viernes, 27 de enero de 2012

Los otros

El pueblo abordado por intránsitos civiles,
gente de paisano o alguna percha vieja
que perdió su traje,
vuelve a lamentarse.
En los márgenes de sus quejas
soy ese hombre misterioso que vino a visitarme.
Él me contó cosas,
excesivas, numeradas;
pero no me habló de mí,
ni una referencia, ni una alusión.
Así se fue, misterioso,
dejándome sin un atisbo de mi sombra.
O algunos rasguños de mi nombre.
El pueblo desbordado vuelve a regresarse,
a sus asuntos, a su perfecta alquimia
donde espesa el silencio de mi total ausencia.

Lluvia sobre las flores del sur

Lluvia de enero sobre las flores del sur.
Reunión placentera de gaviotas en la playa
a ratos tristes como un poema escrito
sobre un transparente papel de fumar.  
Esta tarde llueve. Cae agua del mar cercano.
Agua para estas flores de paraguas desconocidos.
El cielo y el mar igualan su gris
buscando motivos para besarse
o una disculpa para conocer sus límites.
Dos hombres me saludan con una sonrisa.
Hay voces de niños en los patios cercanos.


Variedad de sucuculenta, entre la Set Oliver y la Alworthia.

jueves, 26 de enero de 2012

Cogido con pinzas

Vuelvo al sur. A veces como una piedra
que cae a un lugar profundo y desconocido.
A veces vengo triste.
Vuelvo al sur como un "Polaco" Goyeneche cualquiera.
Y de vez en cuando me miro en el sol.
Me busco en la luz. 

Toda búsqueda es inútil: ya has llegado.




Final

Vamos finalizando. Se acaban los méritos, las ideas fenecen. Llegados a este punto los búcaros se estremecen, las flores se marchitan. Toda línea argumental va perdiéndose en el horizonte y uno lleva a otro, y otro va más allá y cae en lo que parece un abismo, una sima insondable, un fin al fin y al cabo. Un fin.

Hormas

Cuesta trabajo practicar con el lobo
Cubrir los pomos con una tela ardiendo
Subir los peldaños con los ojos cerrados
Tener entre las manos una seda helada.

Cuesta trabajo ver en algunas bocas
Las distintas palabras blancas
Que en las sombras te alaban.
Cuesta trabajo soportar tu propia carne:
Una flor blanca brilla esbelta y sola
Como el filo nevado de un cuchillo inerte.

Y subimos tarde hasta la hora doce del reloj
Para ver que su cenit también era falso
Al otro lado todo era abismo.

Cuesta trabajo entender al cadáver
Sobre todo si viene inalámbrico y solo
Más callado que nunca y exacto de palabras.

miércoles, 25 de enero de 2012

Acervo cultural

Caballo. Galopando. Derrumbado. Dulce. Caballo. De oscuro semblante tu jinete. Y unos simples y esbeltos alisios en el horizonte. Hoy es jueves en América y aquí seguimos festejando el dolor de una cultura que se impone. El rigor de ciertos intelectuales (los pobres) que viven con nosotros.
Vámonos caballo, al trote; ya es primavera y las hormigas bajo tus cascos no sangran. 

Ha muerto un poeta: Theo Angelopoulos, la mirada de Ulises

La tristeza que produce el cadáver del asesino

...era una camisa blanca
como las otras,
...con un disparo negro
como los otros,
...había un cadáver
como los nuestros
...bañado en sangre
como la suya.

...y un silencio neutro y cómplice
en todas las miradas.

martes, 24 de enero de 2012

Sangre de toro

¿Por qué pintan las naranjas? ¿Por qué lo pintan todo? Pues muy fácil: porque ustedes reclaman estética. Pareados. Reclaman que el pliegue de la falda o la raya del pantalón, haga vuelo y juego, con un levante liviano. Esteticienes del pánico, reclaman que su naranja juegue a los dados con Dios y con las puntillas lánguidas del tanga, o el color bisonte del calzoncillo.

Ver una naranja así produce dolor. ¡No está pintada!, las da así el naranjo, o lo que sea. Como si una naranja fuese ese balón de playa. Ese otro balón de los domingos que Ronaldo mete en la red y Messi en su alma. Un dolor que nos lleva a lo ancestral del hombre de lo que fue el hombre. Un dolor nuevo que viene del recuerdo de cuando éramos jóvenes y la belleza quería ser amiga nuestra. De cuando los griegos enterraban a los caballos muertos en batalla. Daba gusto comer naranjas entonces.

No pintan las naranjas: las esculpen. A la medida del gajo que llevamos entre las piernas. De lo que se come se cría.
¿Qué está pasando? A todos nos da en la nariz, que nada bueno.

Adiós, que nos zurza un médico la médula esdrújula de la noche. O la médula espinal de la lengua. Palabras. Sangre de toro.


Ah! ZZ Top.





Miles Davis & John Lee Hoocker

El blues de hoy llega sin avisar y el de mañana no llegará nunca.
El blues es un estado de ánimo. Como todo.
Como el amor, la poesía, y el color de los ojos de ella. O de él.
Pero el blues de hoy es una hermosa "fussión" que nos dejaron
estos dos maestros: Miles Davis y John Lee Hoocker.
Todo está perdido. Pero no.


lunes, 23 de enero de 2012

Ciudad

¿Qué piedra a golpear subes ahora,
universal sombra que ardes
incinerada de pasión y ansiada espera,
escanciando tu dolor en ánforas de vidrio?
¿Acaso soy yo esa deidad,
ese extravagante afán?

La ciudad es un profundo pozo.
Fábricas e iglesias,
edificios de altísimas oficinas proyectan sus siluetas,
y las calles me enseñan una vida que presta
oídos a las luces, ojos a los ruidos,
boca a los márgenes propagados
de otras figuras abstractas o mal hechas,
perdidas, errantes, solitariamente únicas.





Responsable

Dicen que yo era humo teatral
humo de fogueo,
una pantomima.
Mas aquellos disparos
de tierra y lluvia
hechos en las sombras
moldearon en barro
mi rostro de cristal,
mi orfebre mirada,
la párvula especie de la que provengo,
la generación de los crispados
o de los tensos,
y algunos se llamaron así mismos
ufanos comprensivos,
llamáronse trabajadores
responsables,
levantaron el país,
(y lo levantan)
y yo cruzado de brazos y de espanto
viéndoles pasar sin aliento
y sin pábulo,
impasible, pensando en el horrible
responsable
que me echaban en cara
(y me echan)
mañana y tarde
y algún anochecer.

domingo, 22 de enero de 2012

A Lucia Robles que se perdió

Esta hora perfecta para escuchar a este hombre  perfecto.


Pájaro

Élida
mácula
prístina
ósfera

escuálida rama
donde se posa
esa ave

alas médula
pico émbolo
friso rojo
pecho de oro

los líquenes
son su alimento.

Jamás hubo un ruido
en las zonas sombrías
de la maleza
donde ella anidaba.

sábado, 21 de enero de 2012

Giovanni Collazos

Entrevista con el poeta peruano,
realizada por Paloma Corrales.


Casa

Mi casa olía a orégano y membrillos
a carburo y migas, a ajos;
a queso portugués,
mi casa olía a jabón de sosa,
a colada y a cántaro de barro,
a agua fresca, a poleo, a gazpacho.


Mi casa olía a teja vana, a frío,
a sabañones, a tos ferina;
mi casa olía a invierno,
pero sobre todo olía a verano
a pelargonio y a higuera, a corcho.
A bolero, a “...están clavadas tres cruces”.


Mi casa olía a sopa de tomate,
a aceitunas machacadas.
A madre joven y fresca y risa.
Olía a cierta soledad de cortinas
echadas. A celindas.
Mi casa olía a un tiempo de frutos
y pasiones muy antiguas
que las llevo en mi corazón de corzo.
Mi casa olía a arriate. A vara de azucenas.


Un día mi padre cortó el lilo
que perfumaba el patio.

viernes, 20 de enero de 2012

Regresa el maestro: Leonard Cohen

Temblor

Llegará un día en el que todas nuestras palabras
irán entre comillas
en una doble imparcialidad
al sentido natural
de todas las emociones cogidas
por el imperdible neutral del miedo.
El vuelo de una paloma
las mariposas, los pétalos.
El viento cálido de las faldas.
Paseo despacio por un luminoso bulevar.
Veo la manera tan rara de pensar
que tienen los árboles
las posturas tan hermosas de aquellas
tres mujeres sentadas ante el velador tan leve
acumulado de muslos sobresaliendo
por entre patas de sillas torneadas de secretos.
Bajan sonriendo unos hombres jóvenes
abiertas sus camisas a la mirada del tiempo.
Y todo se sitúa en un temblor perfecto y pendular.
Si no he mirado si nada es cierto si sollozo acaso.

jueves, 19 de enero de 2012

Cumpleaños

Seguir caminando sin volverse loco,
continuar recordando tu nombre
por las calles de Atenas Móstoles o Paris,
bajo la lluvia y los robles, entre los helechos
o la esponjosa vegetación de la húmeda Galia.
Seguir aunque los hombres pierdan la piedra
que los orienta. Sólo en las esquinas
se citan las mujeres para dejarse acariciar
por manos y labios vertiginosos y puros.
En otoño, bajo las hojas muertas, aparecen en los parques
los cuerpos inertes y lánguidos de seres solitarios.
El poeta Eusebio Verón que jamás hizo público un verso,
fue encontrado muerto
una fría tarde de espesa niebla
bajo las ramas bajas de un boj.
En los bolsillos de sus ropas sólo se halló una llave,
en su mano izquierda un lápiz con la punta rota
y su mano derecha fuertemente apretaba una hoja de bloc.
Tuvieron que quebrar sus dedos
para poder leer entre las arrugas del papel
los siguientes versos:
“La palabra siempre es otra. Tú lo sabías,
mírame, ese era el misterio,

miércoles, 18 de enero de 2012

Dos confidencias

Una

¡Cómo pasa el tiempo,
sigo teniendo la misma letra!
Escribir me delata.

Dos

Escribí bien
hasta que empecé a ser leído.
Suponer una clientela
me condujo a sus gustos.
Pero por fin fui un miembro
del pueblo.


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Buenos días extranjeros o extraños,
extintos, expertos, náufragos de estos
amaneceres de melancólica presunción.

Bailen con ella el waltz que todo lo hace
sueño y despertar: Eleni Karaindrou.