lunes, 18 de febrero de 2013

Estaño

Los cuerpos sin cutículas y blandos
se miran se traspasan
se clavan agujas de metal inoxidable
y piensan que se aman
aún en medio del delirio.

Los cuerpos transparentes y de niebla
de claros y rocío
se acomodan en cíngulos extraños
se ubican se amontonan
se juntan se agregan se componen
se hacen de otro se parecen
y lloran deseosos del contrario
a pesar del terror que les produce
su persistente silencio.

Los cuerpos acicalados de costumbres
de penumbras y soslayos
de grises soldaduras
donde un raro pespunte los va uniendo
en templadas costuras de estaño.





domingo, 17 de febrero de 2013

Dado

Nada tan fácil como sostener un dado
entre los dientes.
Un dado en la punta de la lengua.
Un dado hecho del hueso más necesario
que el hombre usa para ser un animal despierto
un ser vertical próximo a la frente
su reptil occipital de sangre fría
su manera de pensar
su necesario color sangre
su marfil de muelas sencillas
sus mandíbulas para el pan
que siempre masticó de rodillas
y de rodillas dio un trago de vino ardiente
para ver lunas azules
más allá de las estrellas.

Un dado hecho del hueso del pasado
hecho de sol a pulso de saliva
en la punta de la lengua
para después hacerlo girar rápido
dentro de la boca
y escupir un seis
el tres
un dos
las veces
el asco que sintió
jugando a la vida
jugando a tirar el dado
para que la vida le diera un número
para que la vida tuviera
un número
ese por el que siempre cae el dado.
Un dado hecho del hueso más apremiante
de su vida de embelesado
que mira a las estrellas.



sábado, 16 de febrero de 2013

El Roto / Arco 2013

Demasiados comisarios. De todo. De las artes en general.
De la poesía. Incluso del corazón. Esos que te dicen como
se administran los sentimientos. El amor. Las carencias.
Los comisarios, responsables de lo que los otros no
quieren serlo. Esa disciplina suya, inclinando la balanza
de la normalidad a su favor. Que es la medida, dicen. El
orden, dicen. La orden. Las órdenes.




Hay un lenguaje roto

Hay un lenguaje roto,
un orden de las sílabas del mundo.
Descífralo.
-José Ángel Valente-


Hay un lenguaje roto
una historia escrita por extrañas sombras
figuras solitarias

miradas indecisas
otras cosas que nos son desconocidas.
Hay un orden en el desorden de la única
sílaba
que cubre el mundo
emisión de voces dicen los sinónimos
conjunto de letras
que hacen eco en el orbe
recordando que tu condición de humano
(ser difícil líquidamente gaseoso un día)
es resolutivamente catastrófica.

Vete a la luz. Marcha. Huye.
Ir como una mano sobre la geografía.
Acariciar un cántaro como un agua
soportar la sed que ocultan los barros.
Rozar el silencio de la alfarería.

Hay un orden en el desorden de las cosas.
Tómalo. Mézclate inteligente materia
que duerme en los diarios.

jueves, 14 de febrero de 2013

Alma

Yo siempre fui comunista. Por común. Por alma.
Rotundo. Dogmático ante el derrumbe.
Y este blues de Zitarrosa es para los que como yo
necesitan un sorbo de tinta roja para camuflar el color
de su sangre en otras dogmáticas redundancias.
O para poner nombres a la situación
geográfica de sus venas. Chin-chin.
Para tí, Barrios González, única amante que me acompaña.
Compañera que me enseñas a remontar cometas.


miércoles, 13 de febrero de 2013

Adúltero

No me gusta coño vigilado ni estanque sin peces
-Guillermo de Aquitania-

Con un testículo también soy capaz de amarte,
me sobran cojones para fundir el mercurio
de tus ovarios de estambre,
quemar en la zarza todos mis espermas,
y morir abrazados sonriendo al patíbulo.
¡Ah! y tu marido que formó parte de la trama
que lo parta un justiciero rayo ecuménico
o que se lo folle el sable fálico del pez espada.









lunes, 11 de febrero de 2013

Godot

Se aliñó de ojos
se puso sobre monturas de hierba
álzose quizás sobre el granito
miró oteando
tal vez escudriñó con ojos de ciervo
olfateó el viento alimentado de pólenes
y supuso que el abrupto terreno
que se extendía frente a él precisaba de un jinete
o de un guerrero.
Rodeó con pies de acero y músculos de mineral
rocas elevadas casi hasta tocar otros planetas
y cabalgó en las sombras
que rebosaban los afilados perfiles de la piedra.
Un millón de años y aún espera
que le dijeron que esperara
a un tal Godot o a un tal primero.

Beckett, allá en Dublín, en un viejo café
lee una carta de su amigo Joyce.
Sin concederse treguas,
lento como la mano
del  que llegó primero,
acaricia el papel,
sus letras caen blandas al suelo
y el sobre arde.
¡Godot, Godot!



sábado, 9 de febrero de 2013

Sed

Yo encontré un verso
en un vaso de agua,
y fue al beber
cuando sucedieron
todas estas cosas.
No acusen a mi sed,
si acaso acusar debieran.


viernes, 8 de febrero de 2013

Citas desinteresadas

“La diferencia entre pasado, presente y futuro
es sólo una ilusión persistente”
-Albert Einstein-                                                                            

miércoles, 6 de febrero de 2013

Puntualidad y niebla

A las nueve de la mañana
te dio el sol en el coño.
A las quince y treinta
había bajado la niebla.
Y una nube blanca
atravesó mis labios.

Al borde de la niebla,
siempre fue al borde de la niebla
donde aprendimos a jugar.
Fue un juego dulce y sin trampas,
un juego sencillo de luces y sombras.
Y afuera la calle era de otros.

lunes, 4 de febrero de 2013

Miguel Ángel Curiel










El lunes 11 de Febrero, Miguel Ángel Curiel
presentará en Madrid, su libro HACER HIELO,
XXIII Premio Nacional de Poesía José
Hierro, en la librería LA MARABUNTA, a las
7,30 de la tarde, C/Torrecilla del Leal 32.


domingo, 3 de febrero de 2013

Aquel día lejano

Aquel día lejano muy lejano al entrar en casa
dejé sobre la mesa mis rodillas y mis codos
doloridos cansados
casi dejé un par de lágrimas
y una mirada rota sobre los muebles tristes.
Teníamos un televisor rojo y lo encendí
me quedé dormido en la silla frente al televisor
y llegaste tú de un lugar extraño dándome besos
para que viera tu rostro redondo y jovencísimo.
Yo te quería. ¿Cuál fue la verdad
que supimos mantener tanto tiempo en el aire
como un pulso como una espada
que jamás permitimos que nos golpeara
con su horrible amenaza?
Después tú enfermaste. Grave.
Y leve también yo enfermé
y comenzó una tormenta en nuestros corazones
un vendaval de pájaros locos que cruzaron por nuestras
manos y nuestra vida sin que pudiéramos tocarlos.
¿A dónde fueron las tardes compartidas
el aire nuestros ojos las letras caídas de aquellos libros?
¿Qué voy hacer sin ti cuando muera?
¿Y ahora vivo
qué voy hacer si vivo sin ti?
Han pasado las horas y los días
han pasado los meses y los años
y no ha pasado nada todavía
amor.

viernes, 1 de febrero de 2013

Ceguera


Me despierto emprendedor. Pienso en los emprendedores, esos seres que emprenden cosas. O empresas. Sobre todo si estas vienen cargadas de incertidumbre. Buscarse la vida es embarcarse en una buena empresa. Así que saludo a los filósofos, a los usurpadores, a los intrigantes, a los farsantes y a los mangantes. Y al parado que no quiere encontrar empleo. Y a aquel poeta que no quiso publicar un verso nunca, para no ser el circo que tanto nos cansa. Salud por tanto.

Siempre fui un emprendedor. Emprendía cosas una y otra vez. Emprendí poemas. Algunas veces atacado de una dislexia extraña, la palabra "emprender" me quemaba entre los dedos y perdiendo las dos primeras letras, labraba mi piel, abría surcos en ella, e iba prendiendo entre mis manos brotes de letras frescas. Así fue como le di sentido a la llama. Organicé varias hogueras con ellas. Fui un emprendedor que corrí el camino en sentido inverso. Una luz me precedía.

Un día bajo un almendro encontré a un anciano cubierto de harapos, que abría las almendras sujetándolas entre los dedos pulgar e índice y una ligera presión de ambas yemas. Pregunté el truco y me respondió: “Fíjate bien hijo, soy ciego”.

Mientras, afanados emprendedores corrían por amplias autopistas, en dirección contraria a la mía, dejando atrás los caminos polvorientos. Forjaban lentamente en la fragua del tiempo un gran proyecto, que con los años y leyes favorables al espectáculo o al espéculo, daría sentido, razón de ser, a un reino de hombres llamados videntes.

El horizonte al cubrirse de niebla y arena del desierto, se encargó de borrar para siempre un viejo camino polvoriento seguido por poetas disléxicos, que confundieron la purificación del fuego con la luz de un anciano ciego. En aquel camino de zarzas, cabras y lagartos jamás hubo almendro alguno.

martes, 29 de enero de 2013

Una pasión incontenible

Que cómo me siento? A veces me siento de pie. A veces camino sentado. Y una vez caminé sin moverme del sitio. A veces me tumbo de cuestas. A veces me cuesta sentarme. A veces bajo boca arriba y siempre me pienso asustado. Y una vez puse un pie en los viejos andamios de la vida y sentí ganas de pensar. Otra vez fui levantado del barro y baje cuesta arriba. Ya no tengo espalda, ni huesos maltratados. Ni un hueso blando, ni un pan duro. No sufro del traje y mis camisas caminan solas. A tientas. Algunas noches les abro la puerta y vienen a vivir conmigo. Soy una percha de carne insoportable que las aprecia. Su olor de sudores lejanos acelera mi paladar, reconforta mi memoria de cuando era un indio con pradera en la cintura. Todo es alacena, y aún me nombran los estantes vacíos. Nunca entendí por qué vivo archivado. Más amo las estanterías que esconden la sangre blanca de un poema. ¿Que cómo me siento? A veces me siento a pensar que como, que hablo y acaricio el brazo del hombre que me ama y mastico un pasado de relojes apretados en los puños iracundos de la noche, cuando la mano lenta de ella viene a nombrarme con su dedo de hembra atribulada. Todo se apacigua y el mar se mira en mis pupilas. Hay peces de fuego en todas las miradas. Una pasión incontenible.

lunes, 28 de enero de 2013

El soplo de un dios

No pude acariciarte,
mas ahora que tú me lo pides
¿cuántas caricias son precisas para que aparezcas
desnuda, blanda de carne y sangre,
temblando entre mis manos
para que yo forme con todo ello
un cuerpo mortal que me aconseje
las formas del barro,
las órdenes de un dios que con su soplo
levante un polvo de vientos veniales
y en ti se den las manos un abrazo
de tiernas palabras cálidas y hermosas?

Tócame aquí
ahora cuando la ausencia ve
lo que nunca vio nadie.

jueves, 24 de enero de 2013

Pedestal al poeta desconocido


Al poeta. Si hay que levantar un pedestal, este se merece soportar una estatua al poeta desconocido. La estatua, siguiendo los consejos de mi amigo, el poeta Manuel Pacheco (Manolo ahora reside en el Olimpo más residencial) y con algunas variantes introducidas por mí, sería de hierro fundido -de una colada de vigas ferruginosas encontradas en un estercolero-, de tamaño natural, con cara de poeta o de patata, que diría Miguel Hernández, esa cara de poeta que jamás recibió un premio literario, por estar controlados estos por las mafias de las editoriales al servicio de los jurados, y estos al servicio de los ayuntamientos u otros estamentos de la "cultura" de este país de cansados, que se gastan el dinero público dándoselo al gremio de poetas que están en nómina. O de su parte, que es casi lo mismo.

Nuestra estatua, llevaría la cabeza despejada, cabellos alborotados, una camisa de seda blanca abierta, con el pecho al descubierto, pantalones de pana negra, descalzo y con un farol encendido en la mano izquierda. La estatua además alumbraría en las noches de luna llena, que es cuando menos se necesita la luz de un farol. Y en la mano derecha dos libros de poemas: "Trilce", de César Vallejo y "Melos Melancolía" de Carlos Edmundo de Ory, por ejemplo.

Se procuraría que el pedestal con poeta estuviera en un sitio de paso, sin ir más lejos cerca de una boca de Metro. Llamaría la atención de los usuarios, que se pondrían a leer poesía como locos, para que a ellos que tienen oficios más nobles que el de poeta, también les levantaran un pedestal con estatua. Por la envidia a la poesía, que dicho de paso también hay mucha entre los poetas. De esas lecturas, -digo yo- los viandantes entenderían que dentro de la luz que irradia un poema, hay un hilo de oro que siguiéndolo se da con la entrada al laberinto, y que una vez dentro ya nadie está perdido, al revés, ese laberinto es el punto de encuentro, ya que no tiene salida. De ahí, a la revolución de las almas, hay un paso. Y todo resuelto. Un pedestal, un poeta. O un laberinto.



Citas desinteresadas

Sucesión de sonidos elocuentes movidos a resplandor, poema
es esto
y esto
y esto
Y esto que llega a mí en calidad de inocencia hoy,
que existe
porque existo
y porque el mundo existe
y porque los tres podemos dejar correctamente de existir.
-Juan Larrea-