Durante el leve bullicio que levantas cuando
regresas a casa del trabajo,
donde caben algunos paquetes y un beso,
me hablas de aquel perfume
que olimos juntos una tarde.
Y me pregunto cómo puedo y qué debo hacer para recordar
los perfumes, ya sé que tú no intervienes ni interfieres en
mis pensamientos o mis manías, pero un olor debe tener
un código, una numeración a la que recurrir para salvar
un beso, una historia, una llegada bulliciosa.
Ya sé por tus palabras que era intenso, pero yo solo
recordaba que era un día de lluvia.
Y mi amor ¿qué quieres que haga para
recordar el olor de un perfume si con el leve bullicio,
el dejar paquetes y el volver rendida,
impidió durante toda la tarde
que leyera en tu mirada?






