Escribí poemas pensando en su libertad,
quería que no tuvieran centinela,
el verso libre con alas,
las jaulas volaban en lo más alto del cielo.
Mas no era solamente eso.
No se trataba de poner versos sobre versos
y hacer una escalera hasta las nubes,
una posible Babel de lenguas trabadas.
No. La escalera
había que subirla con cierta ligereza,
saber a qué altura del verso va uno,
decir por qué la escalera
tiene un número determinado de peldaños
y saber caerse a tiempo de ellos
rompiéndose la crisma de la responsabilidad
con alboroto y un noble sentido del ridículo.
Y después pedir disculpas al respetable,
pues como queda demostrado
uno no sabenunca -todo junto-
por qué escribe poemas
en nombre de una supuesta libertad,
comprobado por el transcurso del tiempo
que Babel fue una confusión
de libertad perfecta.
Tal vez no acabe nunca de hacer este poema. -J.M. Caballero Bonald-
lunes, 12 de enero de 2015
domingo, 11 de enero de 2015
viernes, 9 de enero de 2015
Infinitamente
Si tuviera que
decir cuánto te quiero
ya no usaría los
dedos para contar los días
ni las manos
usaría para sentir tus venas.
Si tuviera que
decir cuál es mi deseo hoy
que acaba de
encenderse en el mundo
una vela, y un
barco con nombre de aire
surca las aguas
templadas del planeta
diría que estoy
solo porque nací solo
como tú naciste
sola y estas sola
o como la
humanidad no sabe
que su soledad de
todos nos duele
a ti y a mí
infinitamente.
miércoles, 7 de enero de 2015
Espalda
Se me llena de
paciencia la espalda
y con un árbol de
niebla en los brazos
acarreo sobre
ella
grandes haces de
penumbra.
Miro en las ramas
más altas
pequeñas gotas
sostenidas
de agua en
equilibrio que caen
lentas y ya no son
nada.
Antes de tocar el
suelo
la beben los
pájaros,
pero entre las
hojas muertas
y la hierba
triste
corre un hilo de
fría agua
que me hace
recordar
que es la mañana
la que pone luz
a todas las miradas.
Si yo veo soy
menos ciego,
pero con los ojos
cerrados
me abraza un
hombre muy fuerte
que con sus grandes
manos
aligera mi
espalda del peso
de esta larga
sombra.
He arrojado un
trozo de madera
a la corriente de
un río.martes, 6 de enero de 2015
Piedra
Tú que regresas
de una piedra
a la que
estuviste atado,
y allí había
reptiles
y de sol a sol 24
horas iguales,
la sal sobre tu
piel
y el miedo
secándote la lengua;
tú que viste, sinuosa y lenta,
venir hacía ti la
serpiente viscosa,
insectos carnívoros,
algún ave
carroñera,
y hoy puedes
hablarme
de aquel paraje singular,
de aquel paraje singular,
dime
¿viste si algunas
de aquellas flores
quisieron darte
agua?
Yo las sembré con
esa condición
si algún día un
hombre
que no fuera viajero,
se abrazara como
tú
a la soledad de
la tierra.
Amasa barro
Amasa barro. Pon
frente al rostro
que te mira y haz
que piense.
Una tela roja
manchada de sangre
pasa
desapercibida en la noche.
Pon un manantial
de savia y leche
en las fuentes
yermas que ella te ofrece
para lavar tus
manos.
Mira si eres tú
ese que canta
en la profundidad
del bosque
y no dudes de que
tu voz tiemble
ante la fuerza y
la soledad de la naturaleza.
Todo habrá
finalizado al final del día.
El otro aún te observa
y te habla:
“Nada de lo que yo amo es amado
llevo un limón azul entre los dientes
toqué el fuego desprendido
de los árboles que ardían bajo la lluvia.”
Abajo en la
ciudad nublada
se urdía un
crimen entre sábanas y semen.
Tras unas
cortinas un hombre llora
por una tristeza
de transeúntes
que nunca invade
su alma.
Pasan sobre él
sin detenerse
las risas de unas
muchachas
que se creen
felices
alborotando sus
cuerpos
frente a los
cafetines del barrio.
En esas ciudades
siempre hay un obrero
con su mariposa incierta
su chaqueta
proletaria
su herrumbre de alas
y un polen de
siglos libados
en la pobreza gentil
de sus bolsillos.
En esas ciudades se
convive
con una soledad que
va deslizándose
viscosa cual
serpiente erótica
entre los muslos
de la noche plácida.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
Sonny Terry: Whoopin' The Blues
El blues de las doce llega cargado de aceitunas negras sin hueso y huvas con hache. Que cada cual pase de un año al otro gritando lo que sabe, lo que le dejan, lo que malamente somos: unos tipos llenos de miedos, acojonados en exceso ante la vida, más que lo que la normalidad y la rutina de la vida nos exige. Somos el tiempo que nos queda. O como el mismo poeta (Caballero Bonald) dice:
Si miras un reloj y esperas impasible
a que pase un minuto,
comprenderás al fin en qué consiste
la eternidad.
Detente, caminante,
escucha
esos latidos perentorios, ese inconmensurable
desplazamiento de tu corazón
que deja por momentos un gran foso vacío
entre lo efímero y lo permanente.
a que pase un minuto,
comprenderás al fin en qué consiste
la eternidad.
Detente, caminante,
escucha
esos latidos perentorios, ese inconmensurable
desplazamiento de tu corazón
que deja por momentos un gran foso vacío
entre lo efímero y lo permanente.
El instante que pasa ocupa todo el tiempo.
No hay final ni principio:
sólo el todo y la nada equidistando.
sólo el todo y la nada equidistando.
-Didáctica-
sábado, 27 de diciembre de 2014
La lluvia
Una lluvia sobre otra lluvia no crea un arroyo
ni un río ni un océano
crea un espacio de silencios entre ellas dos
una lámina inocente deslizándose
sin aromas
desde el filo de un cuchillo azul
que besa lentamente la carne del agua
y la ama devorándola.
Una piedra lanzada contra la lluvia
no hace ruido:
lo que oímos es la cáscara de la palabra
el envoltorio de el viento y la letra de una melodía
que nunca tuvo garganta de pájaro.
Lo que oímos son los pasos de la lluvia
perdiéndose en la tarde blanca
a la lluvia enredada de cuerdas
ahogándose en la tarde amarilla
golpeándose contra la piedra más huérfana
y acariciada por la mano
de un ser solitario.
viernes, 26 de diciembre de 2014
Como un amén
Empiezo a asumir tu pérdida
como un asunto de poca importancia.
Como algo natural que sucede por encima
de todas las cosas culinarias, rutinarias.
Creo que te fuiste como un agua dulce
que va mezclándose lentamente con agua de mar.
Lo contemplo todo como un temblor perfecto,
mientras se disuelve la tarde en mi mirada
y el amanecer en tus ojos.
Mientras pasa la vida con un murmullo de pisadas
sobre los humildes guijarros de la vida y de la noche,
y ambos nos pertenecemos,
precisos como un reloj de arena,
solos como el sol. Como un amén.
Como esas rutas invisibles
trazadas en los cielos por las aves.
domingo, 21 de diciembre de 2014
Citas desinteresadas: Rosalía de Castro
tal vez máis lentamente o espaso inmenso
atravesa ó caer, que eles, os anos,
pra min correron en batallas rudas...
¡Mais correron por fin... i o día chega!...
Dáme os teus bicos i os teus brazos ábreme
aquí onde o río, na espesura fresca...
A ninguén digas ónde estóu...; con frores
das que eu quería a delatora mancha
crube... e que nunca co meu corpo acerten
profanas mans para levarme lexos...
¡Quero quedar onde os meus dores foron!
Breve universo para una noche de bailes
Allá se ven iguales medusas y otras algas,
acá anémonas iguales
que espinas tristes vieron
murciélagos sordos
que nadaron en el aire.
El plancton y los recuerdos
mezclándose a la par
se recombinan
se hacen distintos,
forman nubes que a la vez son magmas
de una sombra espesa que obligada
por la luz, por la lluvia obligada,
por la voz oprimida, se hizo eco,
a solas,
a solas algo se oyó en la niebla,
la voz se hizo voz, la voz,
la inconsume, incombustible, ardiendo,
la inacabada niebla
que arremete, entra y sale de tugurios,
en un vómito de noches,
de bares y de bocas de metros.
Y monocorde y errante
el hombre,
sediento de nalgas y caimanes
se abraza a una sospecha,
besa a un jíbaro que vende iguanas,
se consuela disperso,
aplaude a una pareja de esqueletos
que bailan en la cálida noche
con brío de tristeza,
a ritmo de cajones y tantanes.
Y después nada ni nadie
va a disponer por ellos qué manteles
qué vasos, qué sillas a su mesa.
La cena, la cena,
la sirven en dos lágrimas,
en dos cuencos de risas,
la cena que con ellos cena.
Abajo
continúa la calle.
Persiste iluminada.
Bajo farolas de caimanes bailan tango
una pareja de monos amaestrados
de aquellos que Fafka previamente
informó con decencia a la academia.
Y el nombre insiste
que no quiere
dejar
de ser
eterno.
Y en el mar
se recombinan se abrazan
medusas y otras algas
y todo se hace espeso.
Allá se ven iguales medusas y otras algas,
acá anémonas iguales
que espinas tristes vieron
murciélagos sordos
que nadaron en el aire.
El plancton y los recuerdos
mezclándose a la par
se recombinan
se hacen distintos,
forman nubes que a la vez son magmas
de una sombra espesa que obligada
por la luz, por la lluvia obligada,
por la voz oprimida, se hizo eco,
a solas,
a solas algo se oyó en la niebla,
la voz se hizo voz, la voz,
la inconsume, incombustible, ardiendo,
la inacabada niebla
que arremete, entra y sale de tugurios,
en un vómito de noches,
de bares y de bocas de metros.
de bares y de bocas de metros.
Y monocorde y errante
el hombre,
sediento de nalgas y caimanes
se abraza a una sospecha,
besa a un jíbaro que vende iguanas,
se consuela disperso,
aplaude a una pareja de esqueletos
que bailan en la cálida noche
con brío de tristeza,
a ritmo de cajones y tantanes.
Y después nada ni nadie
va a disponer por ellos qué manteles
qué vasos, qué sillas a su mesa.
La cena, la cena,
la sirven en dos lágrimas,
en dos cuencos de risas,
la cena que con ellos cena.
Abajo
continúa la calle.
Persiste iluminada.
Bajo farolas de caimanes bailan tango
una pareja de monos amaestrados
de aquellos que Fafka previamente
informó con decencia a la academia.
Y el nombre insiste
que no quiere
dejar
de ser
eterno.
Y en el mar
se recombinan se abrazan
medusas y otras algas
y todo se hace espeso.
y todo se hace espeso.
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Mar
Como me gusta el mar
me gusta la sal
o como la sal
tiene agua
bebo mar
y así en mis
venas cansadas
se aglutinan los
grumos
de un espeso
sentido de las aguas
donde flota
dentro de mi
la eternidad de
las cosas que no puedo
navegar
y así fue
como un día
aparecí ahogado
en una playa
junto a los
restos
de un barco
que vino a rescatarme.
Yo fui un madero
mascaron de proa
en la noche
marina.
martes, 16 de diciembre de 2014
La soledad de las chaquetas
A que das en la cruz, Tomás,
a que das en el quid crucificado
sobre el yunque,
como un martinete desgarrado,
los bronces de arenas calientes,
el hierro forjándose;
¿dónde estás Tomás
a qué golpe se debe,
a qué sorbo se bebe
tu poema?
A que das en el pie que sujeta al árbol,
Tomás,
y caen redondas las hojas
como de un abril que brota
de tantos otoños como te tocó vivir
lamiendo el tronco de los árboles.
A que das en la tilde y se cae la palabra
y te echan de la percha
donde tu chaqueta inerte,
donde tu tela de pan
con sus bolsillos de aire,
tu chaqueta que estuvo colgada
lacia o laxa o seriamente muda,
en silencio,
durante años prendida
esperando a ser usada,
compartida,
comprendida;
a que te quitan la chaqueta
Tomás,
tus mangas vacías
de hombre que una vez
una sola y única vez,
se perdió para siempre.
Yo era un hombre que bebía rocío
pues mi sed provenía de la piedra
y la savia dolorosa de algún árbol.
a que das en el quid crucificado
sobre el yunque,
como un martinete desgarrado,
los bronces de arenas calientes,
el hierro forjándose;
¿dónde estás Tomás
a qué golpe se debe,
a qué sorbo se bebe
tu poema?
A que das en el pie que sujeta al árbol,
Tomás,
y caen redondas las hojas
como de un abril que brota
de tantos otoños como te tocó vivir
lamiendo el tronco de los árboles.
A que das en la tilde y se cae la palabra
y te echan de la percha
donde tu chaqueta inerte,
donde tu tela de pan
con sus bolsillos de aire,
tu chaqueta que estuvo colgada
lacia o laxa o seriamente muda,
en silencio,
durante años prendida
esperando a ser usada,
compartida,
comprendida;
a que te quitan la chaqueta
Tomás,
tus mangas vacías
de hombre que una vez
una sola y única vez,
se perdió para siempre.
Yo era un hombre que bebía rocío
pues mi sed provenía de la piedra
y la savia dolorosa de algún árbol.
viernes, 12 de diciembre de 2014
jueves, 11 de diciembre de 2014
El origen de mis manos
Anoche me dormí
con el sexo de mi mujer
entre las manos,
anoche recapacité
del origen
antiguo y
ancestral de mis dedos
mientras acariciaba el vello túrgido
de cuando mis
uñas escarbaban
en la tierra para
extraer insectos,
un olor a sexo
atrapado
por un tiempo de
semen o sementeras
de viejos arados
que abrieron surcos,
levantaron la
carne más bella
de la tierra.
Hoy cuento las
semillas
de una tribu atávica
que como yo,
que como yo,
por las noches siembra el mundo.
martes, 9 de diciembre de 2014
Ese hombre
Ese hombre que ahora se repara ante el espejo,
al instante siguiente se resquebraja en el azogue.
Su mano, nerviosa, aparta del cristal
una húmeda y sedosa nube
que dejó una pátina de vaho
en su extrañada mirada.
Ese hombre empieza a preguntarse
quién habita en los desiertos
que de esa manera tan extraña
ha comenzado a acariciarle.
Él que era seca costra en el barro
pana rozada por un tiempo de espera.
Higo
Higo sorprendido en el instante que expele un "viento-poema",
o también de como un chemtrails aterriza (higueriza) en el alma
de un higo: nunca un higo supo despegar de su higuera nodriza.
o también de como un chemtrails aterriza (higueriza) en el alma
de un higo: nunca un higo supo despegar de su higuera nodriza.
lunes, 8 de diciembre de 2014
viernes, 5 de diciembre de 2014
Frío
Pesadumbre de mí, mis brazos
torpes, de alas plegadas,
mis dedos enredados en zarzas,
huelen a luna y eucaliptus.
huelen a luna y eucaliptus.
Pesadumbre de mí, mis brazos
torpes, de alas plegadas,
mis dedos enredados en zarzas,
huelen a luna y eucaliptus.
martes, 2 de diciembre de 2014
El sentido trágico de la vida
Leo a César Vallejo
en tarde ociosas de caramelos de menta,
y cuando todo parece estar perdido
me arranco la piel con Pablo De Rokha,
que le añade aguardiente de orujo
a la palabra lengua
y paladar a la pólvora quemada.
Y me voy salvando de la vida.
Me salva una edad provecta
de cuando el hombre conocía
la palabra generosidad,
el sudor de la bondad
y el motivo de las cosas.
¡Ah! y si cierro los ojos,
mi compañera se acerca despacito
y me besa los párpados
a la vez que recita unos versos de Lois Pereiro:
"...e as veas convertidas
en túneles de acougo e perigo
sulagan o corpo en mil soños
cando a lene escuma da sombra
anuncia as visións
que presinto."
Y así puedo resumir mi sentido trágico de la vida.
en tarde ociosas de caramelos de menta,
y cuando todo parece estar perdido
me arranco la piel con Pablo De Rokha,
que le añade aguardiente de orujo
a la palabra lengua
y paladar a la pólvora quemada.
Y me voy salvando de la vida.
Me salva una edad provecta
de cuando el hombre conocía
la palabra generosidad,
el sudor de la bondad
y el motivo de las cosas.
¡Ah! y si cierro los ojos,
mi compañera se acerca despacito
y me besa los párpados
a la vez que recita unos versos de Lois Pereiro:
"...e as veas convertidas
en túneles de acougo e perigo
sulagan o corpo en mil soños
cando a lene escuma da sombra
anuncia as visións
que presinto."
Y así puedo resumir mi sentido trágico de la vida.
El jabón de la noche
Buenos días Babel,
las aguas bajan mansas
en la ciudad de las lenguas,
se desnudan en sus orillas las mujeres
y lavan sus enaguas de lino
con el jabón de la noche.
Amaneces Babel,
un dátil de oro se eleva manso
y deja atrás la noche caoba del oasis.
Una palmera de plata
va hundiéndose lenta
en la arena roja y malva del desierto.
Entre nubes de ceniza
de hogueras que se apagan
hay un nuevo amanecer
donde toda palabra va olvidándose,
residuo de una lengua
que ahora aprenden los lagartos.
viernes, 28 de noviembre de 2014
Másturbo
Para combatir el aburrimiento de una sociedad
en decadencia
me masturbo como si fuese un hombre importante
que trasciende la vida
la vida que me concedió el placer de poder disfrutar
de las pulsiones sistémicas de Onan
con una pulcritud de pañuelo de seda
que se hace depositario de mi semen
tras esta lenta y paciente caricia
que va dejando envuelta en hilos
pétalos de mi genética
un poco de ignorancia
mi perfil de enfermedades
el color de mi pelo y la forma extraña
que tengo de señalar con los ojos
los pájaros que huyen poco a poco de mi frío.
Hecho pulcra mortaja de relajado placer
vivo en una sociedad libre
que me permite poder contar
todos los momentos de soledad
por los que pasa mi vida
y recibir a cambio un abrumador
aplauso de envidias
por saber contarlo
sin morir en el quicio frontal
de un disparo de semen.
Abatido como un alce
pero con el falo aún vivo
bramo y recuerdo
mientras voy durmiéndome de placer
cuando era un niño con los ojos abiertos
por la sorpresa
de llevar dentro de mí a un hombre.
en decadencia
me masturbo como si fuese un hombre importante
que trasciende la vida
la vida que me concedió el placer de poder disfrutar
de las pulsiones sistémicas de Onan
con una pulcritud de pañuelo de seda
que se hace depositario de mi semen
tras esta lenta y paciente caricia
que va dejando envuelta en hilos
pétalos de mi genética
un poco de ignorancia
mi perfil de enfermedades
el color de mi pelo y la forma extraña
que tengo de señalar con los ojos
los pájaros que huyen poco a poco de mi frío.
Hecho pulcra mortaja de relajado placer
vivo en una sociedad libre
que me permite poder contar
todos los momentos de soledad
por los que pasa mi vida
y recibir a cambio un abrumador
aplauso de envidias
por saber contarlo
sin morir en el quicio frontal
de un disparo de semen.
Abatido como un alce
pero con el falo aún vivo
bramo y recuerdo
mientras voy durmiéndome de placer
cuando era un niño con los ojos abiertos
por la sorpresa
de llevar dentro de mí a un hombre.
Inicio del poema
Escribía con lápiz de grafito
de afilada punta
aguzada al filo azul de la navaja
y borraba los errores del carbón
con miga de pan
sacada de una hogaza de hambre
algo de tristeza y hasta un poco
de nostalgia
al comprobar cada día
que no tener era una forma
incluso una fórmula
casi matemática
de estar en la vida.
Un poco más allá
comenzaron los desiertos.
martes, 25 de noviembre de 2014
Paraíso
Si consigues que una calle solitaria húmeda y oscura
tenga el sabor
de un cuchillada en las venas,
las mismas que usas para atar la vida,
y los pocos pájaros de la noche
se bañan en alcohol y vómitos,
si consigues
que tu boca ególatra y llena de sevicia
y calamidad
sea besada,
entonces pon un blues en tu solapa alegre
como una fruta ácida recién cogida del paraíso,
ahora que adan y eva han dejado las llaves olvidadas;
si consigue todo eso
pon tu mano de escribir poemas
a macerar en una pócima de harina lejía
y vino peleón,
lee un verso lentamente
con el ojo que te queda para mirar
cómo la persona amada te abandona para siempre
incapaz de soportar
este delirio en el que te mueves
cada día
como un soltero anacoreta
tuerto y malquerido
que no supo entender la puta vida.
tenga el sabor
de un cuchillada en las venas,
las mismas que usas para atar la vida,
y los pocos pájaros de la noche
se bañan en alcohol y vómitos,
si consigues
que tu boca ególatra y llena de sevicia
y calamidad
sea besada,
entonces pon un blues en tu solapa alegre
como una fruta ácida recién cogida del paraíso,
ahora que adan y eva han dejado las llaves olvidadas;
si consigue todo eso
pon tu mano de escribir poemas
a macerar en una pócima de harina lejía
y vino peleón,
lee un verso lentamente
con el ojo que te queda para mirar
cómo la persona amada te abandona para siempre
incapaz de soportar
este delirio en el que te mueves
cada día
como un soltero anacoreta
tuerto y malquerido
que no supo entender la puta vida.
domingo, 23 de noviembre de 2014
viernes, 21 de noviembre de 2014
Navaja
Abro la navaja y avanzo.
La noche es un plato de agua limpia
y en medio de un líquido negro
dibujo con la punta del acero
una sombra que se inclina
sobre la tierra
y clava
cava con ahínco
hasta que fluye la sangre
de un barro nocturno
que amaso entre los dedos.
Escribo con ellos
sobre el agua del plato:
“No quiero estar solo”.
Y marco
una cruz sobre mi pecho de piedra
que ayer sostuvo tu cuerpo
y tu saliva.
Avanzo con una navaja entre las manos
tengo miedo de mí
todo en el aire es violento
no hay nada que me haga un héroe
nada por lo que morir
y vivo de este miedo
sosegado
como una palma roja al borde
exacto de mis arenas.
Avanzo con un plato de agua negra
y un fuego encendido entre los dedos.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
R.L. Burnside
Ya queda poco para las doce. En un par de horas estaremos en otro día. Tan insignificante como este. Siempre queda poco para las doce. La hora de un blues que siempre está en nosotros, dentro. Este es dulce. Burnside, nació en el Mississippi. Y aparte de blues, hizo hombres y mujeres: 13 hijos, 35 nietos y 32 bisnietos. Nació el 23 de noviembre de 1926. Murió a los 78 años. Trabajó toda su vida en el campo. Mató a un hombre: hizo blues. Blues eléctrico con guitarra y slide. Aprendió música de su vecino Fred McDowell, otro bluesman. No como los poetas de hoy que aprenden poesía ellos solos, o solitos, que es peor. Y nunca matan a nadie, aunque sea con un poema. Ya no hay vergüenza ni maestros. Blues.
Miro mi sexo con ternura
Miro mi glande
puro
-Jorge Eduardo
Eielson-
Trepa
álzate
hacia adelante
sube
sube
corretea como alce o gamo
cebra sedienta
bébeme
recorre los lirios de mi piel
déjate
chupar pámpano de ayer
los dedos
los dedos
sécate
con mis cabellos de caballo
yérrame
derramado pendiente de oro
en tu oreja trinidad
sóplame
el aire de un sueño majestad
abre mis ojos
abre mis ojos
recórreme
encuentra el sexo
que sacie
la virginidad
blanca
de tus enmiendas.
Miro mi glande puro
su brillo de luna
la soledad del prepucio
sus estancias vacías.
sus estancias vacías.
lunes, 17 de noviembre de 2014
Dómine y Máscara
Con destreza inusitada
arrojó lejos de mí el doloroso cosmético,
el artístico carmín,
el perfil de lápiz
que en un largo y laborioso maquillaje
había dibujado ante el espejo,
y sobre la colcha de la cama entabló
un cuerpo a cuerpo de besos
con la otra.
Yo lo contemplaba todo
desde una lágrima enorme
de rodillas postradas,
desde una lágrima enorme
de rodillas postradas,
desde la más triste desnudez
de unas frías y frágiles caderas
derramándose
derramándose
a lo largo de la alfombra.
Y quise sujetarla, como se sujeta
la noche y sus embozados misterios.
Abrazarla, como se abrazan
las sombras que van a perderse
para siempre en la otra luz,
las sombras que van a perderse
para siempre en la otra luz,
secuestrada en los ojos cerrados
de la vida.
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