Qué triste comer en un patio rodeado de flores que te observan asombradas, mirando al mar y ver que el horizonte es una línea, prohibida por sagrada, que nadie se atreve a traspasar. Ellos a un lado y tú al otro y así las distancias se sumergen en esa profundidad marina, donde diez y seis rosas más tarde, todo se movía como un ala al viento de poniente.
Tal vez no acabe nunca de hacer este poema. -J.M. Caballero Bonald-
domingo, 21 de abril de 2019
Pájaros
Acaba de llegar una pareja de jilgueros a mi terraza a picotear hibiscos. Y me ha echo tanta ilusión verlos con ese nerviosismo heredado del colibrí, que he pensado en contárselo a todos ustedes, pero luego me he dicho, bah! para qué. A quién le puede importar una pareja de jilgueros de los que no tienes ninguna prueba de su existencia, y por tanto tus palabras tan solo muestran tu capacidad de fantasía. Las palabras. Ellas, tiernas y peligrosas. Huidizas como jilgueros.
Así que he desistido de contarles nada sobre la belleza de cómo una pareja de jilgueros llegó inquieta picoteando los hibiscos rojos de mi terraza. Lo siento. Tal vez un día les cuente cosas más sencillas de la vida. Como que ella estaba en las alas amarillas de los jilgueros, y que yo tan sólo soy un gorrión de vuelo corto.
sábado, 20 de abril de 2019
Vienen entre olas..
Vienen entre olas
traídas por el mar
hasta las playas olvidadas
desde países inventados
botellas de cristal transparente
conteniendo todas ellas
los ojos de aquellos
que no quisieron ver
el agua de la noche
los fondos marinos
el hogar de la sirenas
las simas donde yacen
los barcos perdidos
y las flores muertas
peinando el cabello
de los amantes ahogados.
traídas por el mar
hasta las playas olvidadas
desde países inventados
botellas de cristal transparente
conteniendo todas ellas
los ojos de aquellos
que no quisieron ver
el agua de la noche
los fondos marinos
el hogar de la sirenas
las simas donde yacen
los barcos perdidos
y las flores muertas
peinando el cabello
de los amantes ahogados.
Error
No dejes de equivocarte
equivócate siempre
comete errores
sé torpe
no aciertes nunca
déjate llevar por el error
si alguien quiere salvarte.
Ya vendrá a corregirte
el que sabe más que tú
y si no espera a que te expulsen
de la tribu por insistir en una roca
que todos odian
y algunos arrojan con fuerza
al abismo de sus almas.
Sé el error que nadie soporta.
Híncate de piedras
con una hache de cruz
a las espaldas
elúdete a ti mismo
fracasa de ti
deja que ellos comprendan
mejor que tú el acierto
y por favor
para que no entiendan el tuyo
no veas nunca el error en los demás.
Insiste en él
y no desfallezcas de soledad
insiste en el error aunque sepas acertar
cuando nadie te mira.
O cuando todos duermen.
Desiertos
Cuando aún no se habían inventado las sombras, el hombre moraba en el desierto de la vida y también en el desierto de sinuosas dunas, de manera natural, sin protector solar y sin palmeras. Vagaba de la ceca a la meca (volveremos a nuestro lugar) y todo era silencio. A veces se paraba a descansar e incluso comía. Un día oyó un murmullo y un vecino de oasis lo llamó conversación. Pero este hombre hecho de sol y arena hablaba consigo mismo. Era el portador vital del dialogo. Aunque muchas veces se regocijara en exceso en el noble arte de la lengua y su murmullo tan sólo fuera monólogo. Pasado el tiempo lo encontraron abrazado a un pellejo de cabra que había usado como botijo. Había muerto de sed, con la lengua seca como un esparto y con sonrisa de hiena, animal que siempre le acompañaba en sus rutas a cierta distancia, tal vez por empatía. Cuando le despojaron de sus objetos personales para hacerle más liviano el viaje, y también para que descansara limpio y sin avaricias en el mundo de los que ya lo tienen todo, encontraron entre sus ropas un papel escrito con caligrafía de analfabeto que decía:
"Esas muchas personas que nunca te hacen preguntas. Y si no te preguntan ¿qué le cuentas? Juegan con una ventaja que no me parece equitativa en el marco incomparable de la relación, o intento de relación: que es posible que le cuentes algo que no les interesa. Y entonces me surge una pregunta: ¿qué puedo contarles que despierte su atención? He llegado a la conclusión de que nada. No quieren que les cuentes nada. No te hacen preguntas porque no se hacen preguntas. Da gusto compartir silencio con estas personas de tan elevada soberbia discreta. Todo es remanso. Y nunca te aburren. ¿Crees que a mí me apetece demostrar mi inocencia?".
Y a solas andas..
Y a solas andas
y acaso te entretienes
con recuerdos fatuos
que arden en el hielo
y alguna tarea que te impones
desde la mañana a la noche
y el tiempo pasa
como un peso muerto
que llevas a la espalda
y asolas tienes
una responsabilidad de ti
que no compartes
y ante la ausencia del otro
las cejas arqueas
que preguntas te haces
que nadie responde
han llegado las flores
como si fuera primavera
y ahí fuera no hay nadie
que serene el aroma
de unas rosas cortadas
sobre la mesa sola.
Y a solas andas
y en eso si caso
te entretienes.
miércoles, 20 de febrero de 2019
Emulando a Tarzán
Si compartes sofá con un tigre
cuantos sofás son necesarios
para entender la lenta agonía
de unas rosas rojas
en un jarrón metálico y formal
a las doce de la mañana
cuando un sol radiante entra
por la ventana y al fondo del paisaje
se ven unas hermosas
y cristalinas cataratas.
Sostener la mirada
al tigre cuando este ponga
su descomunal zarpa
delante de tu cara.
Y mantener el cuerpo recto
contra el respaldo del sofá:
su periplo de selva
deslizándose lento por tu espalda
como una liana de raíces trenzadas
balanceándose en el fondo
brillante de los ojos del felino.
Y dos: Si usted es un buen observador
podrá comprobar que una gota de agua
nunca intentará traspasar el cristal
ya que según su código genético
esta acción invasora es considerada
una redundancia. Deslizarse por tanto
es la manera culta aprendida por ella
a lo largo de los siglos
para adaptarse a la caricia.
cuantos sofás son necesarios
para entender la lenta agonía
de unas rosas rojas
en un jarrón metálico y formal
a las doce de la mañana
cuando un sol radiante entra
por la ventana y al fondo del paisaje
se ven unas hermosas
y cristalinas cataratas.
Sostener la mirada
al tigre cuando este ponga
su descomunal zarpa
delante de tu cara.
Y mantener el cuerpo recto
contra el respaldo del sofá:
su periplo de selva
deslizándose lento por tu espalda
como una liana de raíces trenzadas
balanceándose en el fondo
brillante de los ojos del felino.
Y dos: Si usted es un buen observador
podrá comprobar que una gota de agua
nunca intentará traspasar el cristal
ya que según su código genético
esta acción invasora es considerada
una redundancia. Deslizarse por tanto
es la manera culta aprendida por ella
a lo largo de los siglos
para adaptarse a la caricia.
Breve universo para una noche de bailes
Allá se ven iguales medusas y otras algas,
acá anémonas iguales
acá anémonas iguales
que espinas tristes vieron
murciélagos sordos
que nadaron el agua
de aquel aire.
El plancton y los recuerdos
mezclándose a la par
se hacen distintos,
forman nubes que a la vez son magmas
de una sombra espesa que obligada
por la luz, por la lluvia obligada,
por la voz oprimida, se hizo eco,
a solas algo se oyó en la niebla,
la voz se hizo voz,
la voz inconsume,
incombustible, ardiendo,
la inacabada voz de un ruido
que arremete, entra y sale de tugurios,
en un vómito de arqueados bosques
o derruidas urbes.
Y monocorde y errante
el hombre,
sediento de nalgas y caimanes
se abraza a una sospecha,
besa a un jíbaro que vende iguanas,
se consuela disperso,
aplaude a una pareja de esqueletos
que bailan en la cálida noche
con brío de tristeza,
a ritmo de cajones y tantanes.
Y después nada ni nadie
va a disponer por ellos qué manteles
qué vasos, qué sillas a su mesa.
La cena, la cena,
la sirven en dos lágrimas,
en dos cuencos de risas,
la cena que con ellos cena.
Abajo continúa la calle.
Persiste iluminada.
Bajo farolas de caimanes bailan tango
una pareja de monos amaestrados
de aquellos que Fafka previamente
informó con decencia a la academia.
Y el nombre insiste
que no quiere
dejar
de ser
eterno.
Y en el mar
se recombinan se abrazan
medusas y otras algas
y todo se hace espeso.
Salvaje y mudo
Pregúntame desde
la lejana penumbra
en la que me
oculto
por el amargo
paisaje que me hospeda.
En las sombras
verdes y húmedas
yo dispongo de un
minuto
para salir
huyendo hasta la jungla
donde tengo el
eterno refugio
del animal triste
y herido,
el cubil del
incesante viajero
salvaje y mudo
que comparte
guarida
con otras fieras.
Tu vientre es una playa
...tu vientre es una playa
sin redes ni barcas
sin bañistas
suave y lisa
con la yema del dedo
toda su extensión
recorro
las huellas que dejaron otros
las beso
con deleite y envidia...
...toco tu pelo
su negro esplendor
las llamas del sol
transitando entre el vegetal
carbón de los cabellos
con él druidas y magos trenzaron
una danza de nubes y velos
que despeinada bailas
con el sexo encendido.
sin redes ni barcas
sin bañistas
suave y lisa
con la yema del dedo
toda su extensión
recorro
las huellas que dejaron otros
las beso
con deleite y envidia...
...toco tu pelo
su negro esplendor
las llamas del sol
transitando entre el vegetal
carbón de los cabellos
con él druidas y magos trenzaron
una danza de nubes y velos
que despeinada bailas
con el sexo encendido.
Cuerpo incierto
Demasiado explicito
desde un desnudo incierto
el cuerpo tendió a taparse
miró a no verse
tendió a fraguarse
huyendo
a las tumbas de mármol
donde insiste
y finge
como un cadáver feneciendo
entre raíces de acero y piedra.
Entremezclándose permanece
hasta el final de un tiempo
incierto.
desde un desnudo incierto
el cuerpo tendió a taparse
miró a no verse
tendió a fraguarse
huyendo
a las tumbas de mármol
donde insiste
y finge
como un cadáver feneciendo
entre raíces de acero y piedra.
Entremezclándose permanece
hasta el final de un tiempo
incierto.
Máscaras
Todo estaba escrito en tu rostro
-Cristina Peri Rossi-
Todo estaba escrito en tu rostro
como en el agua la lluvia,
si no quise tocarlo
fue por miedo a saber
qué máscara líquida cubría tu cara,
la misma que contenía los millones
de rostros de los otros.
Lento muy lento
Lento muy lento
acudo en pos de la luz
ahora que hay un
aire abandonado
voy recogiendo
basuras blancas
que trae este
viento de invierno.
Se mueve el día y
se mueve la noche
se balancea el
ciprés y el agua
y se balancean
mis dedos sobre el hilo
blanco de las
retamas muertas.
Invento un
paisaje y lo recorro con otros
ahora que voy
lento muy lento
solo no soy nada
me hundo en aquel
que lleva flores blancas
entre los brazos.
Los inservibles
Los defenestrados, los inservibles,
los señalados, los marcados con tiza
en la espalda que palmeó el amigo;
los incapaces de ser útiles
nos sentimos vivos estando nulos,
como ausentes somos precisos
para renuentes artificios de imaginería:
las lentas procesiones de la traición.
los señalados, los marcados con tiza
en la espalda que palmeó el amigo;
los incapaces de ser útiles
nos sentimos vivos estando nulos,
como ausentes somos precisos
para renuentes artificios de imaginería:
las lentas procesiones de la traición.
lunes, 18 de febrero de 2019
Regreso a la semilla
Hombres de siempre abruptos y diáfanos
romos de mella y esquinados de filos
pasadle la mano a las paredes
a las tumbas blancas y la cal
a la madre tierra a los albores
y amad
como amasteis antes a las sábanas
a la cuna
el cobertor
a las lunas livianas de la noche
la luz pantanosa del milenio de esputos
de ruidos y de linfas
la sangre desnuda con su polen de flores
sementando
polinizando los bordes de la vida.
Nace apóstrofe y delator el dedo de un dios
sus uñas de oro arañando los barros
sus manos de porcelana madera y cuero
destilando los cálices arrancados del árbol
en su interior de vasijas humildes
laten las semillas
eclosionan desmoronándose
en pétalos negros nacidos del barro.
Todo camina hacia los lodos
las lunas desnutridas de la noche
el sucio cristal de los azogues
ese ojo solar manso
que endulza los inviernos
la carne hecha espuma de un cuerpo de nieve
presto a entregarse a las agujas
al ojal necesario de estimable botón
que sostiene el traje del hombre
bajo la luz intermitente de una niebla
que se abraza a la vida.
De un homenaje a César Vallejo: "Tribu versus Trilce", Karima Editora, 2017.
Dibujo de Ricardo Ranz
romos de mella y esquinados de filos
pasadle la mano a las paredes
a las tumbas blancas y la cal
a la madre tierra a los albores
y amad
como amasteis antes a las sábanas
a la cuna
el cobertor
a las lunas livianas de la noche
la luz pantanosa del milenio de esputos
de ruidos y de linfas
la sangre desnuda con su polen de flores
sementando
polinizando los bordes de la vida.
Nace apóstrofe y delator el dedo de un dios
sus uñas de oro arañando los barros
sus manos de porcelana madera y cuero
destilando los cálices arrancados del árbol
en su interior de vasijas humildes
laten las semillas
eclosionan desmoronándose
en pétalos negros nacidos del barro.
Todo camina hacia los lodos
las lunas desnutridas de la noche
el sucio cristal de los azogues
ese ojo solar manso
que endulza los inviernos
la carne hecha espuma de un cuerpo de nieve
presto a entregarse a las agujas
al ojal necesario de estimable botón
que sostiene el traje del hombre
bajo la luz intermitente de una niebla
que se abraza a la vida.
De un homenaje a César Vallejo: "Tribu versus Trilce", Karima Editora, 2017.
Dibujo de Ricardo Ranz
lunes, 14 de enero de 2019
Querida Magia (Para una noche de Reyes)
Querida Magia, ¿quiénes y cuantos deciden -en qué foro, asamblea o reunión de vecinos- si somos buenas o malas personas? Querida Magia pon un lazo verde en cada árbol ahora que sus ramas pasan el invierno desnudas. Señala la duda.
sábado, 5 de enero de 2019
Pérdida
He perdido el libro de instrucciones
los consejos recibidos
las lecciones de besos y arrumacos
y no sé amar más allá
de lo que me dicta mi antiquísima
memoria de reptil
y un leve regusto manual
que los hedonistas llaman habilidad
para el másturbo placer del solitario.
los consejos recibidos
las lecciones de besos y arrumacos
y no sé amar más allá
de lo que me dicta mi antiquísima
memoria de reptil
y un leve regusto manual
que los hedonistas llaman habilidad
para el másturbo placer del solitario.
viernes, 7 de diciembre de 2018
Mentiras
Le hice creer a todos que leía poemas. Más difícil fue hacerles creer que los entendía. Fue imposible que supieran que al amparo de su frío escribí miles de versos.
Contumaz escenario
No hay nada preconcebido en mí
me levanto con la mano derecha
en los testículos
y organizo el día con la mano izquierda
de tomar decisiones esperpénticas
ando y subo bajo y cojeo
de un pie diario y noctambulo
y así mido mis pasos y mis deseos
ajustando mi versátil devenir de escéptico
a la gramática de unas bisagras óxidas
que cada día abren una ventana
de pesadas hojas negras claveteadas en bronce
por la que amargamente vomito versos insanos
flores verdes amalgamadas con la feroz testosterona
de lo que queda de un hombre
que antes fue campana en los áticos
pedestales y almenas de la historia
en esta entramada patraña
más o menos trágica
de un poeta recostado
al alba de los desprestigios.
me levanto con la mano derecha
en los testículos
y organizo el día con la mano izquierda
de tomar decisiones esperpénticas
ando y subo bajo y cojeo
de un pie diario y noctambulo
y así mido mis pasos y mis deseos
ajustando mi versátil devenir de escéptico
a la gramática de unas bisagras óxidas
que cada día abren una ventana
de pesadas hojas negras claveteadas en bronce
por la que amargamente vomito versos insanos
flores verdes amalgamadas con la feroz testosterona
de lo que queda de un hombre
que antes fue campana en los áticos
pedestales y almenas de la historia
en esta entramada patraña
más o menos trágica
de un poeta recostado
al alba de los desprestigios.
Él
Él tiene a veces
un poderío en la voz y en la palabra que le lleva siempre a tener esa razón
universal que trasciende cualquier observación, y su poderío es tal que va más
allá de lo que está lejos y más cerca de lo cotidiano. Yo, cuando lo llamo para
estar un rato con él, para hablarle de nosotros o de un pájaro, siempre me
sonríe y me señala las cosas inútiles que pasan por el suelo: una hoja muerta,
un papel llevado por el viento. Yo le entiendo. Pero él no deja de sonreír de
manera insistente. Y no dejo de mirarle confundido.
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