jueves, 26 de febrero de 2015

Soy tu nulo

Permanece tu recuerdo en mí,

su persistencia
en un reflujo estricto
regresa cada instante
insistiendo en tu ausencia.

Tú no estás sujeta
a nada
te sostiene el aire
obligada a mi no
desdibujada o vaga
gastada
no te debes.

Te impreciso:
soy tu nulo.

miércoles, 25 de febrero de 2015

La ciudad de arena

La ciudad de arena es como ese cuento de Borges llamado "El libro de arena". Cuando la ciudad de arena se abre encuentras páginas escritas que ya nunca más volverán a ser leídas, una vez cierres esas páginas. La numeración de ellas desaparece. La página nunca existió. La verdad que leíste duró ese tiempo que tú precisaste para entender la verdad. La ciudad de arena se desmorona. Se escribe por una parte a la vez que se borra por la otra. Se abre la ciudad y depende por dónde la abras. Y de quién la abra.
Distintos “elementos” sociales han abierto la ciudad por dónde les cupo el orden imprevisto de unas páginas: las de su vida. Su vida improvisada y llena de borrones. Devenían de una sociedad a la que decían pertenecer y a la vez combatir. Hombres conscientes, según ellos, escribieron páginas que formaron un libro. Escribieron calles que formaron una ciudad. A la vez habladora y a la vez muda. Parlanchina y callada. Las ciudades dormidas para hombres cansados. Ciudades dormitorios como ésta, desde la que escribo, desde hace 40 años. Comer y dormir. Follar poco y mal. Paradójicamente nunca hubo ocio. Su negación sí: nego-cio.
El trato con “técnicos” de la materia, a lo largo de mi trabajo (arquitectos), leáse técnicos razonables, y razonables por cultos, me hablaron siempre de lo insostenible que son este tipo de ciudades. Se las mire por dónde se las mire. Nunca se planificó la ciudad. El desorden natural de la arena se imponía. La ciudad era un campo de refugiados para los que venían del campo. Paradoja. Premonición de un arado que jamás abandonaron: sobre el asfalto seguirían escribiendo páginas de arena. Ironía.
La ciudad es un monstruo caro, inservible, irracional. Y desde luego no es un lugar para el intercambio. Para lo lúdico. Para la polis. La ciudad se hizo hacia arriba, no hacia los lados, el campo estaba vacío, pero inventamos la especulación, la tinta indeleble con la que empezamos a escribir una ciudad. Levantamos altos edificios, tapamos el horizonte. Expulsamos las afueras. Nos quedamos dentro, cerramos el libro con llave (aquellos libros tan hermosos con cerraduras, que semejantes a diarios, tan sólo podías leer tú) y quedamos prisioneros en un libro que se iba escribiendo rápidamente, respondiendo a una demanda de seres expulsados de las afueras.
Pero la ciudad de arena también suena a Jazz . A esa improvisación de lengüetas de metal. A esa dulzura de glicinias y pérgolas encendidas. En la ciudad se improvisa todo, se inventa una pieza de jazz y los amantes lloran. El jazz a veces tiene melodía, la ciudad caos. Hay un dolor azul en cada desnudo, cuando el anochecer atempera la sangre de los cuerpos solos y agotados. El jazz también encierra ese caos: los sentimientos enloquecen. Salta por los aires el jazz y la ciudad de arena muestra algo de nobleza. Un poema late. En la noche de arena hombres y mujeres mueren de amor y se lamen tras el sabor de una miel, de un olor perdido en la memoria ancestral.
El ocio, lo lúdico. Lo lúdico de aquellos que nos fuimos reuniendo en torno a experiencias, a las necesidades del alma abandonada en páramos, (esos a los que cantara, Don León Felipe), también a las necesidades del sustento, sí, pero de la cultura sobre todo, del arte de las sombras bajo los cerezos, aquellas conversaciones. Aquellas opiniones bajo el árbol de las frutas eran similares al lugar bajo el que se refugiaban las palabras. Hace de eso un millón de años. Dos. Aquel lugar era el libro de arena escribiéndose. Este lugar de hoy es su lugar. Hasta aquí llegó. Y aquí cada uno de nosotros, hoy, abre el libro por páginas escritas que duran un instante, después todo serán historias que jamás podrán leerse.
Miro mi nombre escrito en pintadas que nunca realicé. Leo cuentos que aprendí de mi madre, de su mirada y de su risa. La ciudad de arena sonríe. "Ni el libro ni la arena tienen principio ni fin", escribió Borges.

martes, 24 de febrero de 2015

Citas desinteresadas: Julio Cortázar




LOS AMANTES

¿Quién los ve andar por la ciudad 
si todos están ciegos? 
Ellos se toman de la mano: algo habla 
entre sus dedos, lenguas dulces 
lamen la húmeda palma, corren por las falanges, 
y arriba está la noche llena de ojos. 

Son los amantes, su isla flota a la deriva 
hacia muertes de césped, hacia puertos 
que se abren entre sábanas. 
Todo se desordena a través de ellos, 
todo encuentra su cifra escamoteada; 
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena 
hay una pausa en la obra de la nada, 
el tigre es un jardín que juega. 

Amanece en los carros de basura, 
empiezan a salir los ciegos, 
el ministerio abre sus puertas. 
Los amantes rendidos se miran y se tocan 
una vez más antes de oler el día. 

Ya están vestidos, ya se van por la calle. 
Y es sólo entonces 
cuando están muertos, cuando están vestidos, 
que la ciudad los recupera hipócrita
y les impone los deberes cotidianos.

Cara libro

Puse una foto en el "Facebook" donde leía un poema.
Le dieron al "me gusta" 23 amigos (seamos humildes).
Son un milagro los poemas que no pueden oírse.



lunes, 23 de febrero de 2015

Madre

En mi casa con mis cosas
madre
en mi casa con los árboles
pegados al vientre de tu ausencia.
Con los objetos de la casa
madre
con las sandalias desabrochadas
como el alma que me diste
madre
y un balcón que habla
de los patios que fue borrando
la rutina del hombre
madre.
En mi casa con la sola habitación desnuda
que siembro de vestidos
madre
con las escarchas sinuosas de la piel
que me prestaste.
En mi casa con los nombres
de las calles que miramos juntos
madre
en esa larga compañía
que siempre tuvo nadie:
los días las lágrimas
el lápiz la edad
el recuerdo la articulación
todo queda en el aire
para cuando pueda venir
a recogerte
madre.

domingo, 15 de febrero de 2015

Oficio

Arriba y abajo siguiendo mis pasos

o pisando mis huellas
calcé definitivamente
el pie que me acompaña
e hice mi obra con altiva paciencia
rastreando cual apache
las extensas praderas
el valle donde conocí la vida.

Y soporté hermético y soberbio
el poema caído en medio de mi frente,
que doblegado, abatido, impávido,
gravitó dulce y amargo,
fue reptando como una serpentina animal,
como una hiedra eterna y duradera.
Por todas mis tripas y mis hernias
fue dejando zarpazos de una gravedad
próxima al herido de guerra y su dolor hospitalario.

El poema felino, con enérgico vigor, me ha sometido
durante años. Obligado a pergeñar las heridas a los versos
o la letra a la palabra, he ido atando con hilos de sangre
el amor o la vida, el odio o la muerte,
añadiendo cabo al cabo, zurciendo y repasando
o corrigiendo sus afilados bordes,
así hasta vencerle un poco,
el poco de los genios o de los elfos o de los magos,
la brizna del que somete a esclavo el remiendo literal,
a plancha el patrón tipográfico,
a magistral borrador elegías y loas.

martes, 10 de febrero de 2015

Pájaro

Querida, he puesto un pájaro
como un milagro,
en una emisión de ondas
de técnicas imposibles,
para que crucen el cielo,
los espacios, 
las distancias,
y te canten
desde este bosque de metal y viento,
en la madera original
de tus bosques,
cuando arropada de invierno
me busques
en las ramas más altas.



Rosa sobre tabla de cortar


sábado, 7 de febrero de 2015

Espera

Estuve triste un par de horas.
Después amaneció
y vinieron pájaros.
Y así fue todo el día.

jueves, 5 de febrero de 2015

Primavera atrasada

No florezcas ahora
pues aún corres el riesgo
de nacer sin el agua
que riega tu boca.

Los manantiales
con los que sacias la sed
de tu palabra
aún no brotaron.

No nazcas muda
piensa en el dolor permanente
de llevar una brasa de cal
sobre la lengua.





miércoles, 4 de febrero de 2015

Resumen

El BBVA gana en el año 2014, 2600 millones de euros. Yo gané un poquito menos: 2559. Un fallo en las cuentas de echar poemas a los cerdos.
Por otro lado Tania Sanchez ha decido dejar IU y crear un partido de Unidad Popular. Yo también creé un partido de unidad hace 35 años. Lo de popular ya me lo había arrebato el tiempo en nombre de un supuesto pueblo que se movía en la noche arrastrando unas viejas vestiduras que heredó de la derrota de la que venían sus antepasados. Más allá de los tiempos siempre hay una generación o una tribu perdida en los desiertos, en la tundra, en los bosques húmedos...

Creo que esta semana hay un bote en la primitiva de 38 millones de euros. Lean poesía cuando nadie les vea. Yo aún estoy vivo después de tanto tiempo. Formo parte de una reformas que comenzaron con las primeras luces. El alba de los hombres. Ya son la doce de la noche. Otra vez.



La Habana

Viento de poniente en la playa,
cactus rompiéndose en flores en mi patio,
y las tres palmeritas en la puerta de casa..
En Conil hay un temporal de luz...
y mi vecina...






domingo, 1 de febrero de 2015

Las formas

Leo en la prensa: El 40% de frutas y verduras que se producen se tiran a la basura por que presentan mal aspecto "estético". Manda güevos la cantidad de cómplices que el mercado capitalista consigue convencer de que las formas son importantes a la hora de clavarle el diente a una manzana.

Dicho sea de paso, con las personas parece que sucede lo mismo: el 90% son rechazadas por que no saben mantener "las formas". Tu posible razón o tu absoluta verdad necesita un envoltorio de lacitos de raso para que el argumento encuentre una apoyatura en el cuello almidonado de la camisa de tu interlocutor: has recorrido una parte de la verdad oliendo a jazmín, y esa "forma" meliflua te abriará puertas en los corazones envueltos con ropa de la marca "Desigual", aunque tu argumento sea una mariconada. Con perdón. La razón se apoya en el envoltorio. El envoltorio, la cáscara exterior, aprende filosofía a través de tu manera estúpida de vestir o de un uso dialéctico que nunca debe ir acompañado de puñetazos en el paladar de la mesa. Me voy a la playa a buscar orejitas de mar.



sábado, 31 de enero de 2015

Marcha 31.1.2015

Estuve en la marcha. En el futuro espero que salgamos a la calle con consignas concretas, de cara a un programa de luchas, y confiar en el voto (parlamento) lo justito. Hace 35 años algunos luchadores gritábamos al PCE y al PSOE que la lucha estaba en la calle y no en el Parlamento. No nos hicieron ni puto caso. No entraba en sus pactos con la burguesía. Y así nos fue.
Esta marcha me parece un éxito, independientemente del número de asistentes. Me gustó sobre todo las sonrisas reflejadas en los rostros de los participantes. Hay una evidente sensación de alegría, de haber recuperado las ganas de cambiar el curso de los acontecimientos. El futuro de Podemos reside en la presión de los trabajadores, de los ciudadanos, de la gente... Ellos deben de marcar la agenda de lucha de Podemos. De lo contrario hay un tic-tac, tic-tac.. de un tiempo que se volverá en nuestra contra.





viernes, 30 de enero de 2015

Sombra

Cuando regreso al sur
siempre estás esperándome
que en aquella luz
no puede haber
una sombra
tan en calma
deseando
mi sed.


martes, 27 de enero de 2015

Citas desinteresadas: Lezama Lima.

A mí nunca me ha interesado publicar sino hacer, como aquel noble inglés que escribía sus poemas en papel de cigarrillos y después se los fumaba y exclamaba: lo interesante es crearlos. Uno nunca se dedica a la poesía. La poesía es algo más misterioso que una dedicación.

lunes, 19 de enero de 2015

Rutas

Las rutas invisibles que trazan las aves
en su continuo viajar
la dibujan con sus picos
y las borran con sus alas.

Y en su memoria transparente
inventan cada amanecer
una ruta idéntica
a la de sus ancestros.

No saben lo que saben.
Por eso nunca yerran el viaje.

sábado, 17 de enero de 2015

Regreso


Poema

Sencillo para el hombre escribir un poema
tan solo necesitas
tener papel y lápiz y un motivo suficiente
para grabar tu tristeza
tu alegría
tu dolor o tu ira
y decirle por escrito al mundo
que eres el ser más completo
y hermoso
de este planeta deshabilitado.
Y así insistiendo
hora con buril sobre madera
hora en las cortezas de los arboles
o sobre piedra caliza
el granito o el mármol
-fíjate en el marfil que también
soporta la pureza de tus letras-
o en la piel de esos cadáveres salvajes:
pellejos de león pantera o hiena
sobre ellos
puedes ir dejando por escrito
que nunca te entendieron tus amigos
tal vez por que no quisieron pasear del brazo de Pessoa
o que jamás leyeron un verso de Pavese
ni el barroco florín haciendo sangre
de Don Luis de Gongora y Argote
o supieron tocar la lira humana y categórica
de los cojones chilenos de tal De Rokha.
Ni que decir tiene
que así no se consiguen amigos
que duren una inteligente velada
ante lo cual antes de que te señalen
con el dedo de matar
te retiras a una cala del sur
te trasladas a los bosques del norte
te pierdes con los menos y los raros
y construyes un andamio de castillos de fuegos
donde arde tu lengua de cereza
y se quema tu rostro de centeno.
Buscas más mucho más
que simples plataformas
mucho más
que esta absurda vida de tantos solos
levantando la mano con un lápiz encendido
pretendiendo todos ellos
uno a uno dos a dos o tres en multitud
escribir el poema que tú
lector empedernido con velas apagadas
ser solitario donde los haya
nunca jamás
vas a poder escribir.


lunes, 12 de enero de 2015

Babel

Escribí poemas pensando en su libertad,
quería que no tuvieran centinela,
el verso libre con alas,
las jaulas volaban en lo más alto del cielo.

Mas no era solamente eso.

No se trataba de poner versos sobre versos
y hacer una escalera hasta las nubes,
una posible Babel de lenguas trabadas.
No. La escalera
había que subirla con cierta ligereza,
saber a qué altura del verso va uno,
decir por qué la escalera
tiene un número determinado de peldaños
y saber caerse a tiempo de ellos
rompiéndose la crisma de la responsabilidad
con alboroto y un noble sentido del ridículo.

después pedir disculpas al respetable,
pues como queda demostrado
uno no sabenunca -todo junto-
por qué escribe poemas
en nombre de una supuesta libertad,
comprobado por el transcurso del tiempo
que Babel fue una confusión
de libertad perfecta.

viernes, 9 de enero de 2015

Infinitamente

Si tuviera que decir cuánto te quiero
ya no usaría los dedos para contar los días
ni las manos usaría para sentir tus venas.

Si tuviera que decir cuál es mi deseo hoy
que acaba de encenderse en el mundo
una vela, y un barco con nombre de aire
surca las aguas templadas del planeta

diría que estoy solo porque nací solo
como tú naciste sola y estas sola
o como la humanidad no sabe
que su soledad de todos nos duele
a ti y a mí infinitamente.


miércoles, 7 de enero de 2015

Espalda

Se me llena de paciencia la espalda
y con un árbol de niebla en los brazos
acarreo sobre ella
grandes haces de penumbra.
Miro en las ramas más altas
pequeñas gotas sostenidas
de agua en equilibrio que caen
lentas y ya no son nada.
Antes de tocar el suelo
la beben los pájaros,
pero entre las hojas muertas
y la hierba triste
corre un hilo de fría agua
que me hace recordar
que es la mañana la que pone luz
a todas las miradas.
Si yo veo soy menos ciego,
pero con los ojos cerrados
me abraza un hombre muy fuerte
que con sus grandes manos
aligera mi espalda del peso
de esta larga sombra.

He arrojado un trozo de madera
a la corriente de un río.


martes, 6 de enero de 2015

Piedra

Tú que regresas de una piedra
a la que estuviste atado,
y allí había reptiles
y de sol a sol 24 horas iguales,
la sal sobre tu piel
y el miedo secándote la lengua;
tú que viste, sinuosa y lenta,
venir hacía ti la serpiente viscosa,
insectos carnívoros,
algún ave carroñera,
y hoy puedes hablarme
de aquel paraje singular,
dime
¿viste si algunas de aquellas flores
quisieron darte agua?
Yo las sembré con esa condición
si algún día un hombre
que no fuera viajero,
se abrazara como tú
a la soledad de la tierra.


Amasa barro

Amasa barro. Pon frente al rostro
que te mira y haz que piense.
Una tela roja manchada de sangre
pasa desapercibida en la noche.
Pon un manantial de savia y leche
en las fuentes yermas que ella te ofrece
para lavar tus manos.

Mira si eres tú ese que canta
en la profundidad del bosque
y no dudes de que tu voz tiemble
ante la fuerza y la soledad de la naturaleza.
Todo habrá finalizado al final del día.
El otro aún te observa y te habla:
“Nada de lo que yo amo es amado
llevo un limón azul entre los dientes
toqué el fuego desprendido
de los árboles que ardían bajo la lluvia.”

Abajo en la ciudad nublada
se urdía un crimen entre sábanas y semen.
Tras unas cortinas un hombre llora
por una tristeza de transeúntes
que nunca invade su alma.
Pasan sobre él sin detenerse
las risas de unas muchachas
que se creen felices
alborotando sus cuerpos
frente a los cafetines del barrio.

En esas ciudades siempre hay un obrero
con su mariposa incierta
su chaqueta proletaria
su herrumbre de alas
y un polen de siglos libados
en la pobreza gentil de sus bolsillos.

En esas ciudades se convive
con una soledad que va deslizándose
viscosa cual serpiente erótica
entre los muslos de la noche plácida.





miércoles, 31 de diciembre de 2014

Sonny Terry: Whoopin' The Blues

El blues de las doce llega cargado de aceitunas negras sin hueso y huvas con hache. Que cada cual pase de un año al otro gritando lo que sabe, lo que le dejan, lo que malamente somos: unos tipos llenos de miedos, acojonados en exceso ante la vida, más que lo que la normalidad y la rutina de la vida nos exige. Somos el tiempo que nos queda. O como el mismo poeta (Caballero Bonald) dice:

Si miras un reloj y esperas impasible
a que pase un minuto,
comprenderás al fin en qué consiste
la eternidad.
                   Detente, caminante,
                                                escucha
esos latidos perentorios, ese inconmensurable
desplazamiento de tu corazón
que deja por momentos un gran foso vacío
entre lo efímero y lo permanente.

El instante que pasa ocupa todo el tiempo.
No hay final ni principio:
sólo el todo y la nada equidistando.
-Didáctica-

sábado, 27 de diciembre de 2014

La lluvia

Una lluvia sobre otra lluvia no crea un arroyo
ni un río ni un océano
crea un espacio de silencios entre ellas dos
una lámina inocente deslizándose
sin aromas
desde el filo de un cuchillo azul
que besa lentamente la carne del agua
y la ama devorándola.
Una piedra lanzada contra la lluvia
no hace ruido:
lo que oímos es la cáscara de la palabra
el envoltorio de el viento y la letra de una melodía
que nunca tuvo garganta de pájaro.
Lo que oímos son los pasos de la lluvia
perdiéndose en la tarde blanca
a la lluvia enredada de cuerdas
ahogándose en la tarde amarilla
golpeándose contra la piedra más huérfana
y acariciada por la mano
de un ser solitario.