martes, 11 de noviembre de 2014

Citas desinteresadas: Maruja Mallo, Miguel Hernández


















Soneto 28

La muerte, toda llena de agujeros 
y cuernos de su mismo desenlace, 
bajo una piel de toro pisa y pace 
un luminoso prado de toreros. 

Volcánicos bramidos, humos fieros 
de general amor por cuanto nace, 
a llamaradas echa mientras hace 
morir a tranquilos ganaderos. 

Ya puedes, amorosa fiera hambrienta, 
pastar mi corazón, trágica grama, 
si te gusta lo amargo de su asunto. 

Un amor hacia todo me atormenta 
como a ti, y hacia todo se derrama 
mi corazón vestido de difunto. 

domingo, 9 de noviembre de 2014

Campo de Agramante

Este es mi campo de Agramante
mi parcela donde pasta un cerdo
una vaca dos ovejas negras
este mi campo de margaritas blancas
mi campo de lana fría
esta es mi vida abalducada
con cintas de balduque y esparto de cadáver
hule a sombra mi vida
a legajo con huellas ácidas.
No más allá de la tormenta
que sostiene el bosque
se desplaza lento como una nieve azul
un extraño silencio.
Después de la discordia
se levanta un templo con dioses
que bebieron sangre de un cerdo
una vaca dos ovejas negras
algunos hombres vienen a orar
después de orinar en sus muros.
Hoy el sol está dispuesto
sobre una línea blanca de nubes inventadas
a fortificarse más allá de mi alma
y esta profunda trinchera
en la que me resguardo
como un hombre diminuto
al que abrasó la noche.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Un blues: George Moustaki




El extranjero

Es con mi facha de extranjero,
judío errante y pastor griego
con mis cabellos al azar,
y con mis ojos medio abiertos
que hablan de mares y desiertos
y que te invitan a soñar.

Es con mis manos de farsante,
de embaucador y de feriante
que en los jardines va a robar
y con mi boca que ha bebido
y que ha besado y que ha mordido
sin apagar su sed jamás.

Es con mi facha de extranjero,
judío errante y pastor griego,
de vagabundo y de ladrón
y con mi piel que se ha quemado
bajo este sol y se ha entregado
a los mil juegos del amor.

Y con mi pecho que ha sentido
del corazón cada latido
y lo ha sabido hacer callar,
con mi alma enferma que no espera
ni un purgatorio que la quiera
para poderla así curar.

Es con mi facha de extranjero,
judío errante y pastor griego,
con mis cabellos al azar,
que vengo a ti, mi dulce amiga,
gran manantial en mi fatiga
tus veinte años a buscar.

Y yo seré, si lo deseas,
príncipe azul con tus ideas,
igual que tú puedo soñar
y detener cada momento,
parar el sol, parar el viento,
vivir aquí la eternidad.

Así contigo he de lograr
vivir aquí la eternidad,
igual que tú yo sé soñar.

Cuando yo era griego

Cuando yo era griego tenía una espalda
de cestos cargados de manzanas,
llevaba una espada de lirio templado
a la cintura del día que nunca era mio,
y una mirada de zorro
teñida de amaneceres;

cuando yo era griego
apenas quedaban hombres en la tierra,
tan solo columnas de alabastro,
cimientos de templos pasados a cuchillo,
y arenas y cenizas, rescoldos aventados,
y una llama permanente en los ojos
que todo lo miraban
con asombro, con ira, con ternura.

Tenia yo piernas de acero y rumor,
y brazos que sujetaban el cielo
cuando llegaban las tormentas
de dioses soberbios y excitados.

Cuando yo era griego
siempre había bosques petrificados
parados en el paisaje
como hombres que no supieron huir del pánico,
ríos,
sólo piedras,

y una honda

que buscaba la paciencia eterna
del nuevo día,
y con ella apedreaba al sol
por miedo,
a la luna por piedad,
y una vergüenza
que me nacía de la duda
de ser hombre.

Cuando yo era griego,
parecía un poeta que medía
las distancias
entre el suelo y mi pecho,
las rojas amapolas
y el poema,
que volaba junto a pájaros
diminutos y bellos,
huyendo permanentes
de jaulas encendidas
como el fuego de mil guerras;

aquellas ciudades que ardían

cuando yo era griego
pobre y solo
como un pez en el río
en el que nadie quería bañarse,
o beber de sus aguas.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Cuerpos abandonados

Como tu ropa quitándose
el cuerpo que soporta
descansando de tu carne
sobre sillas o camas o sofás,
también la ciudad
al despojarse de ti
reúne millones de alcobas,
dónde a solas comprendes
que hay otras ropas
iguales a las tuyas
deslizándose en silencio
hasta armarios oscuros;
que hay otro cuerpos iguales
a tu silencio
huyendo hasta perchas
de abrazos inhumanos.
A solas no eres otra.
A solas permaneces.
Y hay un rito en los grifos
que gotean en la noche
tu desnudo primigenio.

martes, 4 de noviembre de 2014

Temple

Déjame un pezón de tu pecho para afinarlo,

que su temple tiemble liviano entre mis yemas,

¿no tendrás nunca un pezón que yo temple

contra el yunque de mi cuerpo,

en la fragua de tu sangre,

al fuego de un viejo deseo?

Un pezón que cicatrice entre mis labios,

que a mi mano coronado suba,

que mi lengua lo humanice eterno

dándole el perfil fotogénico de la uva

y que madure lento en mi boca

intacto de penumbras.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Regreso

1
Cuando venga la noche de animales fatigados en lo oscuro,
en derredor nuestro nacerá una espiga mortal de latitudes,
una trenza genial de vinos y colores marchitos.
Cuando venga la noche que venga pronto,
podremos descorrer las cortinas, levantar las persianas,
que nos invada su luz y que el sol se contamine
de nuestras sombras, viajeras hacía lo oculto,
hacía lo que el otro jamás ve.
Para conjurar misterios, cosas de lo hondo
lo íntimo o hermético,
breves presagios que moran en la lengua,
me miras con rígida y lánguida nostalgia.
Anida en nosotros, propagada, la certeza
de que mentimos al tocarnos,
de que nuestro temblor nace de una eterna duda.
Y de que así, cuando venga la noche
una y otra vez nos volveremos a amar.
2
Pero si aún no regresas del trópico amargo,
allí donde se unen escarpas y laderas
y coinciden enormes labios de jugosa savia amarga.
Si aún no regresas con tu feroz dentadura
de pantera y arsénico,
seguiré ensartado por largas y venenosas esperanzas,
seré un hilo de luz, un alma encendida
en cada piedra, en cada árbol;
seguiré comprendiendo a la roca
y a sus líquenes dulces y extraños.
Orgiástico, en una danza convulsa y hechicera
perpetuo, martirizado y vudú,
creyendo en tu regreso temblaré toda la noche.
Baile que sólo entienden las monas y las culebras.


sábado, 1 de noviembre de 2014

Vendrán más años

    
Vendrán más años malos
y nos harán más ciegos.
-Rafael Sánchez Ferlosio-

Un hombre puede agotarse perder sus posibilidades
de seguir como pájaro o navío o mirada de caballo
y en horas vagas venirse a garfio a manco a ira,
bajo un cielo gris morir aprovechando las facilidades
que da la vida y ya nada será igual para nadie.

Pero vendrán más hombres y nos harán más tristes,
como de un miedo de sacos hombres sacamantecas
o detrás de la puerta un susto, nos hablarán
por ejemplo, de todas esas cosas tristes y oscuras
que suele dejar el día abandonadas en un rincón
por insensibles, por aburridas y perecederas.

Apagarse. Dejar de ser uno para ser otra cosa,
ser otra cosa que dará sentido a la forma.
Simples y fáciles las aguas como alas encendidas
recordarán al sol su verano de gloria y felicidad.

Vendrán más años nuevos y nos harán tan distintos
como fuimos siempre, como siempre hemos sido,
paisaje aterido y tan distante de nosotros
como nosotros de las montañas, su horizonte.

¿Qué pusieron detrás del hombre que nadie hubo
dispuesto a arrojarse a una sima de dudas?

miércoles, 29 de octubre de 2014

Dudas

Aquél que quiera saber que pregunte,
investigue
o consuma rosas pálidas,
ladee su cabeza, incline su paciencia
ignore el argumento, sostenga su inicial.

Portando el rubio o el azul
que llevo tatuado como doloroso extravío
voy vagando,
acechando las huellas de otros fieles aliados.
Peregrino vigilante,
atisbo a otros porteadores lacerados como yo
buscando junto a ellos el nido de garabatos
donde eclosionan las cicatrices del corazón.

Un día en una plazuela yo era él,
yo era el de siempre en una plazuela,
dejándome investigar tú me hacías preguntas
y nunca dudé de ellas.

Aquél que quiera saber que pregunte
ladee su cabeza
ignore el argumento
anime a su dolor a hurgar en la tragedia.

Todo es cántaro.

domingo, 26 de octubre de 2014

Edad y margaritas

Ya no tengo la edad que aparentaba,
la de un ángel con espada de fuego,
ahora tengo una edad de pañuelo negro y sobrio
para actitud noble que amenace al alba.

Ya no tengo la edad que aparentaba,
ahora me ha nacido una edad nueva,
de lagarto verde esmeralda al sol de mediodía,
y al sol de media noche,
y un río soleado de premuras
entre los muslos blandos.

Ya no tengo la edad que aparentaba,
ahora tengo una apariencia de canas
que son mías. De piel fina y ligera
que heredé del viento.
Ahora aparento poeta y amanezco farsa.
Aparento nostalgia y devengo en fardo.
Un peso muerto tan liviano
que floto durante el trayecto que va
del beso al seso o del sexo a la palabra.

Emerjo, voy y vengo,
vuelo, el viento acaricia mi rostro,
sudo, sudo una enorme apariencia
de felicidad y canciones silbadas.


sábado, 25 de octubre de 2014

Agua

Ahora que tus pies los ama el agua
y todo discurre con tanta sencillez...
Ahora soy ausencia
transparente como el río.
Fluimos a través de la luz. 



viernes, 24 de octubre de 2014

Más allá de las silvas

Se va secando el alma de las cosas distintas
y una piedra en los ojos te impide ver
las llanuras sus pastos las aves los nidos
un insecto de cobre
o un reptil en mi vientre.

Veo tu frente alejarse por un horizonte blanco
más allá de las silvas
en las que enredas -cabellera de miedo-
las cosas sencillas que nunca comprenderás.

Se hace libre y distinto el paisaje
porque nunca contó contigo
nada le importó tu mirada extrañada
para organizar su verde humedad
donde el árbol crece o muere
sometido a las lluvias
que nunca te mojarán.


martes, 21 de octubre de 2014

Quedan inmóviles pendientes

Quedan inmóviles pendientes
un largo índice de rojos izquierdistas
amando su codo izquierdo
su labio inferior
su frente amplia
sus orejas de música.
Queda la mala leche de historias escritas
con sangre
como la morcilla de un pueblo
que vio nacer al poeta Ángel González.

Quedan inmóviles y pendencieros
guerreros de la noche
esta tarjeta de visita
este cuaderno
esta delicada noche con su fiesta de baile
donde nunca te saqué a bailar
pero tus ojos danzaban en mis labios
y me enamoré de ti como un normal.

Quedan las pérdidas:
todas las oportunidades vacuas de cada día
y largos borradores de urgentes versos
precipitados: su borrón de lágrimas
templadas. El papel secante
amansando el dolor de un mal poema.
Queda la música de Aute
O la de Silvio o la de Pablo.
El patio de Triana y un blues de Mayall.

Azules musarañas
teatros en el cielo
asustadas bandadas de pájaros negros
en el invierno húmedo de los campos
alegres y tristes
los páramos que dijera Don León Felipe
de esta España hermosa y plana
como una manada de corderos
como una partida de bandidos imbatibles
de maquis románticos o no
en los montes resistiendo la soledad de la muerte.

Quedan inmóviles pendientes
rosas tatuadas en la piel de las ingles
una flor por cada amor fracasado.
Finísima piel dolida
tan necesaria y precisa para amar
para sufrir puñaladas azules y de oro
y desangrarse de un único amor.
Un amor irrepetible
acabado.
Todo es efímero
los lobos se amansan. Desaparecen las selvas
y aumentan los aplausos o las salvas.
Tus ojos y los míos se miran tristes.


viernes, 17 de octubre de 2014

Como se nombra una calle

cuando quise ser la caligrafía de las brasas,
-Amalia Iglesias-

CUANDO quise ser la caligrafía de las brasas
tu alma trajo tristeza hasta la noche,
que escribió poemas de alcohol en las paredes,
y se meció al viento de las cortinas
un brumo eco de lejanos besos rotos.
Tu boca era de orfandad y frío
y mi mano te nombró
como se nombra a una calle
cuando uno está perdido.





martes, 14 de octubre de 2014

Si dulce es el tormento

Si dulce es el tormento que tu boca me absuelva
del dolor de la vida
que tu mano me nombre con una caricia
que tu lengua en la mía sea una voz
confesándome besos
o "he pecado en tu ausencia
con los nombres de otros."

Si dulce es el tormento que tu mirada de hierba
crezca entre mis dedos
una tarde dos noches
que me visitó la urgencia
los poetas los libros
las rutas olvidadas
los ruidos que dejamos
la mirada encendida.

Si dulce es el tormento que tu vientre me absuelva.


domingo, 12 de octubre de 2014

Cuando ahí afuera aún había patios

Cuando ahí afuera aún había patios
y terrazas que daban a la vida,
una mirada de sol con flores,
hombres con labios dulces
que podían besar con dientes furiosos
y manos que llenaban las horas
de vientos apacibles.
Cuando ahí fuera, digo
no importaba que tuvieras
un dolor importante,
un fracaso estrepitoso,
u otros deslices de la carne.
No importaba
porque siempre había un amigo
con dientes de defensa y labios dulces
que vendría a sacarte de un error,
de ese error con uve de vergüenza
que él no dejaría que cometieras,
porque él nunca permitió
que tu soledad rumiara
un solo de tú con nadie.

martes, 7 de octubre de 2014

La piel oosfera

La noche áspera

el tratado córtico
los pétalos en suma
añadiéndose en masa
a un perfume de números
el árbol en sus médanos
la pus genial
de los que afeitan sus glándulas
acortando la vida de los días
aburridos o lánguidos

el río más largo
los siniestros pasillos
que he recorrido como lugar seguro
ésta y otra calamidad viniéndome
y la frente alejándose
de mis asuntos
como pensando
una distancia
para el placer de ser ángel.