reservada" magnifica.
Y aquél "Área Reservada" magnifica.
Citas desinteresadas
“Cuando alguien moría, la noticia pasaba, de vecino en vecino, hasta el final del pueblo
y el último en saberlo salía hasta el camino para contárselo a una piedra.”
-Julio Llamazares- (“La lluvia amarilla”)
Colada
Sobre blanco y rojo ciñéndose al jabón
ella va dejando espumas
que purifican el duelo.
Descubriendo su sangre
lava
mirando el público derrame
del notorio amor celebrado
ya sólo agua clara.
Higienizada la afrenta
él
solo
descansa.
miércoles, 18 de abril de 2012
Pájaros
Pájaros guirnaldas y laúd
os he vuelto a ver.
De nuevo solos
como un yo simple
y blanco
sobre una alfombra verde.
Rodeados de árboles y algas
o muertos sobre la arena mojada
de una playa.
Y os he tirado un beso tan cálido
que habéis levantado el vuelo.
Claustro
Aquí en esta cicatriz
justo antes de que tú llegaras
había un orden establecido
donde el placer daba paso al dolor
con la prudencia inexacta
que la memoria usa
para saborear el último recuerdo
de cuando era una herida
recluida en mí
y yo aún no la amaba
como ahora la amo.
y yo aún no la amaba
como ahora la amo.
El blues de las doce y dos minutos
Todo el mundo sabe quién es Les Paul, pues ella también. Ágil y hábil: Jennifer Batten.
sábado, 14 de abril de 2012
Abril. Siete, quince, catorce....
……………………………………..Pero atónito,
¿qué buscan –me pregunto- los ciegos en el cielo?
Charles Baudelaire nació en París, el día 7 de abril de 1821. Aquél día, fue un día despejado. Sin nubes. No había aguaceros que despejasen la futura muerte de Vallejo, ciento diez y siete años después, el 15 de abril de 1938. Así que el cholo se murió en París y no se corrió. A Baudelaire le dio lo mismo. Algunos poetas, por muy poetas, no se adivinan en el tiempo, los unos a los otros.
Hoy, 14 de abril de 2012, 191 años después, Baudelaire de no haber muerto, tendría un fuerte dolor de cabeza. Y le faltaría toda la dentadura. Tendría un blog que se llamaría Caroline, como su madre. Y nadie le querría publicar un poema. Es más, ni leerlos. Uno es víctima propicia de su tiempo. Entre el romanticismo y la cirrosis andas siempre muñeca. Perdón. Hoy 14 de Abril, viva La República. La República o un clavo ardiendo. O 81 años.
De blogero triste, Baudelaire, un día se pegaría un tiro. Y “Las flores del mal”, que tantos quebraderos de cabeza le dio al poeta, hoy que manipulamos el "adeene" de las rosas, para que parezcan melones, no tendrían olor y serían borradas del disco duro.
Y Théophile Gautier, romántico empedernido, viendo nuestra soledad de anacoreta, recitó estos versos de su amigo: “Tú sabes, lector, del sutil monstruo, / tú, hipócrita lector –mi igual-, ¡hermano mío!
Evidentemente todos sabemos a qué monstruo se estaba refiriendo Baudelaire: La Red. Que como esas redecillas goyescas que recogen el pelo, nos tiene recogidos también a nosotros, en un manojo de cabellos ensalmados. Así que el poeta de hoy, va de casa a la “performance”, que es como quedarse en casa, pero haciendo el momio en público.
Y yo, 191 años después, también me sigo preguntando, dónde mi hermano, mi igual.
Viva Charles Baudelaire. También él es espectáculo. Una forma distinta de mirarse en el espejo. Una forma meliflua de abrir el frigorífico, y cenar lentejas guisadas un 14 de Abril.
Mas le queda un campo sin explorar al poeta de París, el del proletariado de 2012, que ahora está en crisis como nunca, y posiblemente se quede flaco, melancólico y lacio: cerca por fin del romanticismo y sus aledaños, y todo por falta de papeo. No hay mal que por bien no venga.
P.D.
Tengo una edición de “Las flores del mal” del año 1966, (Editorial Mateu) traducción de Ana María Moix (la panzada de traducir que se pegó esta mujer) y un “come come”, como un hormigueo: ¿cuántas monedas de oro me darían hoy por ella, teniendo en cuenta la hermosura de sus páginas amarillas y la grasa dactilar, color marfil, que fui dejando en ellas? Pregunta cargada de inocencia. O no.
jueves, 12 de abril de 2012
Citas desinteresadas
El vino entra en la boca
y el amor entra en los ojos;
es todo lo que en verdad conocemos
antes de que envejezcamos y muramos.
Llevo el vaso a mi boca,
y te miro, y suspiro.
-W.B. Yeats-
martes, 10 de abril de 2012
Zambra
Acaricié tu sexo. Lo hice desde una inocencia que presumía suavidad y mórbido deseo. Supuse que una leve y abultada hendidura, que se fue haciendo alargada y profunda, sería el camino que llevaría a mis dedos al abrigo hospitalario de tu alma. Tus ojos se aquietaron, y mis párpados cerrándose, apresaron tu mirada. Una vara de fuego comenzó a arder en mi espalda. Sé acallar tu necesidad. Ocupar tu vientre.
Toda concreción de la carne se anuda en mí. Todas las heridas para las reparaciones del alma se hallan en los pasos perdidos de tus muslos, entre ellos sé como invocarlos, como conjurarlos para que se aparten, para que dejen paso a esa agitación que necesito. Allí en un sólo punto, en un solo centro, el mundo se hace torpe, aprende, se enriquece, evoluciona. Allí viven, se reúnen, empiezan y terminan los caminos, todas las estrellas, los astros y planetas. Una galaxia cabe, nombra, acecha, gira y se expande entre reflejos de luces y sombras, se contrae y llora en tu túrgido y espumoso musgo, inocente a todas mis estrategias de seducción. Sedúceme alegre, a pesar de mis excesos, pese a mis recelos, hazme atractivo, señuelo, engáñame. He de ser grande allí donde otros se empequeñecen. Quiero que seas un ser menudo, inventado por este hondo sentimiento de silenciarte. Y que me hagas mudo.
Toda concreción de la carne se anuda en mí. Todas las heridas para las reparaciones del alma se hallan en los pasos perdidos de tus muslos, entre ellos sé como invocarlos, como conjurarlos para que se aparten, para que dejen paso a esa agitación que necesito. Allí en un sólo punto, en un solo centro, el mundo se hace torpe, aprende, se enriquece, evoluciona. Allí viven, se reúnen, empiezan y terminan los caminos, todas las estrellas, los astros y planetas. Una galaxia cabe, nombra, acecha, gira y se expande entre reflejos de luces y sombras, se contrae y llora en tu túrgido y espumoso musgo, inocente a todas mis estrategias de seducción. Sedúceme alegre, a pesar de mis excesos, pese a mis recelos, hazme atractivo, señuelo, engáñame. He de ser grande allí donde otros se empequeñecen. Quiero que seas un ser menudo, inventado por este hondo sentimiento de silenciarte. Y que me hagas mudo.
sábado, 7 de abril de 2012
El otro amigo
Él ha parafraseado prosas que jamás contaron
con la venia del otro. Se apropió del nombre
que usó aquél y prestó el suyo
para fingir que era amado.
Deseó la belleza como abismo insondable
permanecer atento al horror de allí abajo
al misterio que agota todos los sentidos
le tenía presto y próximo al fracaso
naufragando creía en la felicidad eterna.
Él habla con amigos los días de diario
los festivos los deja al albur
de cicatrices renovadas y jóvenes.
¿Cómo es la mirada del que ve pasar
dispersas gaviotas (su graznido de estaño)
mujeres con blusas de primavera
trenes cargados de hombres y lluvia
bolsas de frutas y flores
llevadas por manos hacendosas y púdicas?
Celindas azules
pues las blancas se fueron
ardieron en la noche
su color ilumina los rojos tejados
de la encendida ciudad.
Y duda cuando dice su edad
piensa si no será él
el que se está expulsando
de esa infancia infinita.
El vaho del otro
el mismo vacío
el flujo de las olas
su fuego de agua
va grabando contra las rocas
los rostros
de todos los ahogados
en la ciudad de acero y hormigón
en la ciudad de perros y miedos
que ladran su aullido de cristal
cortando el rostro pétreo de cobardes obreros
que drogándose al son
de músicas espurias
queman sus camisas
como antes aquellos otros
quemaron sus naves.
lunes, 2 de abril de 2012
Memoria
Huí de tu rostro dejé un aroma como un rastro
fui subiendo adentro de las cosas y de los otros
dejé un aire de mí en aquellas calles
que nos habían reconocido tantos días
cuando juntos parecíamos justos entrelazados
y nos miraban las palomas con su palabra muda
de pico romo
en aquel otoño habitado por hojas más que nunca.
Huí de tu rostro una sombra cualquiera
una tarde lluviosa
un otoño feliz
y recordé los libros
de infinitos poemas
y te besé despacio
para hacer memoria de cómo se besa
pues había olvidado que así se recuerda un verso
un nombre o un hombre
o un fracaso.
domingo, 1 de abril de 2012
Rory Gallagher : A Million Miles Away
Tengo los blues. Hoy tengo un blues tecnicolor. No es sólo azul. Este de hoy tiene una pena alegre.
El blues de hoy llega como siempre: cuando mejor le parece. Impuntual. Egoista. Y de la mano de un hombre que se entregó, Rory Gallagher.
Va por David.
El blues de hoy llega como siempre: cuando mejor le parece. Impuntual. Egoista. Y de la mano de un hombre que se entregó, Rory Gallagher.
Va por David.
sábado, 31 de marzo de 2012
Diario
16 de agosto
Taller literario. Ayí donde se aprende a escribir la palabra allí,
y además la causa por la cual señalas o vas a dicho lugar.
19 de agosto
Al comenzar el día se acude a una cita, dónde sin lugar a dudas,
la mayoría ya lo tiene escrito.
22 de agosto
Como todo lo que es urgente, la urgencia se limita a egoísmos
de primer orden. Sobre todo esto último, el orden manifestando
la razón de los mecanismos, la razón de los engranajes: la grasa.
Taller literario. Ayí donde se aprende a escribir la palabra allí,
y además la causa por la cual señalas o vas a dicho lugar.
19 de agosto
Al comenzar el día se acude a una cita, dónde sin lugar a dudas,
la mayoría ya lo tiene escrito.
22 de agosto
Como todo lo que es urgente, la urgencia se limita a egoísmos
de primer orden. Sobre todo esto último, el orden manifestando
la razón de los mecanismos, la razón de los engranajes: la grasa.
viernes, 30 de marzo de 2012
Alborada
Como una rosa pálida tu enagua de hilo lívido tu beso.
Sobre tu mano malva mi sangre de óleo blanco tus labios.
El mar azucarado de tu saliva la piedad el sagrado miedo.
El viento de tus mejillas acariciadas arrebol tu pecho.
La cálida lengua que delata el calor de mi alma el pozo.
Los cuerpos. Estos cuerpos de salinidad idílica
que sudan como espejos si se usan al amanecer.
El hombre ánimo
Yo era un hombre pálido y feliz
que vivía en el ruedo e inventé un idioma
y cabalgué de nuevo en cuadrúpedos
que consentían mi semblante de jinete.
Qué haces me dijeron qué dices qué sobras
o qué trajes pones en tu nombre
qué ácido que líquido agregas a tus letras
o a tu carne
al trote de esos hermosos cascos sólidos
en patas de potranco recio equino
que levanta su cabeza su energía
mientras frotas su abdomen con caricias del tobillo.
Yo era un hombre ánimo
que cavó sediento en la arena
tras un agua plácida que mojara
la soledad de mi rostro mis ojos cansados
el río de mis venas.
Que segué hierbas plantas y malezas
abriéndome paso por sombrías cañadas
algún valle
yo era casi un jinete pálido
con pie de gaviota asentando huella de granito
luego fósil
otra piedra un poco de ceniza
quién sabe
yo era un hombre laxo
pendiente de un hilo casi siempre
con un poco de sangre en la punta de la lengua
para desoír la sal de los párpados
o el ojo universal que espiaba mis pasos.
Yo era un hombre péndulo
al final un hombre cándido
que vivió sobre dinamitas
estruendos o explosionando humedades
lágrimas y lluvias por igual
en rápidas torrenteras
arrastrado fui por rabiones
y en la mar dejé mi perfil
ese gen peculiar de ballenato
o delfín escualo tiburón mamotreto
de fauces descomunales
lánguido pececillo indefenso
a la deriva de los siglos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

