viernes, 9 de diciembre de 2011

Hembra

Huida de ti transformé
un pedazo de amor en pan.
Comer de él soledad
alimentó de ti mi carne
solitaria
en las ultimas caídas
al fin nutrida
me levanté.
Una palabra muda
lo presenció todo
sin decir
sin nombrar.
Y mi cuerpo avanzó
ágil en la oscuridad
como la hembra que nunca fui.

Dalia

jueves, 8 de diciembre de 2011

Tintas

Tintas; las plumas aquellas que sirvieron, o no,
para escribir con gran esfuerzo,
de nuestra libertad;
las plumas aquellas con las que grabé
por primera vez sobre un borrón en el cuaderno
las palabras te quiero.
Su significado cuarenta años después,
perdido ya el misterio de aquel bloc,
pagadas mis cuotas de amor y libertad,
mi orfandad.
Tu inocencia.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Hubert Sumlin

El blues de esta noche viene cabreado. El luto se viste de azul. Al revés sería aceptar la muerte.
Huber Sumlin, guitarra de la banda de Howlin’ Wolf, murió el pasado domingo día 4 en Wayne (Nueva  Jersey) a la edad de 80 años.
No era un buen cantante de blues. Era una extraordinario guitarra.
Está por aquí con nosotros. Por si necesitan algo de él.


JAZZ

Comulgo con mis orejas y asumo mi desayuno
esparciendo oriflamas sobre el mantel de la mesa.
Utilizo la música y ella finge que me quiere,
incluso llega a simular que me comprende.
Un rock, una melodía cualquiera, un blues.
Aquella pieza de jazz suena a menudo en mi interior,
suele sonar pocas veces,
mas cuando lo hace, desde el inicio profundo
que todo lo sustenta
arranca de una víscera fundamental
y de una historia de selvas y negreros.

El grito se traslada a todo el organismo
latiendo, postulando, arremetiendo,
gimiendo contra paredes de sangre,
diciéndome a mí y a todos:
ojalá que la noche te deje abandonado
bajándote a ese infierno descifrado por el metal:
la dulce boquilla de lengüeta transgresora,
y allí puedas hacer del dolor un bálsamo
o negros versos como un castigo,
mientras el saxo se hace largo en su lamento.


Citas desinteresadas

Pero no es para vos que escribo este prosema,
lo hago pensando en el que arrima el hombro
mientras se acuerda de Rubén Darío
o silba un blues de Big Bill Broonzy.
-Julio Cortázar-

martes, 6 de diciembre de 2011

Caricias

Ese hombre que ahora se repara ante el espejo,
al instante siguiente se resquebraja en el azogue.
Su mano nerviosa aparta del cristal
una húmeda y sedosa nube
que dejó una pátina de vaho
en su extrañada mirada.
Ese hombre empieza a preguntarse
quién habita en las espaldas desiertas
de la plata derretida del espejo
y que desde su cálida mirada
ha comenzado a acariciarle.

INDECISIÓN


Conil: atardecer de bragas y camisas

A Tempero. Esta atemperada Habana a oscuras

El beso / El de Marcela

Que le diera un beso no fue suficiente.
Ella quiso un beso con uves de aves
de voa más sedienta que un oasis.
Y él no tenía voca para vesarla
màs allá de sus islas.






lunes, 5 de diciembre de 2011

Apéndice para un epílogo

Ciudades sagradas pasadas a cuchillo,
el fuego de las nicotinas,
el alcohol de garrafas espurias,
las metrópolis troqueladas a puño,
por toneladas de hierro caminan
felinos en llamas,
escarba el toro sobre los escombros
tras cosechas perdidas,
un león acaricia al oso en su guarida,
desde el mar viene un viento cálido
una sal áspera;
huellas de panteras en la arena,
los ciclos se repiten
señalan a épocas remotas
hacen áreas,
ciclópeas murallas, sus perímetros
dibujan círculos, pirámides
y sombras, laberintos,
infortunios de besos ya besados
donde viven labios como llaves
abriéndose puertas como bocas.
Cerrándose, un corazón plantea
que no quiere acabarse.
Y grita que ansía
otro mañana
de silenciosas pisadas de elefantes
sobre el asfalto negro de la noche.

El roto: Gimnasio

¿A dónde vas?

¿A dónde vas que acudes
cubierta de alabanzas,
vestida de panegíricos aromas
soportando el peso del agua,
ahora que sobre tus hombros
descansa la lluvia
y derrama la rosa perfumes infantiles,
el efluvio nocturno
dónde mora el silencio?.

Allí donde te diriges
sólo hay residuos de antiguas
erupciones,
lava apagada, colinas yermas,
palacios en ruina
donde espera un amante
agazapado
tras ágatas envenenadas.

¿A dónde vas amada de alas inciertas?
No acudas al miedo.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Este blues ya estuvo por aquí. Pero a veces los blues se desorientan y regresan.

AI DU: Ali Farka Toure & Ry Cooder

He mirado en muchos corazones

He mirado en muchos corazones
y hurgado en todos mis anexos,
he perdido en todas mis esperas
y otras vísceras menos nobles me han alimentado.
Su energía me daba fuerzas
para explorar largas autopistas hacia el sur.
He encontrado playas y el mar
en recónditas calas
ocultas al final de un romo acantilado.
He hallado una sensual soledad
en mi carne morena
y mi beso bronceándose
al sol de un manso tiempo.

Toda mi vida la he solucionado
con el otro, el que va conmigo
hacia ninguna y todas partes:
el plácido inquilino,
la silueta lánguida.
El insólito enemigo
que me ofrece treguas
si dice que me vence.

Yo, un poeta que a veces
se desdice
disconforme
con ganas de abrazarse
a un ruido que siempre me precede
y ya se hizo costumbre.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Energía Solar



















Puesta de sol de hoy, 3 de Diciembre, a las 17:35. Norte de África.

Oficio

Arriba y abajo siguiendo mis pasos
o pisando mis huellas
calcé definitivamente
el pie que me acompaña
e hice mi obra con altiva paciencia
rastreando cual apache
los cascos heráldicos de Kafka
por ejemplo
u otros por ejemplos
como De Rokha y muchos más
alguno más llegó hasta mi cuerpo
que respiró la libertad con agallas de anfibio,
o la falta de ella
con bífida lengua.


Y soporté hermético y soberbio
al poema caído en medio de mi frente;
que doblegado, abatido, impávido
gravitó dulce y amargo.
Fue reptando como una serpentina animal,
como una hiedra eterna y duradera.
Por todas mis tripas y mis hernias
fue dejando zarpazos de una gravedad
próxima al herido de guerra y su dolor hospitalario.


El poema felino, con enérgico vigor, me ha sometido
durante años. Obligado a pergeñar las heridas a los versos
o la letra a la palabra, he ido atando con hilos de sangre
el amor o la vida, el odio o la muerte,
añadiendo cabo al cabo, zurciendo y repasando
o corrigiendo sus afilados bordes,
así hasta vencerle un poco:
el poco de los genios o de los elfos o de los magos,
la brizna
del que somete a esclavo el remiendo literal,
a plancha el patrón tipográfico
a magistral borrador elegías y loas.

The Animals

Aquí vive un alfarero

Aquí vive un alfarero, un hermoso holgazán,
un ave carroñera, un alfeñique,
un hermoso inútil, una luz de las tinieblas;
aquí vive un gran fabulador,
un avispado enclenque, un gigantesco tropel,
un traidor sin escuela,
una estampida de hadas hacia la noche,
un hombre tan sereno como solo,
un mangajón, un cualquiera, un travestido,
una tarde una mañana
una noche azul y otra amarga.

Aquí vive un alfarero por diversos motivos:
porque yo era un negro en una tribu del sur,
un blanco en una tribu del norte,
un gitano en caravana, allá por centro América,
un tú, un yo, un él.
Allá donde iba,
un sonco, un primaveras.




viernes, 2 de diciembre de 2011

Imperdible

























Es fundamental sujetar con él
algo con quién
como la belleza a la huida.
Y esperar.
Que se pierda.

Acaba de entrar un blues con guisas de quedarse.





               Blue Guitar: Earl Hooker & Junior Wells

Citas desinteresadas

Aquí no hay quien escriba:
te interrumpe hasta el corcho
que no deja de hablar de sus abejas.
-Aníbal Núñez-

Habitantes

Yo habitaré después de ti y lo harás tú también sobre la huella que dejara abierta un reptil, un simio, esa hembra de león. Seré un hombre en una plaza expuesto a las inclemencias del clima, a este ozono firme y frío. Erguido como una roca que soporta el viento azul del norte, la lluvia gris del sur. Los paseantes verán en mí el bronce de la futura estatua, las afiladas garras de la basílisca arpía, la viperina boca de la mítica gárgola. Un estático sueño de granito, una columna de mármol pentélico. Más cerca de ti que nunca, lejano yo, en la llanura  de Ática.



                Song song for Ireland: Mary Black


Exceso

Besar tu cicatriz
creer en tu cruz,
amar tus ocultas jefaturas
de hembra que se entrega.

Tú no. La otra que sueña
es la que peca.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Mejor crítica recibida a un poema mío en “Blog de poetas que admiten críticas” (Crítica Feroz)


"Mi sombrero es suyo buen amigo. Coincido con la crítica de antes, no sé qué hace alguien que se ve a la legua que no sólo escribe, sino que lee poesía (ritmos, acentos... por fin!) por estos lares de floripondios y escupeletras, ya está usted retirando el poema no vaya que se pudra. Enhorabuena!"
-FREDO- (aquí)


El poema:


             Resaca

A veces si inodoro acudo a la noche
borracho y algo incierto
te vomito en el hombro
el estómago ardiente
rezuma humedades
moléculas salinas
oriflamas renuncias
aquel sapo gigante
que quiso ser guirnalda
ofuscado de siempres
de nuevos y de nadas.

Y quedándome blando
Como si vinieran solos
te agradezco que beses esta locura tibia
que habita aquí en mi frente
melancólico enfermo
salvaje y sin molares
Olegario desnudo
de rodillas y hambriento
mientras pasa la tormenta
e inapetente mastico
violetas amarillas
traídas por el viento.

martes, 29 de noviembre de 2011

LA CRISIS

De vez en cuando, el ánimo que tengo descompuesto o escalón, tropieza  con el ánimo escalera-travesaño del otro, y me salto la regla y dejo aquí poemas de otros. Que no se acostumbren.

Hoy, se me vino encima el volumen con la poesía completa de Don Mario Benedetti. Y lo abrí, sin hache ni cerradura, por la página que decía "Poemas del hoyporhoy" (1958-1961). El primero de ellos se llamaba "La crisis". Crisis muy parecida a esto que hoy llamamos "Crisis". Sólo que Benedetti la escribió hace 50 años.


LA CRISIS

Viene la crisis
ojo
guardabajo
un pan te costará como tres panes
tres panes costarán como tres hijos
y qué barbaridad
todos iremos
a las nubes en busca de un profeta
que nos hable de paz
como quien lava.

Viene la crisis
ojo
quizá te esté subiendo
por la manga
quizá la tengas
ahora
enroscada sin más en el pescuezo
o esté votando con tu credencial
o comprando tu fe con tu dinero.

Oh cuánto cuánto
costará el escrúpulo
y la vergüenza buena
la importada
la que no encoge a la primera lluvia
la vergüenza de nylon
ciemporciento.

Oh cuánto cuánto
costará el amor
en la noche sin dólares ni luna
con los perros afónicos
y el sueño
firmando los conformes con rocío.

Oh cuánto cuánto
costará la muerte
ahora que no hay divisas
ni perdón
y no hay repuestos para la conciencia
ni ganas de morir
ni afán
ni nada.

Viene la crisis
ojo
guardabajo
no habrá vino ni azúcar ni zapatos
ni quinielas ni sol ni Dios ni abrigo
ni diputados ni estupefacientes
ni manteca ni frutas ni rameras.

Viene la crisis
Ojo
Guardarriba.

Métrica

Con un poema que nació roto
sujeté otro poema que me salió agotado,
fui poniendo letras y palabras del otro
sobre los versos débiles del torpe,
que se afianzaron, se fortalecieron.
Sus trozos me fueron útiles
para apuntalar palabras con fracturas
que se caían por su propio peso.
Donde había un accidente literario
para curar ausencias épicas
ponía un benéfico canto de sirenas.
Surgió así de los fortificados andamios de la poesía
el impetuoso armazón de un poema sin métrica
que no pudo volar, preso en la jaula del fonema.
Yo lo alimento con melancolía y él trina.


Citas desinteresadas / Mario Benedetti

lunes, 28 de noviembre de 2011

Soy tu nulo

Permanece tu recuerdo en mí
su persistencia
en un reflujo estricto
regresa cada instante
insistiendo en tu ausencia.

Tú no estás sujeta
a nada
te sostiene el aire
obligada a mi no
desdibujada o vaga
gastada
no te debes.
Te impreciso.
Soy tu nulo.

Republicano dolor


El ácido azul de las antenas
o los arcos triviales
primorosos
de los patios traseros.
El sueño como un arco de plata
tensado por dioses perdidos
bajo selvas sumidas
en los hielos eternos,
o cuando el hombre
sabe que a sus espaldas
se fragua una rendición sin piedad
ni condiciones.
Otro horror blanco y burgués
acogiéndose a la belleza fría
de pérgolas
y azuladas glicinias.
La persistencia de la obsesión
equiparable a ese inolvidable beso frío,
a la caída de la tarde
bajo el perfume que exhalan
los últimos cedros tristes.
Y nosotros presenciando la escena
con los párpados ciegos e inútiles,
tras bambalinas bellas
que nos protegían del miedo.




       The Durrutti Column: Without Mercy