Hay
siempre, en definitiva, una esquina del velo que exige expresamente no ser
levantada, y piensen lo que quieran los imbéciles, ésta es la condición misma
del encantamiento.
-André
Breton-
Hoy
alguien en un sueño dijo:
ten,
en esta garrafa
hay
agua limpia, por si toma moho
la
del corazón.
-Olvido
García Valdés-
Referentes
La cita
de André Bretón dice que una esquina del velo exige no ser levantada. Y que
cuando tengas moho en el corazón acudas al de Olvido García Valdés que en su
garrafa de sueño hay agua limpia. Seguí las instrucciones. Así que me situé
en el paisaje y me puse a recorrerlo sin rozar el velo. Respeté la magia,
sopena de ser un imbécil bajo las garras de Bretón. Antes de emprender el
camino, para que no me echara del sueño Olvido, tomé agua limpia por si
durante el trayecto tomaba moho la del corazón.
En 1815
Heinrich Stölzel incorpora el mecanismo de pistones a la trompeta. El jazz tiene
una deuda con él. Algunos poetas intentamos incorporar una pieza de jazz al
poema. La poesía necesita un soporte de acero: el martillo, el yunque.
Fuelle, brasas. Rojo vivo. Un martinete. El metal. Ascuas. La trompeta. Esto
no es coreografía estalinista. La poesía que se hizo bajo el realismo
socialista es lo peor y lo mejor que hemos hecho como clase: lo mejor porque
lo intentamos. Lo peor porque lo hicimos bajo la atenta mirada del
estalinismo. Vladimiro (Maiakovsky) no lo consiguió.
Después de aquel
paréntesis, hoy más que nunca, buceamos en las piscinas literarias de la burguesía. Nuestros
dirigentes obreros proceden de la burguesía, nuestros poetas también. ¿Qué
hemos hecho como clase hasta hoy? Trabajar como hormiguitas idiotas. Nosotros
trabajamos para ellos y ellos entran en un dulce trance de contradicciones,
producido por el ácido fórmico que obtienen de nosotras. La burguesía sufre
contradicciones que sí merecen ser contadas. Sus contradicciones son de
calidad, las nuestras en cambio viven a expensas de las suyas. En nuestro
devenir cotidiano, nosotros les proporcionamos los ingredientes y ellos saben
cómo digerirlos, darle un orden al desorden espontáneo de todo aquello que
les llega del resultado final de su “convivencia” con nosotros. Ellos sí
saben contarnos lo que les pasa, y nosotros, perfectos imitadores por tiempo
y tradición, perseguimos enternecedoramente sus intensas pasiones. Sus
cuidadas emociones se enseñan en la Universidad, de donde salen especialistas.
Y cuando lo culto se “democratiza”, o se pone al servicio de los menos, crean escuelas
menores a las que llaman talleres literarios, para que de una vez por todas los reacios entendamos practicando, que a estas alturas de la historia ellos han hecho
literatura de su vida; y que ese pedigrí, rango, casta o distinción, ya ha
alcanzado una altísima cotización en el mercado y mucho prestigio en la
sociedad. La suya, pero sobre todo en la nuestra, porque no hay nada más
notorio que conseguir el Nóbel con el mono manchado de grasa, o yeso, y que los los tuyos te saluden en la cola del "DIA". Autoestima. Pero tus padres lo que quieren
es que logres una buena colocación. En caso de que vayas por libre y “sepas
sin saber” te titulan autodidacta, y desde el reconocimiento oficial de tu
ignorancia, ya puedes presumir de que eres un ignaro con medalla. Yo, debe
ser porque mi inconsciente, históricamente plebeyo, puede más que una
hipotética línea dinástica que no me ampara, soy un malísimo alumno, y aunque
llevo años imitando el estilo inmaculado del burgués, aprendo poco. Como
mucho, para crear clima (atmósfera propicia) imito al burgués escribiendo
estas líneas mientras suena un blues del Mississippi cantado por Howlin’ Wolf: The Red Rooster. Sin
duda esta es otra lección. O quizá porque soy blanco, hijo de occidente. En
ambos casos porque tengo la tripa llena. Importante para poder escribir y
escuchar un blues.
El
sentir general es que el poema no sirve para nada terrenal. Dicen que es
fantasía, un simulacro. Aquello que se le decía a la novia, a la madre. Dicen
que la poesía pertenece a ese estado “superior” (¿contemplativo? ¿místico?)
donde, con vocación de equilibrista, uno puede mirar el interior de su carne
para ver los conductos a través de los que se alimenta el alma. En su
descubrimiento uno emplea todas las energías. Allí tan solo hay arterias,
venas, epitelios, y puede que en el torrente sanguíneo haya versos, muchos
versos, mas es el óxido nítrico el desencadenante de la erección, y el
colesterol del infarto. Los poetas somos unos tontos sentados. Unos tontos
con conciencia estrambótica. La conciencia, ese estado de percepción, que
mira más al futuro que al presente y se enfrenta a la realidad fea, triste y
sucia. Así que los poetas sabemos cosas que no sirven para nada. Somos unos
tontos sentados, y otras unos jodidos provocadores con sangre en la punta de
la lengua. Los poetas somos referente moral, para una sociedad que se come
los mocos. Como a Pablo de Rokha me duelen los
cojones de las medulas categóricas de ser un autodidacta borracho (empapado)
del arte de otros. Lenin, emocionado ante el arte “enemigo”, sentía ganas de
arrullar a los artistas burgueses, y después se quería cortar la mano con la
que los había acariciado.
El poeta
escribe versos, que una semana después, no sirven para nada, y un mes antes
nadie los necesitaba. Nunca como hasta hoy se había hecho un producto del poema. En esa “lógica”, el producto debe durar tan sólo
días, horas, minutos. El uso dado a los tomos de poesía en los últimos 50 años fue adornar librerías de madera aglomerada. Algunos pudimos leer poemas al
desenvolver el bocadillo de sardinas. Hoy, millones de poemas arden a diario
en las factorías de post-producción, y en los balances anuales de beneficios.
Pero el
poema te va curando durante todo el viaje, y a la larga, o sea, cuando ya te
has muerto, sus toxinas disuelven la carne, pero salvan la memoria, que es
una ola inmensa de oxígeno de color azul flotando cerca de las estrellas,
dispuesta para ser recogida por los ojos curiosos de nuevos navegantes.
Algunos egoístas lo usan para respirar. El poeta sabe que de sus sueños
vivirán los hombres futuros. Así que se trata de romper, hacer trizas la
palabra. Se escribe para dejar de escribir. El poema debe parar una guerra
antes de que estalle. Cambiar el resultado de unas elecciones que no se han
celebrado. Y si le lees un poema a un patrón, al segundo siguiente debería darte
empleo. Al solicitar la hipoteca, una biografía de poeta debe acelerar su
concesión. O la nómina se hace poema o continuaremos perdiendo poder
adquisitivo. Mientras, seguiremos aquí en la ciudad, todo el tiempo entre
ladrillos. Pateando el barrio. Los barrios bajos. Los barrios altos. Los
bajos, hechos de palabros. Los altos, de frases hermosas. Las calles sin
salidas, de exabruptos y tacos. Las avenidas, de versos luminosos. Las
plazas, de retrueques. Y el mercado de la literatura, de Ferias del Libro e
ingresos multimillonarios. Los editores también, ya, por fin, pueden
financiar las guerras. La vida, dándose forma cada día a sí misma, contempla
el extraño, triste y solitario producto en que nos hemos convertido. Esa
costra de miel y barro que es la vida, permanentemente maravillada ante
nuestras abluciones. Hagamos de la derrota nuestro único triunfo.
La
poesía es un eterno dolor de muelas, muelas de las que el alma carece, así
que te duele el alma: esa especie de seda para llevar puesta una sombra de
agua que nos calme la sed. Y como todo es búsqueda, ambición y deseo, en ese
deambular, el alma se transmuta en metafísica que deviene en conciencia
social, enrolándose esta en las asambleas de afiliados del sindicato, donde produce
en los corazones de los allí asistentes, arrebujados nidos melancólicos
hechos con papel y sangre de analíticos debates, debates que intentan demostrar
que los tres puntos del convenio están por encima de los versos inmortales de
Don Antonio Machado: “Un golpe de ataúd en tierra/ es algo perfectamente
serio”. Vano intento. Y si ellos aprueban los textos por amplia mayoría
(tenaces bolcheviques) uno aprueba por amplía minoría (absurdo menchevique) que
la poesía se hace con los restos del íntimo naufragio, se hace en soledad o
con uno, de la memoria de unos besos, y también “con amor o con odio”, que
diría Pavese, pero siempre con la violencia de un salvaje. Que nuestra carne
arde quemada por el oxígeno, y en su larga combustión, las llamas precisan
ser avivadas para que de ellas nazca el cero, el círculo que elevándose
alcance la esfera celeste, en el eterno viaje. Viva la clase obrera. Viva
porque ya no cambiará el mundo, el mundo nos va a cambiar a nosotros por la
barbarie. Salud, porque con dolor de espaldas no nos moverán.
De niño
creía que la profesión más dura de todas era la de actor de cine, ya que más
tarde o más temprano, al pobre actor le tocaría morir en alguna película, por
“mandato” del guión. Más tarde supe que en las “pelis” no moría nunca nadie.
Me dije: “Entonces tendré que hacer poesía. Alguien debe asesinar a estos
fingidores”. Heme aquí, toda una vida intentando matar al actor de cine, que
muere para estar vivo en la película siguiente. Yo también interpreto mi
papel, con mayor o peor fortuna. Y los poetas somos seres inmortales.
|
Tal vez no acabe nunca de hacer este poema. -J.M. Caballero Bonald-
domingo, 25 de noviembre de 2012
Ahora que los ciudadanos por fin somos poetas
sábado, 24 de noviembre de 2012
Citas desinteresadas
Aquí no hay quien escriba:
te interrumpe hasta el corcho
que no deja de hablar de sus abejas.
-Aníbal Núñez-
viernes, 23 de noviembre de 2012
Las alas encendidas de este minuto
Este hombre que no va conmigo
pero que presiento o sospecho tras de mí
sacando hilvanes de sangre de mi espalda,
se pregunta de qué descosidas cicatrices
nació
la palabra ausencia,
la
be de ravia,
la
uve de libre,
la
hache mundana que mira
los
pies desnudos,
las
alas encendidas de este minuto
que
vuela
perdido
para siempre
en
un sueño que se realiza
cada
vez que te miro
cada
vez que te beso o que te abrazo
mientras
planchas volubles camisas
o
enhebras agujas de saliva
y
coses a mi espalda el desorden de la tuya
a
las tres de un mañana
a
esa hora tan hermosa
en
la que te despiertas para amarme de nuevo
como
sólo los amantes vuelven
hermosos
más
hermosos que nunca.
jueves, 22 de noviembre de 2012
LÁSCIBO (los tres cubos)
Invento la realidad que existe
Todo estaba escrito: amor era el misterio.
Pétalo caído que inspira a los poetas
tan sólo un murmullo tenue de pisadas
y esta existe de otro modo
como existe la luna si la mira un loco.
Todo estaba escrito: amor era el misterio.
Pétalo caído que inspira a los poetas
tan sólo un murmullo tenue de pisadas
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Blues en su punto
No es un buen blues. Es un blues entrañable. Canned Heat al servicio del señor marrón,
Clarence Gatemouth Brown.
Son las doce. Mañana será un día más. Borramos fechas del calendario con sangre.
Clarence Gatemouth Brown.
Son las doce. Mañana será un día más. Borramos fechas del calendario con sangre.
¿Azul?
Mensaje en una botella de corcho
Yo soy un invisible. Tú eres una invisible. Veinte millones de
obreros de este país son invisibles, creo que lo sabes, o te haces la tonta, o
como si fueras hombre, incluso el tonto, para seguir con una venda en los
ojos que no le hace ningún favor a la poesía, o al país. O a los tuyos, ciudadanos con traje de faena. Parias desclasados. Y amas a la Pizarnik,
tal vez a poetas de otras tierras, a Edmundo De Ory, a fulano de tal, a perico
de los palotes. Pues si es verdad tu amor por ella, por él, por tantos, ama lo
que ellos amaron. Busca qué le dolía a la Pizarnik. La risa gaditana y mordaz De Ory. Murieron en nombre de los
invisibles que poblamos la Tierra. Un planeta que se llama Tierra, ¿no te llama
la atención? Tierra. Agua. Barro. Formas. Minerales. Un huevo de serpiente. El vuelo de un albatros. Autopistas hacia el mar. Autopistas como acantilados imposibles. Altos horizontes. Una calle repleta de vida. Un
hombre tras el cristal de su ventana. Pessoa escribió "Tabaquería". Nos vamos dando forma. Tú a mí, yo a ti.
El vestido, la camisa. Los huesos pensativos. Un rato de maquillaje en la penumbra. Tus pies y las huellas. Ni tú ni yo tenemos la misma
forma desde que compartimos. Desiguales. Parecidos. Hoy soy otro por decir
palabras viejas. O por no creer en ellas. Palabras para ti. Para este otoño vestido de hojas muertas. Estas palabras que son agua y barro. Formas. Para siempre, para nada. Pasa el tiempo y sigo
sin saber qué ven tus ojos dormidos, fijos a mi espalda. Tus manos
en la noche. En mi pecho. Las ciudades, los ríos. No sé qué hacer con tu prisa, esa urgencia. Con los búcaros de plomo y sus flores de siempre. Con el marfil, la plata. Los armarios. Aquel objeto diminuto con paloma incorporada. Con los textos, con algún poeta. Con el comité central. Con los girasoles, que no dejan de joder con la pelota, girando
en torno a un sol sin portería. Y quiero vivir ignorando las formas que le dan
nombre de insolencia a tu sonrisa. Siempre te quiero. A pesar de ti. De mí. A
pesar de los dos. A pesar de que es imposible amar, nosotros nos mordemos y se caen
las hojas de un árbol próximo. Mariposas de un ginkgo biloba. Paseo, camino, me cruzo. Hago calendarios. Entierro tesoros. Trazo. Pienso. Todo se
recicla. Somos eternos. Cenizas por tanto. El soplo frío de un dios enfermo. Tus rodillas. Hay un pez en tu vientre. Tengo besos pegados en las pestañas. Vendrá la muerte de Pavese y tendrá tus ojos. Vuelan los míos, como un absurdo defecto. Albatros. Si encuentras estas notas, destrúyelas. Haz simiente o abono de estas palabras. De este deseo, un recuerdo. Un pergamino de cristal a la deriva del alma encerrada de los bosques. Del mar. Del mar siempre. Fin del mensaje.
martes, 20 de noviembre de 2012
Fleetwood Mac: Black Magic Woman
Mujer de magia negra. Peter Green. 1973. Fleetwood Mac.
Después vendría Carlos Santana con su excelente versión.
Pero esta es mi preferida. La original.
El blues de las doce del medio día que tan sólo marca la
mitad de una noche azul.
Después vendría Carlos Santana con su excelente versión.
Pero esta es mi preferida. La original.
El blues de las doce del medio día que tan sólo marca la
mitad de una noche azul.
lunes, 19 de noviembre de 2012
Citas desinteresadas
Me puse el pan
en la oreja
y oí pájaros.
El viento
del trigo.
-Miguel A. Curiel-
en la oreja
y oí pájaros.
El viento
del trigo.
-Miguel A. Curiel-
sábado, 17 de noviembre de 2012
Suicidio
Llueve. Cae agua de revólveres y Vallejos peruanos
hartos de ser hombres de Nerudas, ahora que el tiempo
aquí en el norte, es de un otoño infernal,
plástico, malva, amarillo y ocre.
Ahora que mi querido poeta
Gabriel Ferreter cumplió 50 años de suicidio,
justo cuando tenía 50 años de edad madura
y permanente (27 de abril de 1972)
y era, según él, la hora, la edad perfecta para morir
de un poeta, antes de empezar a oler a orines,
o antes de empezar a tener problemas
con los hombres de tu tiempo,
con las cosas de tu tiempo, con las sobras
de tu tiempo, o el hambre insaciable
establecida como norma o exigencia,
y al que ya no corresponde el diente afilado
de tu lobo,
o el colmillo clitoriano de ella no afecta azul
al bálano creciente que tú usas
en ese viejo revólver vallejiano que escupe
tintas de lluvia con borrones de tristeza.
Y cae agua de revólveres mojados,
de tejas vanas grises viejas
con goteras de siglos, con espasmos de siglos,
aquellas nobles torres De Chirico
metafísicas, impávidas de plazas soñolientas
al paso lento de un hombre
que busca su propio laberinto de ausentes.
Ausencias del tiempo de Gabriel
del tiempo del poeta,
del tiempo de Ferrater en aquel viejo bulevar,
sujetando en su mano de acertada puntería,
el güisqui dorado de eternos otoños,
mientras unos hielos transparentes,
iluminados de vida y primavera le dictaban
parte de su poema "Floral":
En la primavera del cincuenta y dos, las muchachas
llevaban blusas blancas y rebecas
verdes, y por las calles oíamos el susurro
precipitado de flores y hojas en que se esconden
los negros cueros del almendro. Cumplí
treinta años, que también me parecen prematuros.
Pero ningún viento los ajusticia.
hartos de ser hombres de Nerudas, ahora que el tiempo
aquí en el norte, es de un otoño infernal,
plástico, malva, amarillo y ocre.
Ahora que mi querido poeta
Gabriel Ferreter cumplió 50 años de suicidio,
justo cuando tenía 50 años de edad madura
y permanente (27 de abril de 1972)
y era, según él, la hora, la edad perfecta para morir
de un poeta, antes de empezar a oler a orines,
o antes de empezar a tener problemas
con los hombres de tu tiempo,
con las cosas de tu tiempo, con las sobras
de tu tiempo, o el hambre insaciable
establecida como norma o exigencia,
y al que ya no corresponde el diente afilado
de tu lobo,
o el colmillo clitoriano de ella no afecta azul
al bálano creciente que tú usas
en ese viejo revólver vallejiano que escupe
tintas de lluvia con borrones de tristeza.
Y cae agua de revólveres mojados,
de tejas vanas grises viejas
con goteras de siglos, con espasmos de siglos,
aquellas nobles torres De Chirico
metafísicas, impávidas de plazas soñolientas
al paso lento de un hombre
que busca su propio laberinto de ausentes.
Ausencias del tiempo de Gabriel
del tiempo del poeta,
del tiempo de Ferrater en aquel viejo bulevar,
sujetando en su mano de acertada puntería,
el güisqui dorado de eternos otoños,
mientras unos hielos transparentes,
iluminados de vida y primavera le dictaban
parte de su poema "Floral":
En la primavera del cincuenta y dos, las muchachas
llevaban blusas blancas y rebecas
verdes, y por las calles oíamos el susurro
precipitado de flores y hojas en que se esconden
los negros cueros del almendro. Cumplí
treinta años, que también me parecen prematuros.
Pero ningún viento los ajusticia.
viernes, 16 de noviembre de 2012
Oficio
Arriba y abajo siguiendo mis
pasos
o pisando mis huellas
calcé definitivamente
el pie que me acompaña
e hice mi obra con altiva
paciencia
rastreando cual apache
los cascos heráldicos de Kafka
por ejemplo
u otros por ejemplos
como De Rokha y muchos más
alguno más llegó hasta mi cuerpo
que respiró la libertad con
agallas de anfibio,
o con bífida lengua.
Y soporté hermético y soberbio
al poema caído en medio de mi
frente,
que doblegado, abatido, impávido,
gravitó dulce y amargo,
fue reptando como una serpentina
animal,
como una hiedra eterna y
duradera;
por todas mis tripas y mis
hernias
fue dejando zarpazos de una
gravedad
próxima al herido de guerra y su
dolor hospitalario.
El poema felino, con enérgico
vigor, me ha sometido
durante años. Obligado a pergeñar
las heridas a los versos
o la letra a la palabra, he ido
atando con hilos de sangre
el amor o la vida, el odio o la
muerte,
añadiendo cabo al cabo, zurciendo
y repasando
o corrigiendo sus afilados
bordes,
así hasta vencerle un poco,
el poco de los genios o de los
elfos o de los magos,
la brizna
del que somete a esclavo el
remiendo literal,
a plancha el patrón tipográfico,
a magistral borrador elegías y
loas.
jueves, 15 de noviembre de 2012
Huelga General / Recortes / El futuro
Estas dos pancarta me gustaron ayer. La primera por las "malas intenciones"
que escondía con respecto a los recortes. La segunda, por eso que llaman
expectativas de futuro. Fue ayer en la mani de Lugo.
Por cierto, una Huelga General graciosa. Es mi valoración política.
Hasta la próxima.
Hasta la próxima.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Tu boca me sabe a tierra de hormiguero
…una tierra trabajada, cavada y socavada,
removida y leudada con esmero.
………………………………………………………
Tierra de topo, le dije una vez más,
hacer el amor contigo es tierra de topo.
-Pepa Barrios-
Aquí brotan alas,
de pronto se abren pétalos,
allí nevadas soluciones,
en medio de la noche
la voz de un hombre que llama
y nada le responde,
la lechuza acunándose en su llanto
de gemido viscoso deslizándose
en la blanca luz de la luna.
Reposar en tu vientre
tiene el sabor de flores amarillas
cortadas bajo la fría escarcha del invierno.
Tomo tu cintura y en mis manos
el nido de tu vientre cobra vida
se llena de orígenes y simientes,
tu surco va arándome la carne,
y tu boca me sabe a tierra de hormiguero.
Llevo siglos soñando con otros paisajes,
sigo las rutas de naves distintas
algunas varadas en arenas rojas.
Aunque viva perdido
en el laberinto escondo el sustento,
los víveres precisos para seguir buscando
en tus caminos invisibles.
martes, 13 de noviembre de 2012
Huelga General (2)
La Huelga General, no es lo que era. Antes, cuando los obreros eran pobres, una Huelga General daba gusto: derribaba un régimen. Hoy una Huelga General no derriba nada. El sistema se hunde con nosotros dentro. Hoy una huelga general derriba aquellas falsas ilusiones. Las ilusiones que nos hicieron tener. Ilusos. Tan sólo eran pases de magia: nada por aquí, nada por allí, y nos birlaban la cartera. La vergüenza. Nos comían la moral. Nos dejaban sin dignidad. Ilusión es ese estado hinóptico donde un trabajador imita al conejo de la chistera, volteada una y otra vez, por las hábiles manos de un mago burgués.
Hoy una Huelga General es un pacto de amistad y buena concordia. Es una huelga educada. Es esa ponderación que se les pide a los obreros, que deben tener, imitadores exactos de los defectos bellos de la burguesía. La escolástica, joder. La escolástica. ¿Que no les enseñamos en nuestras escuelas modales suficientes?
Incluso pareciera que el sistema, o los empresarios (¿no es lo mismo?) necesiten una huelga para identificarse con sus explotados. Tú me haces una huelga y yo te descuento el día. Se acoplan. Se unen, se desean. Y vuelta a empezar. Hay amores que no matan. Y explotados y explotadores se extrañan. Se quieren. Mañana todos a la huelga. A ese onanismo de trabajadores tristes. Solitarios. Incapaces de follarse a Dios.
Una Huelga General, tal como está el patio de las emociones melifluas de los trabajadores, tendría éxito de la manera siguiente: todos los jueves que Vallejo cifró como precisos para miércoles estáticos e incómodos, (¡Oh alma! ¡Oh pensamiento! ¡Oh Marx! ¡Oh Feüerbach!) huelga general. Voy a repetirlo, por si me enredé de rosas trepadoras: TODOS LOS JUEVES, HUELGA GENERAL.
¿Por qué un jueves? Porque es nuestro. Porque forma parte de nuestro tiempo de esclavos y de trabajo. Y de dudas metafísicas. Porque está en medio de la semana y no levanta sospecha: "estás en el medio, como los jueves". Y porque necesitamos un jueves primordial. Lo dice Vallejo.
Como un dibujo antiguo
Qué pena que no me nombres
ahora que empiezo a desaparecer
de los diccionarios
y ya no soy una palabra
sino un milagro que merodea el agua
de los charcos
el agua de lluvia
gota a gota borrándose
de los labios sedientos.
Ahora que va cayendo lenta
la lluvia como un dibujo antiguo
y la oigo levantarse
entre nubes apagándose con la lentitud
de la belleza que tienen todas las criaturas
que van a morir.
Ahora había que lavarse delante del espejo
comprobar que la carne guarda algún despojo
de sueño irrealizable.
Ahora que la lluvia comienza
acabando
por desaparecer.
lunes, 12 de noviembre de 2012
Cabinas telefónicas
En las cabinas
telefónicas
hay misteriosas
inscripciones dibujadas con lápiz de
labios.
Son las últimas palabras
de las dulces muchachas rubias
que con el escote ensangrentado se refugian
allí para morir.
-Pere Gimferrer-
En las tiendas de mi barrio se esconden
mujeres asustadas.
Con un temblor triste
huyen de maridos celosos y violentos.
Compran leche, lejía, escobas,
pan y algunas libros
que luego leen a escondidas
aprendiendo a huir, a soñar que sueñan,
a no cejar en los intentos,
y por fin,
aprendiendo a volar, escapan
dejando un rastro de amores amargos,
superada por fin la baba del miedo.
Subiendo por centros gravitatorios
en islas remotas se refugian,
crean grupos fuertemente armados,
conociéndose o tocándose,
amando la huella virgen,
el punto cero de su carne.
En las calles de mi barrio
ya no quedan cabinas telefónicas
pero sí un eco de mujeres
llamándose en la noche.
viernes, 9 de noviembre de 2012
Breve y extensa autobiografía para un ego distendido y otras meditado
Cuente. Diga.
Defínase. Hable. Nombre.
Sí, cuento. Hablo. Pero soy otras muchas cosas.
Incluso más. Por
ejemplo revolucionario profesional.
En la cuerda floja. O al borde del camino.
Autodidacta:
la esencia de todo lo que sé.
Poeta.
Ex líder político. Auto Stop.
No digas no puedo más. Político.
Revolucionario Profesional.
Incansable. Poeta.
Observador. Cínico. Incluso.
Trotskysta.
Autodidacta. Mis labores.
El
mar. Soñador sin sueño. Revolucionario Profesional.
Amante.
Con principios. Duro de roer.
Trotskysta.
LCR. Materialista dialéctico.
Asuntos
varios.
Vendrán
tiempos peores y nos harán más sabios.
Autodidacta.
Un punto de referencia.
Abajo
las malas lenguas. Mayo del 68.
No
pongas tus sucias manos sobre Mozart
dijo
M. Vicent. Che Guevara.
Ex
sindicalista. Sin carné de conducir. Yo vivo del aire.
Tocón.
El árbol talado. El que toca.
Músico.
Plaza del Rossio. Lisboa. Blues verde.
Un
peligro público. El universo se derrumba.
Del
Barça. LCR. El lado oscuro del corazón.
Autodidacta.
Modigliani, 36 años.
Su
amante Jeanne se suicida. Pavesse tambien.
Ah!,
se me olvidaba, Revolucionario Profesional.
Contra
el stalinismo. Poeta. Un par de cojones.
La
revolución de los claveles.
Unas
médulas. Un deseo cumpliéndose
en la
noche de los tiempos. Mi tiempo
estorbándome
en los hombros
o
entre los muslos navegantes de ella
ofreciéndome su cálida humedad
de hembra que se entrega. Su boca
perdiéndose entre mis dedos.
La turba de su pecho.
La turba de su pecho.
La
pradera de Kafka. Un siux. Dos lobos.
La esencia no se aprende. Se observa.
Extremeño. Capricornio. Militante. Incluso.
Extremeño. Capricornio. Militante. Incluso.
Gaviotas
hambrientas pueblan los vertederos
de
las ciudades industrializadas. Crecen margaritas en las aceras.
Poeta.
Amante. Príapo. Autodidacta. Llevo flores en los ojos.
Internet.
Los grandes egos. Los mostrencos. Las carencias.
Los
débiles. Los sin hacer. Del Barça. LCR.
Vallejo.
Mis queridísimas mujeres. Ellas.
Jerónimo
Van Aken, alias "El Bosco". Amante.
Cínico.
Referencia política. Un norte.
Últimamente
luzco de lobo con piel de cisne.
Pan,
tomate, aceite y comino.
Volverán
las oscuras golondrinas. La pradera de Kafka.
Tuve
una amante tan hermosa que me casé con ella.
Ex
PTE o ex maoísta. Las botellas contienen la verdad
estén
medio llenas o medio vacías. Abril. Mayo. Julio.
Extremeño. Del Barça. Enero.
Poeta.
La II República era burguesa. Observador.
Las
médulas. Sin carné de conducir. Dispuesto. LCR.
Ex
CC.OO. Desorganizados comprendemos
mejor
la intemperie. Disciplinado. Meticuloso.
Y
algunas cosas más que hoy no pienso decirlas,
la
CIA me pisa los talones. Avanzamos rápido hacia el abismo.
Envíame
un cabello. El color de tus ojos. La huella de tus dedos.
Poeta.
Besucón. Vladimir Mayakovski, 37 años. Se quitó la vida:
la
barca del amor se estrelló contra la vida cotidiana.
Necesito
un caballo. Incluso a veces un jinete que lo monte.
Vassily
Kandinsky. Vassily Kandinsky.
La
Mirada de Ulises. Revolucionario Profesional.
Amante. La vida. Mayo del 68. 1917.
La vida. Se
madura. Amante. Se envejece. Se tiene un orgasmo.
Se muere uno. Se queda tenso. Y piensa.
Y
piensa. Los árboles del alma. La luz.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
El blues de las doce se hace cubano
El blues de las doce se hace cubano.
Manda “güevos”.
Manda revolución. Manda un saludo. Viva Fidel que está
malito y no le gusta el blues, seguro. Aunque el blues
sea africano y nunca yankee. Yankee go home. Ojalá los
músicos gobernaran la isla. O el blues. O este jodido planeta.
Manda revolución. Manda un saludo. Viva Fidel que está
malito y no le gusta el blues, seguro. Aunque el blues
sea africano y nunca yankee. Yankee go home. Ojalá los
músicos gobernaran la isla. O el blues. O este jodido planeta.
Aquiles
Soy tu talón de Aquiles
pero también soy tu piedra talismán,
tu mineral ágata, turmalina del iris
el mercurio de tu nuca,
la moneda de cobre que paga
tus joyas,
el mineral acaso que nace entre el potasio
y la soda,
el grumo más pedúnculo de tu sangre
apretado entre el pulgar y el índice,
una pizca de luz en tu centro gris,
la hierba de tantas tardes caminadas
sin huellas
sin pasado,
esa abundancia de nieblas
que bebo de tus ojos,
la metafísica del árbol que llevas dentro,
una gota de clorofila en el desierto.
pero también soy tu piedra talismán,
tu mineral ágata, turmalina del iris
el mercurio de tu nuca,
la moneda de cobre que paga
tus joyas,
el mineral acaso que nace entre el potasio
y la soda,
el grumo más pedúnculo de tu sangre
apretado entre el pulgar y el índice,
una pizca de luz en tu centro gris,
la hierba de tantas tardes caminadas
sin huellas
sin pasado,
esa abundancia de nieblas
que bebo de tus ojos,
la metafísica del árbol que llevas dentro,
una gota de clorofila en el desierto.
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