Tal vez no acabe nunca de hacer este poema. -J.M. Caballero Bonald-
martes, 9 de septiembre de 2014
domingo, 7 de septiembre de 2014
sábado, 6 de septiembre de 2014
Aquella pradera prometida
Lascivos caballos huyen de la primera cuadra,
del segundo pesebre vienen
con el hambre de un hombre sin quijada.
Recorren con su pie de atleta,
con su pezuña de roca,
los surcos o las semillas
que en azul discordia confunden
con su troje nutriente,
con las olas exaltadas
de un disconforme mar.
De la sal de un trigo líquido
se alimentan.
A media luz salieron a mansalva
treinta y tantos caballos de la noche
llevando herraduras de fuego entre las crines
maduras manzanas en los belfos,
un carro de fuego los presume,
una barca de viento los malsana,
ellos buscan las rutas marinas
en la hierba azul que los proteja:
aquella pradera prometida.
con el hambre de un hombre sin quijada.
Recorren con su pie de atleta,
con su pezuña de roca,
los surcos o las semillas
que en azul discordia confunden
con su troje nutriente,
con las olas exaltadas
de un disconforme mar.
De la sal de un trigo líquido
se alimentan.
A media luz salieron a mansalva
treinta y tantos caballos de la noche
llevando herraduras de fuego entre las crines
maduras manzanas en los belfos,
un carro de fuego los presume,
una barca de viento los malsana,
ellos buscan las rutas marinas
en la hierba azul que los proteja:
aquella pradera prometida.
martes, 2 de septiembre de 2014
Aquellos otros libros
Caminé, caminé
con tregua o sin ella
sabiendo que era considerado
un signo galimático
con el que había que ser condescendiente
o una marca en la nieve
que había que ignorar.
Estoy harto de historias de derrotas.
Me producen melancolía,
y tanta melancolía
trampas y bodoques habitando mi lengua,
o algún bordado dulce
sobre la tela más leve.
Bajo la sombra de un árbol negro
permanezco.
Ardía el sol y mis libros iban y venían
rodeados de miedo y también de temor,
siempre refugiados en nobles anaqueles
de escayola pintada.
Entraban y salían,
sobraban,
se incendiaban
y luego quedaban profundamente dormidos
dolidos y cansados.
Esos libros.
Siempre haciendo cosas imposibles
para que yo fuera libre.
Llega hasta mí la humedad de las hojas muertas
ese dulce aroma de los cuerpos
sonando muertos cuando caen
apaciguados por el cardinal otoño.
No acaban aquí sino que empieza
a crepitar su carne de papel
como la madera o la felicidad.
Ahora la nada toma cuerpo
y todo se agranda en el contrario.
El otro nos distingue.
Leo libros
que luego regresan obedientes
a su aparente silencio de baldas y anaqueles.
Murmuran entre ellos
se ponen de acuerdo.
Y a ratos me desprecian.
Llovía sobre la ciudad bombardeada.
Hay belleza en las paredes ametralladas.
Las ruinas son plásticas,
tienen la textura de un temblor,
el escorzo de la piedra rota,
aquella piedra mil veces hecha lasca
para conseguir el filo preciso, amenazante,
hasta que matara. A aquél otro hombre.
sábado, 30 de agosto de 2014
Otra niñez, aquél álter ego
Meto mis manos en la tierra,
sujeto la parte negra de los
recuerdos
entre mis uñas,
trasplanto la maceta de hierba
luisa
que se secó en Lugo,
el recuerdo apaciguado que mi
madre trasplantó
en la infusión líquida de sus
cotidianos disgustos.
Hay una voz susurrando en
Mondoñedo
un sosiego de hierbas
más verdes, más bosque,
que cualquier recuerdo
de la voz apaciguada de mi
madre.Yo vengo de la oscuridad del franquismo
Yo vengo de la oscuridad del franquismo,
arrastro un velo oscuro,
una sombra,
una permanente y dolorosa duda:
¿a quién pongo a escuchar esta oreja
amputada de lengua?
¿De qué luz venís vosotros
que aún es noche en mi pueblo?
¿De qué luz vienes
que dices que me amas?
arrastro un velo oscuro,
una sombra,
una permanente y dolorosa duda:
¿a quién pongo a escuchar esta oreja
amputada de lengua?
¿De qué luz venís vosotros
que aún es noche en mi pueblo?
¿De qué luz vienes
que dices que me amas?
miércoles, 27 de agosto de 2014
Torzal
Aquí hay un poema
que echa pestes,
un poema que echa
gases rojos
y azules
por la boca.
Es un dragón indultado
por el frío de la noche.
Es un dragón indultado
por el frío de la noche.
Abre tu mano y
sujeta el mimbre
de mi cintura
contempla las veces
que el fuego se
apaga,
contempla el
trigo que nunca germina
y la hoz que lo
madura.
Aquí hay un poema
que echa
fuego por los
versos,
indultados, sosegados,
indultados, sosegados,
y unas manos que aúnan
gavillas
con los viejos torzales
que nos ataban.
que nos ataban.
Mira la mano abierta del que te ofrece.
martes, 26 de agosto de 2014
Jazz
Suena a menudo
suele sonar pocas veces
mas cuando lo
hace desde el inicio profundo
que todo lo
sustenta
arranca de
vísceras fundamentales
y de una historia
de selvas y negreros.
El grito se
traslada a todo el organismo
latiendo
postulando arremetiendo
gimiendo contra
paredes de sangre
diciéndome a mí y
a todos:
ojalá que la
noche te deje abandonado
bajándote a ese
infierno descifrado por el metal:
la dulce boquilla
de lengüeta transgresora
como un bisturí
en el espejo
rotulando la
cicatriz perfecta.miércoles, 20 de agosto de 2014
Alias
A lo largo de mi vida
fui firmando poemas con nombres falsos
y algunos conocieron a un "Tomás Rivero"
que a mí me era desconocido.
Mi nombre nunca apareció
en los papeles. Conseguí ser anónimo.
Un franco y sincero tirador de poemas al agua,
como hombre al mar, con viento en las solapas.
¿Qué pretendía?
Sinceramente: escurrir el bulto,
este bulto sospechoso que despierta el recelo
de lo que se ignora.
Pretendía dar la cara de otro.
Odio la gloria. La fama. Ser señalado:
"Ese es el poeta que no merece
ni su nombre de pila, y menos el de poeta".
Quería ser un desapercibido. No estar.
Ser un anónimo. Dos. Tres.
De eso se trataba.
De esta manera al morir yo
ellos quedarían aquí
puesto que yo siempre dudé de mi existencia.
domingo, 17 de agosto de 2014
LOS EXENTOS
Estoy en la playa y observo que estoy solo. Llevo ocho días nadando con una manada de anémonas. Dicen que algunos poetas podemos. Les dejo un poema de ausencias. De huidas.
Vuelvo al agua.
Y anida o nace un águila
en la boca secreta de tu sexo
-José Ángel Valente-
Los exentos de ti de mí o de
otros
los excusados de tantos
recalan en la memoria de los
pájaros
y desde sus pequeños corazones
agitan su miedo levantando un
ala de niebla
en el rudimentario rostro de
la ciudad.
Tal vez sean los huidos,
los de nadie. Los excluidos.
Soy un poeta ignorado que lo
único
que quiero saber es que existo
para saber
porque existir para saber me
hace
inservible monótono
innecesario
una mota de polvo en la oscuridad
salvaje
de la urbe
que comprende el uso infinito
del fin.
El día y la noche fueron
remplazados
por un silencio prolongado y
líquido
el corazón del pájaro susurro
fue sustituyendo el ruido del
viento
por un golpe sordo de alas
desplegadas
alejándose de los hombres para
siempre.
Desde el círculo polar se
elevó un cero
que anidó en la boca secreta
de tu sexo.
Y siempre se hizo pronto
para conocer el sabor azul de
tus cosas.
miércoles, 13 de agosto de 2014
Soledad
La única forma perfecta del amor
es la
soledad
(cuando ante la pútrida rosa de la infancia arrasada
no reconoce
límites el odio).
-José Ángel Valente-
Sobre el tapete de hilo dulce hecho de azúcar
y flores amasadas con jazmín y leche
se fue depositando una sombra
que llegó caída de una penumbra ácida
y fue cubriendo la mesa de polvo amargo.
Y el tiempo no sabiendo contar las horas
los meses o los años
se fue aburriendo en el zócalo azul
de la fría sala
en la tristeza gris de aquel abandono
muriendo de pena con la llegada de la noche.
Una voz oscura reina ahora
en la hermética soledad
de los armarios.
lunes, 11 de agosto de 2014
Silencio
Son las 8'52 a.m.
y salgo al patio a fumar un pitillo.
Se ha levantado la bruma
que había sobre la playa
y he pensado: "Mi compañera
cuando folla baila".
Una golondrina hace trinos
posada en un alambre.
Hay rocío sobre unas buganvillas.
Un poco más allá
el resto del paisaje
guarda todo mi silencio.
y salgo al patio a fumar un pitillo.
Se ha levantado la bruma
que había sobre la playa
y he pensado: "Mi compañera
cuando folla baila".
Una golondrina hace trinos
posada en un alambre.
Hay rocío sobre unas buganvillas.
Un poco más allá
el resto del paisaje
guarda todo mi silencio.
domingo, 10 de agosto de 2014
Entramado
Amado, ¿sabes cómo era mi alcoba?
Sabes si tenía un velo de hilo azul?
Sabes si yo tenía un hilo azul
para ti?
Amado, ¿sabes si mi alcoba la preparé
para ti?
¿Si mi alcoba tiene un bordado blanco
sobre tela azul?
¿Qué es lo que sabes de mi entramado de hilos
cuando entras en mi alcoba, amado?
Amor, dí lo que sabes de mí
antes de entrar.
Sabes si tenía un velo de hilo azul?
Sabes si yo tenía un hilo azul
para ti?
Amado, ¿sabes si mi alcoba la preparé
para ti?
¿Si mi alcoba tiene un bordado blanco
sobre tela azul?
¿Qué es lo que sabes de mi entramado de hilos
cuando entras en mi alcoba, amado?
Amor, dí lo que sabes de mí
antes de entrar.
Hay una ciudad que me espera en el sur
Hay una ciudad que me espera en el sur
-Pilar Pallarés-
Vente conmigo al sur.
Pondré albahaca para ti
en los rectángulos azules de la cal,
en los quicios sin alma
de las ventanas.
Vente conmigo al sur,
tengo naranjos en el paladar,
jazmín húmedo en los dedos
y poemas cosidos con hilos de luz
entre las escandalosas manos.
Vente conmigo al sur.
Quiero mirar el mar mientras te bañas
y por un instante me abandonas.sábado, 9 de agosto de 2014
Apenas un poema
Apenas una palabra,
como una voz
que te habita desde lo más hondo,
roza la noche,
la soledad torpe de la noche,
una palabra cogida al azar,
que escuchaste en tu oreja sorda,
o leíste en tu libro mudo,
y piensas en esas viejas historias
que cruzan la vida
y que van de aquí para allá
turbias, oscuras.
Y el día te encuentra
Y el día te encuentra
solo
sin amigos,
en brazos de una mujer que no recuerdas
dónde, a qué hora la conociste,
y huyes de allí
sin una caricia o el sabor de un beso.
Regresas caminando hasta casa
con un ansia dolorosa de madrugada,
con un ansia dolorosa de madrugada,
sabiendo
que aquello que podías haber
sentido por ella
ya no sirve para nada,
pues tú siempre vives solo
y nunca nadie te acompaña
o desea.
Y nunca,
por cuestiones de principios vanos,
acumulas afectos
dependencias
o recuerdos.
viernes, 8 de agosto de 2014
Habilidad
He perdido el libro de instrucciones
y no sé amar más allá
de lo que me dicta la memoria
y un leve regusto manual
que los hedonistas llaman habilidad.
y no sé amar más allá
de lo que me dicta la memoria
y un leve regusto manual
que los hedonistas llaman habilidad.
miércoles, 6 de agosto de 2014
La huella serena de mi mano
Poniendo lavadoras aprendía a quererte,
tendía tu recuerdo y la belleza húmeda
de tus telas,
esos tejidos de hilos que nos unen,
colgando tus blusas,
tu ropa interior,
aquellos vaqueros
que te sientan tan bien.
Y el sol lavaba con luz
un beso imborrable
en ese lugar intangible de felpas,
enjuagaba con vapor de sueños
la huella serena de mi mano
tocándote.
domingo, 3 de agosto de 2014
El agua de tus ojos
A María José Barrios (Hacía tiempo que no te dedicaba un poema)
Hoy mi mujer lavaba prendas delicadas
bajo el agua del grifo,
en una pila de piedra artificial
y usaba un leve jabón de dichas,
una intensa luz que penetraba en la terraza
a través de cristales encendidos,
una sonrisa sin nubes,
y al sol su pelo negro
de árboles y viento.
Y mientras la miraba pensé:
ten un pecho de abismo
poeta,
y nunca obedezcas
a razones,
escribe sobre espumas íntimas,
que el agua de tus ojos
lave la luz.
miércoles, 30 de julio de 2014
Armonía
Me acabo (¡al fin y al cabo!) de comprar hace cinco horas un par de armónicas.
¿Me hacían falta? No. ¿Tenía necesidad de mostrarme a mí mismo que aún puedo? Sí. ¿Me queda un blues aún por tocar? No. Pero en el intento está el éxito. ¿Acaso necesito reafirmarme o confirmarme? Sí. Repetirme en el intento. ¿Hasta cuando y para quién? Como escribir. Como follar. Y al fin y al cabo todo es músculo. Inténtelo. Inténtolo. Algunos músculos tienen sus raíces en el cerebro. En el de un blues. De un poema. De una caricia.
lunes, 28 de julio de 2014
Un errado
Permanecen los garitos abiertos.
Alguna ventana con la luz encendida
de dormitorios que inducen al insomnio.
Los pájaros más oscuros de la noche
se aferran a las gárgolas más altas.
Y un silencio de hombres desanimados
resbala sobre los adoquines de la calle
hacia sumideros que siempre se tragan
los secretos.
Hay esperanzas de encontrarse
un día de estos
y tomar unas cervezas ligeras en alcohol
y mañana veremos
si aún la carne
guarda algún reflejo de esa luz a ratos compartida
sobre la mesa de la noche anterior
donde unos amigos pensaron de ti
que eras un errado.
Alguna ventana con la luz encendida
de dormitorios que inducen al insomnio.
Los pájaros más oscuros de la noche
se aferran a las gárgolas más altas.
Y un silencio de hombres desanimados
resbala sobre los adoquines de la calle
hacia sumideros que siempre se tragan
los secretos.
Hay esperanzas de encontrarse
un día de estos
y tomar unas cervezas ligeras en alcohol
y mañana veremos
si aún la carne
guarda algún reflejo de esa luz a ratos compartida
sobre la mesa de la noche anterior
donde unos amigos pensaron de ti
que eras un errado.
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